INSOMNIA BOOKS

martes, 23 de junio de 2020

CAPITULO 9 / UN ENCUENTRO INESPERADO (By Sheykong)



SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.

CAPITULO 9 / UN ENCUENTRO INESPERADO (By Sheykong)

Después de una divina sesión de sexo con Alexa y una ducha reponedora, acá estoy sentada al borde la piscina, viendo a todos jugar, divertirse y descansar.  Me siento genial, me siento diferente.  Puedo percibirme a mí misma más femenina hoy, anoche le hice un oral a Richard y hace unos minutos me lamió y me penetró una mujer realmente hermosa.  En enste preciso momento me baña el sol, siento como calienta mi piel mientras mis pequeños y lindos pies se refrescan con el agua de la piscina, la sensación de paz no la cambio por nada, esta tranquilidad me la merezco.  Pero soy puta? Lesbiana? Bisexual? O sólo soy la nueva versión mejorada de Bonny? Algo me decía que este viaje sería una experiencia que valdría la pena vivir y así fue, ahora a disfrutar lo vivido y a volver a casa, tengo planes con esta nueva Bonny.

Acabo de preguntar por Alexa y Richard, no pude esconder mi cara de sorpresa al enterarme que salieron esta mañana en taxi, supongo que sería luego de nuestro encuentro furtivo.  Por qué se fueron?  De verdad encontraron lo que vinieron a buscar? Aún nos queda un día por acá y promete ser un día tranquilo…ellos se lo pierden, pero me hubiese encantado tomarme algo con ellos bajo este lindo sol, conocerlos mejor y con ropa.

El día transcurrió entre algunas actividades más relajadas y muchas despedidas, el viaje de regreso a casa fue muy agradable, a esta hora el sol no es tan fuerte y con lo relajada que me siento no tengo ninguna queja, sólo miro hacia adelante y vislumbro un futuro para mí. No todos pueden contar con experiencias sexuales tan divertidas y sin contratiempos.  Hay tanta gente con malos recuerdos que me considero afortunada.

Me viene a la mente algo que le sucedió a la flaca en diciembre, durante la fiesta de navidad de la empresa donde laboraba, tenía una relación con su supervisor en ese momento y al terminar la fiesta, aprovecharon de repartir algunos compañeros a sus casas, era de madrugada y quería amanecer en algún hotel pero no había nada libre, por lo que decidieron detenerse en un sitio desolado y lleno de árboles, era un callecita pequeña dentro de una urbanización tranquila y a esa hora de la madrugada ningún auto pasaba por allí. Se estacionaron debajo de un gran árbol, apagaron el auto, las luces y comenzaron los besos y las caricias.

Que lástima que no conseguimos habitación…tenía tantas ganas de quedarme contigo! –le comenta Rami, su supervisor

Tranquilo, podemos estar un ratico acá y pasarla bien, no quieres? –le contesta la flaca sonriendo

-Si claro, para mí está bien, contigo todo sale rico

-Bueno cariño, mira lo que tengo para ti –le responde la flaca abriendo ligeramente las piernas, mostrándole en pleno su bulto cubierto por un ceñido jean

-Que rico mami, yo también tengo algo para ti –dice Rami recostándose hacia la puerta del chofer y tocándose el gran bulto que asomaba su pantalón

La flaca ya se había cogido a Rami muchas veces y no se cansaba, se estaba enviciando, le resultaba muy atractiva la relación de trabajo mezclada con tanto sexo dentro y fuera de la oficina, pasaban largos ratos cogiendo en el depósito, para ella era como un bono extra cogerse a su supervisor, un moreno de tipo árabe, delgado, mayor que ella y con un miembro que no tenía nada de desperdicio, según la flaca era una verga muy delgada pero bastante larga, ella lo llamaba “El Destornillador” sabrá la flaca por que le decía asi!

La flaca y Rami tenían sexo a diario en la oficina, estaban llenos de juegos sexuales que compartían y que también  juraban que nadie se daba cuenta. Como por ejemplo cuando ella iba al baño de la oficina y se quitaba sus panties para dejárselas a Rami en su escritorio ó entregárselas directamente en su mano delante de todos y de manera que nadie lo notara. También le enviaba notas indicándole a que hora lo esperaba en una pequeña sala de máquinas a la cual sólo el tenia acceso y donde cogían a mas no poder.  Por ese tiempo la flaca comenzó a usar varias faldas largas y cortas que resultaban muy prácticas para la acción.  A ella le encantaba encerrarse en la sala de máquinas, levantarse la falda y enseñarle su chocho perfectamente afeitado y listo para comer, Rami le abrazaba por detrás y sin perder tiempo bajaba a lamerle la raja desde atrás, con una vista perfecta de su culito y la raja servida, pasaban largos ratos disfrutándose y al salir de la oficina en las tardes? A coger en un hotel.

Esa noche de navidad no fue la excepción, la flaca estaba muy dispuesta a tragarse su buena ración de leche fresca, tibia y no podía esperar.  Entonces? Quiéres comértela? –le dijo Rami con voz burlona.   A ver, muéstrame, si me gusta me lo como! Y si no me gusta…pues te quedas con las ganas! –la flaca ya se había comido la larga verga pero bien valía el juego previo.

A ver...te gusta?  Es tuyo si tu quieres, pruébalo, te va a gustar –comentó Rami mientras se abría el cierre del pantalón y con un mano se sacaba el miembro y lo frotaba de arriba hacia abajo. Tocarse mientras se miraban era otro de sus juegos.  La flaca se hipnotizaba con la verga flaca y larga de Rami y para completar la tenía doblada hacia la derecha, eso la enloquecía. La flaca había escuchado muchas veces desde pequeña que su papá le decía en broma a su compadre: “Verga derecha es de marica!”   Este repetido comentario creó en ella una gran curiosidad y luego de probar varios falos grandes, medianos, pequeños, etc , por fin había probado uno doblado! Rami no era marica!   Poco  le importaba si su galán era ó no 100% macho…lo que la enamoraba era el buen recuerdo que le traía la tiesa verga doblada y luego, por supuesto comérsela y verla desaparecer dentro de ella, esta “torcedura” lograba tocarle en forma muy particular la pared interna de su vagina, eso le daba un extra y le producía una rica tentación, eran 22 cms de carne dura para disfrutar a diario, un éxito para la flaca.

A ver, vamos a ver la mercancía…mmmm…no está nada mal –bromeaba la flaca mientras lo acariciaba y jugaba con su cabeza lubricada

Vente, vamos a pasarnos al asiento de atrás, si? Acá esta complicado –le dijo Rami

Pero puedo probar? Cómo se yo si vale la pena? –le dijo la flaca mirándolo a la cara, mientras se bajaba hasta los pies sus jeans junto a sus pantaletas y trataba de montarse encima de Rami. Resultaba muy complicado montárselo en el asiento del chofer, el volante les quitaba mucho espacio, pero sólo intentarlo y jugar a la penetración hacía el momento muy entretenido.   Ay! cómo cuesta hacerlo aquí! –le dice la flaca sorteando los obstáculos. 

Ocurrente como es, la flaca se colocó encima de la palanca de cambios del auto, que por cierto tenía una forma fálica, larga y con la parte superior gruesa, la flaca nunca le ha temido ni al tamaño ni a las formas, asi que colocó su raja justo encima de la cabeza de la palanca como pudo y le dijo a Rami?  Me atrevo?  Mira lo que te pierdes…

Rami no salía de su asombro y ver cómo la raja de la flaca estaba a punto de tragarse la palanca de cambios aumentó su excitación pero sobretodo su  asombro. Y asi fue, la flaca empezó a bajar retando a Rami con su mirada y con una mueca en sus labios que por lo general la hace cuando está a punto de hacer una travesura.  La palanca estaba a punto de recibir los labios de la flaca, los cuales ya estaban a punto de contacto, solo un gemido a propósito se escuchó dentro del auto cuando su raja comenzó a abrirse, cada labio recibió con gusto el objeto rígido, Rami estaba a punto de explotar mirando el espectáculo lleno de morbo y fascinación. La parte superior de la palanca de cambios comenzó a abrir la raja y a penetrar lentamente, la flaca sentía ya dentro de ella el frío objeto y a cada avance, un escalofrío.

Con una mano se apoyaba y con la otra se ayudaba a abrir su vagina afeitadita, Rami se estaba masturbando con fuerza inspirado en la vista perfecta de aquella pieza de metal forrada en plástico entrando en la raja de la flaca, siguió bajando y no sabía hasta dónde podía llegar, la pieza medía unos 30 cms y la verga mas grande que ella se había tragado estaría por los 25 cms, pero no es lo mismo.  Rami sabía que iba a acabar en cualquier momento, ya podía anticiparse a ese escalofrío que antecede al orgasmo masculino y a la calentura que te sube desde las piernas y que te hace tensar la espalda. La flaca tomó más control de la situación subiendo y bajando suave con la palanca atravesándola. Su cuca hermosa, pulcra y ausente de vellos contrastaba con el instrumento que la violaba ahora, Rami la quería coger de una vez pero no podía dejar de hacerse la paja, porque pajearse en un carro, de madrugada, viendo a la flaca cogerse un objeto de tu uso diario…y en Navidad, es como para vivirlo intensamente.

Y Rami no aguantó mas…se vino con tal fuerza que los chorros de semen alcanzaron el tablero del auto, el volante y su ropa.  El olor inundó el auto, la mano de Rami envuelta en leche y su miembro aún bombeando también eran una vista hermosa para la flaca que estaba decidida a pajearse allí mismo. Todo estaba perfecto, pero en un instante y para su total asombro, Rami y la flaca recibieron el susto de su vida: A través de los empañados vidrios del auto se podían ver las caras de varios hombres, estaban allí observándolos! Al instante unas luces se encendieron, eran luces amarillas alumbrando hacia adentro, pudieron escuchar unas voces y cómo unas luces rojas y azules inundaban toda la escena, junto al sonido de varias voces.

Uno de estos hombres les tocó el vidrio del piloto...y la flaca aún clavada en la palanca! Que incómodo! Otro de los hombres le tocaba el vidrio de la ventana del lado de la flaca, ella como pudo trató de zafarse de la palanca, pero ambos sabían que estos hombres los estaban mirando…cuánto tiempo estarían mirando! La flaca como pudo y con mucho dolor en sus rodillas trató de sentarse y de subirse las panties por lo menos, los hombres insistían en tocar los vidrios con sus dedos como llamando a una puerta.  La flaca logró subirse el jean con mucha dificultad para comenzar a bajar el vidrio, pero Rami estaba lleno de semen!  Y los hombres insistían en que abriera la ventana!

Todo era muy confuso, escuchaban voces pero no entendían nada de lo que pasaba, las luces complicaban todo, el sonido de voces seguía y era constante, se podía escuchar una radio con ese usual sonido de muchas voces transmitiendo. Los hombres vestían t-shirts blancas, eran 3 hombres y dentro un auto blanco había otro sentado atrás, se podía ver allí.  Uno de los hombres asomó la cara por la ventana donde estaba sentada la flaca y con una linterna ostinante dio una revisada muy rápida al interior del carro.  Por favor les agradecemos que se bajen –Dijo el hombre de la linterna con una voz muy áspera.

La flaca se bajó con las piernas entumecidas, le costaba mantenerse parada, había pasado mucho tiempo en esa incómoda pero sabrosa posición sobre la palanca y Rami estaba totalmente lleno de su semen y el olor no se podía esconder…iba a ser una noche muy larga.

CONTINUARÁ…si tu quieres


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