SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.
CAPITULO 9 / UN ENCUENTRO INESPERADO (By Sheykong)
Después de una divina sesión de sexo con Alexa y una ducha
reponedora, acá estoy sentada al borde la piscina, viendo a todos jugar,
divertirse y descansar. Me siento
genial, me siento diferente. Puedo
percibirme a mí misma más femenina hoy, anoche le hice un oral a Richard y hace
unos minutos me lamió y me penetró una mujer realmente hermosa. En enste preciso momento me baña el sol,
siento como calienta mi piel mientras mis pequeños y lindos pies se refrescan
con el agua de la piscina, la sensación de paz no la cambio por nada, esta
tranquilidad me la merezco. Pero soy
puta? Lesbiana? Bisexual? O sólo soy la nueva versión mejorada de Bonny? Algo
me decía que este viaje sería una experiencia que valdría la pena vivir y así
fue, ahora a disfrutar lo vivido y a volver a casa, tengo planes con esta nueva
Bonny.
Acabo de preguntar por Alexa y Richard, no pude esconder mi
cara de sorpresa al enterarme que salieron esta mañana en taxi, supongo que
sería luego de nuestro encuentro furtivo.
Por qué se fueron? De verdad
encontraron lo que vinieron a buscar? Aún nos queda un día por acá y promete
ser un día tranquilo…ellos se lo pierden, pero me hubiese encantado tomarme
algo con ellos bajo este lindo sol, conocerlos mejor y con ropa.
El día transcurrió entre algunas actividades más relajadas y
muchas despedidas, el viaje de regreso a casa fue muy agradable, a esta hora el
sol no es tan fuerte y con lo relajada que me siento no tengo ninguna queja,
sólo miro hacia adelante y vislumbro un futuro para mí. No todos pueden contar
con experiencias sexuales tan divertidas y sin contratiempos. Hay tanta gente con malos recuerdos que me
considero afortunada.
Me viene a la mente algo que le sucedió a la flaca en
diciembre, durante la fiesta de navidad de la empresa donde laboraba, tenía una
relación con su supervisor en ese momento y al terminar la fiesta, aprovecharon
de repartir algunos compañeros a sus casas, era de madrugada y quería amanecer
en algún hotel pero no había nada libre, por lo que decidieron detenerse en un
sitio desolado y lleno de árboles, era un callecita pequeña dentro de una
urbanización tranquila y a esa hora de la madrugada ningún auto pasaba por
allí. Se estacionaron debajo de un gran árbol, apagaron el auto, las luces y
comenzaron los besos y las caricias.
Que lástima que no conseguimos habitación…tenía tantas ganas
de quedarme contigo! –le comenta Rami, su supervisor
Tranquilo, podemos estar un ratico acá y pasarla bien, no
quieres? –le contesta la flaca sonriendo
-Si claro, para mí está bien, contigo todo sale rico
-Bueno cariño, mira lo que tengo para ti –le responde la
flaca abriendo ligeramente las piernas, mostrándole en pleno su bulto cubierto
por un ceñido jean
-Que rico mami, yo también tengo algo para ti –dice Rami
recostándose hacia la puerta del chofer y tocándose el gran bulto que asomaba
su pantalón
La flaca ya se había cogido a Rami muchas veces y no se
cansaba, se estaba enviciando, le resultaba muy atractiva la relación de
trabajo mezclada con tanto sexo dentro y fuera de la oficina, pasaban largos
ratos cogiendo en el depósito, para ella era como un bono extra cogerse a su
supervisor, un moreno de tipo árabe, delgado, mayor que ella y con un miembro
que no tenía nada de desperdicio, según la flaca era una verga muy delgada pero
bastante larga, ella lo llamaba “El Destornillador” sabrá la flaca por que le
decía asi!
La flaca y Rami tenían sexo a diario en la oficina, estaban
llenos de juegos sexuales que compartían y que también juraban que nadie se daba cuenta. Como por
ejemplo cuando ella iba al baño de la oficina y se quitaba sus panties para
dejárselas a Rami en su escritorio ó entregárselas directamente en su mano
delante de todos y de manera que nadie lo notara. También le enviaba notas
indicándole a que hora lo esperaba en una pequeña sala de máquinas a la cual
sólo el tenia acceso y donde cogían a mas no poder. Por ese tiempo la flaca comenzó a usar varias
faldas largas y cortas que resultaban muy prácticas para la acción. A ella le encantaba encerrarse en la sala de
máquinas, levantarse la falda y enseñarle su chocho perfectamente afeitado y
listo para comer, Rami le abrazaba por detrás y sin perder tiempo bajaba a
lamerle la raja desde atrás, con una vista perfecta de su culito y la raja
servida, pasaban largos ratos disfrutándose y al salir de la oficina en las
tardes? A coger en un hotel.
Esa noche de navidad no fue la excepción, la flaca estaba
muy dispuesta a tragarse su buena ración de leche fresca, tibia y no podía
esperar. Entonces? Quiéres comértela?
–le dijo Rami con voz burlona. A ver,
muéstrame, si me gusta me lo como! Y si no me gusta…pues te quedas con las
ganas! –la flaca ya se había comido la larga verga pero bien valía el juego
previo.
A ver...te gusta? Es
tuyo si tu quieres, pruébalo, te va a gustar –comentó Rami mientras se abría el
cierre del pantalón y con un mano se sacaba el miembro y lo frotaba de arriba
hacia abajo. Tocarse mientras se miraban era otro de sus juegos. La flaca se hipnotizaba con la verga flaca y
larga de Rami y para completar la tenía doblada hacia la derecha, eso la
enloquecía. La flaca había escuchado muchas veces desde pequeña que su papá le
decía en broma a su compadre: “Verga derecha es de marica!” Este repetido comentario creó en ella una
gran curiosidad y luego de probar varios falos grandes, medianos, pequeños, etc
, por fin había probado uno doblado! Rami no era marica! Poco
le importaba si su galán era ó no 100% macho…lo que la enamoraba era el
buen recuerdo que le traía la tiesa verga doblada y luego, por supuesto
comérsela y verla desaparecer dentro de ella, esta “torcedura” lograba tocarle
en forma muy particular la pared interna de su vagina, eso le daba un extra y
le producía una rica tentación, eran 22 cms de carne dura para disfrutar a
diario, un éxito para la flaca.
A ver, vamos a ver la mercancía…mmmm…no está nada mal
–bromeaba la flaca mientras lo acariciaba y jugaba con su cabeza lubricada
Vente, vamos a pasarnos al asiento de atrás, si? Acá esta
complicado –le dijo Rami
Pero puedo probar? Cómo se yo si vale la pena? –le dijo la
flaca mirándolo a la cara, mientras se bajaba hasta los pies sus jeans junto a
sus pantaletas y trataba de montarse encima de Rami. Resultaba muy complicado
montárselo en el asiento del chofer, el volante les quitaba mucho espacio, pero
sólo intentarlo y jugar a la penetración hacía el momento muy entretenido. Ay! cómo cuesta hacerlo aquí! –le dice la
flaca sorteando los obstáculos.
Ocurrente como es, la flaca se colocó encima de la palanca
de cambios del auto, que por cierto tenía una forma fálica, larga y con la
parte superior gruesa, la flaca nunca le ha temido ni al tamaño ni a las formas,
asi que colocó su raja justo encima de la cabeza de la palanca como pudo y le
dijo a Rami? Me atrevo? Mira lo que te pierdes…
Rami no salía de su asombro y ver cómo la raja de la flaca
estaba a punto de tragarse la palanca de cambios aumentó su excitación pero
sobretodo su asombro. Y asi fue, la flaca
empezó a bajar retando a Rami con su mirada y con una mueca en sus labios que
por lo general la hace cuando está a punto de hacer una travesura. La palanca estaba a punto de recibir los
labios de la flaca, los cuales ya estaban a punto de contacto, solo un gemido a
propósito se escuchó dentro del auto cuando su raja comenzó a abrirse, cada
labio recibió con gusto el objeto rígido, Rami estaba a punto de explotar
mirando el espectáculo lleno de morbo y fascinación. La parte superior de la
palanca de cambios comenzó a abrir la raja y a penetrar lentamente, la flaca
sentía ya dentro de ella el frío objeto y a cada avance, un escalofrío.
Con una mano se apoyaba y con la otra se ayudaba a abrir su
vagina afeitadita, Rami se estaba masturbando con fuerza inspirado en la vista
perfecta de aquella pieza de metal forrada en plástico entrando en la raja de
la flaca, siguió bajando y no sabía hasta dónde podía llegar, la pieza medía
unos 30 cms y la verga mas grande que ella se había tragado estaría por los 25
cms, pero no es lo mismo. Rami sabía que
iba a acabar en cualquier momento, ya podía anticiparse a ese escalofrío que
antecede al orgasmo masculino y a la calentura que te sube desde las piernas y
que te hace tensar la espalda. La flaca tomó más control de la situación
subiendo y bajando suave con la palanca atravesándola. Su cuca hermosa, pulcra
y ausente de vellos contrastaba con el instrumento que la violaba ahora, Rami
la quería coger de una vez pero no podía dejar de hacerse la paja, porque
pajearse en un carro, de madrugada, viendo a la flaca cogerse un objeto de tu
uso diario…y en Navidad, es como para vivirlo intensamente.
Y Rami no aguantó mas…se vino con tal fuerza que los chorros
de semen alcanzaron el tablero del auto, el volante y su ropa. El olor inundó el auto, la mano de Rami
envuelta en leche y su miembro aún bombeando también eran una vista hermosa
para la flaca que estaba decidida a pajearse allí mismo. Todo estaba perfecto,
pero en un instante y para su total asombro, Rami y la flaca recibieron el
susto de su vida: A través de los empañados vidrios del auto se podían ver las
caras de varios hombres, estaban allí observándolos! Al instante unas luces se
encendieron, eran luces amarillas alumbrando hacia adentro, pudieron escuchar
unas voces y cómo unas luces rojas y azules inundaban toda la escena, junto al
sonido de varias voces.
Uno de estos hombres les tocó el vidrio del piloto...y la
flaca aún clavada en la palanca! Que incómodo! Otro de los hombres le tocaba el
vidrio de la ventana del lado de la flaca, ella como pudo trató de zafarse de
la palanca, pero ambos sabían que estos hombres los estaban mirando…cuánto
tiempo estarían mirando! La flaca como pudo y con mucho dolor en sus rodillas
trató de sentarse y de subirse las panties por lo menos, los hombres insistían
en tocar los vidrios con sus dedos como llamando a una puerta. La flaca logró subirse el jean con mucha
dificultad para comenzar a bajar el vidrio, pero Rami estaba lleno de
semen! Y los hombres insistían en que
abriera la ventana!
Todo era muy confuso, escuchaban voces pero no entendían
nada de lo que pasaba, las luces complicaban todo, el sonido de voces seguía y era
constante, se podía escuchar una radio con ese usual sonido de muchas voces
transmitiendo. Los hombres vestían t-shirts blancas, eran 3 hombres y dentro un
auto blanco había otro sentado atrás, se podía ver allí. Uno de los hombres asomó la cara por la
ventana donde estaba sentada la flaca y con una linterna ostinante dio una
revisada muy rápida al interior del carro.
Por favor les agradecemos que se bajen –Dijo el hombre de la linterna
con una voz muy áspera.
La flaca se bajó con las piernas entumecidas, le costaba
mantenerse parada, había pasado mucho tiempo en esa incómoda pero sabrosa posición
sobre la palanca y Rami estaba totalmente lleno de su semen y el olor no se
podía esconder…iba a ser una noche muy larga.
CONTINUARÁ…si tu quieres

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