SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.
CAPITULO 3 / El Chico del Súper (By Sheykong)
Ya ha pasado una semana desde que acepté salir con la
flaca y sus entretenidos amigos, es una semana soportando la burla de la
estúpida esa, la blusa no sufrió daños sino todo lo contrario, la siento mas
suavecita, por cierto…y el taxista de regreso me pregunto tres veces si no me
olía a cloro. Ahora recuerdo que tenía
una amiga que se colocaba semen en la cara para mantenerla tersa y de verdad
que llegue a ver el cambio, de hecho cuando me he llenado las manos de lechita
logran una textura muy suave y se me ponen muy lindas.
La flaca aun se ríe de esa noche, le mamé la verga a un mesonero, se pajeó encima de mí y de paso ni se quedó a limpiarme, ella me pregunta por qué no le dejé propina también. Yo me aguanto porque sé que tiene razón y me dá pena que entre tanto hombre bello que había esa noche, me vengo a enredar con un loco. Al menos me disfrute ese miembro moreno y delicioso un ratico. Siento que a donde voy me acompaña el olor de su semen y vuelvo a sentirme tan mujer, tan oculta y misteriosa que he tomado una decisión: Voy a planificar yo misma mi próximo polvo. Escogeré a una victima, un hombresote que yo explore a mi antojo, uno que reviente mi rajita y le siembre su gran pene torcido, grande, venoso, cabezón y sus bolas golpeteen mis nalgas mientras me penetra sin parar…eso es lo que busco, eso es lo que buscamos todas.
No crean que sólo vivo pensando en sexo, bueno si…pero también comparto mi tiempo con un empleo home office, laborando desde casa puedo abarcar varias tareas si me organizo bien. Esta semana mi hija va a estar con su papá, nunca le negaría ese derecho y ella ni culpa tiene de nuestro desamor. Este tiempo separadas me regala a su vez, unos buenos espacios para pensar tranquila y disfrutarme a mi misma, hacerme cariñitos de mujer.
Esta mañana fui al supermercado, y tuve una revelación temprana: los pepinos…son duros, los hay gruesos,largos, cortos, doblados a la derecha ó izquierda, como tú los quieras. Y la idea no es mía, una compañera de trabajo compartía la afición a los pepinos con su novio, mas de una vez la acompañé a escoger un espécimen ideal según sus pretensiones y su ánimo. Me contaba como su pareja le metía el pepino por su raja, de mutuo acuerdo y sin celos. Con gran detalle me narraba las veces que luego de gozarse al buenazo del novio, se daba una buena dosis de pepino por su cuquita. A ella le encantaba quedarse con el pepino dentro un buen rato, para eso los escogía no tan gruesos pero sí largos. Alguna vez me comentó que intentaron metérselo por el culito pero les fue imposible, con el lubricante se le devolvía y en ese caso, el miembro de su novio era la herramienta adecuada.
Volviendo al super, pasé un buen rato escogiendo mi gran pepino. Son incontables las formas que ofrecen y las utilidades que se me ocurrían al verlos, pensé en llevar varios y probar…por que no? Tocarse puede ser muy gratificante si uno está en paz con eso y tener de amante un pepino me parece de los más original, cuchi y orgánico. Casi estallo de la risa cuando el chico que ordena las verduras se me acerca con varios pepinos en las manos pensando que no encontraba uno de mi gusto para la ensalada! Me resultó tan tierno ese chico tan alto, lindo y con eses delantal rojo ofreciéndome pepinos! Mi mente voló de inmediato y me lo imaginé desnudito con un largo y joven pene, blanquito, de cabecita rosada descubierta y con esas bolitas recogidas de tanto frío que hacía allí. Si supiera donde lo voy a usar! Lo peor fue una señora que viendo la escena se me acercó para preguntarme que podía hacer ella con los pepinos…bueno, mejor ni respondí pero lo que si sucedió es que sentí mojada mi rajita al caminar luego por el súper, sería de tanto fantasear con el pepino y el chico.
Al llegar a casa fui directo al baño y en efecto mi panty estaba enchumbada, bien mojada. Me quité los jeans ajustaditos como pude y me quedé con la panty a media pierna, zanqueando me fui a mi cuarto para reemplazar la panty y secarme con una toallita, mientras me tocaba mi rajita para comprobar que estaba limpia, recordé los pepinos que compré, rápidamente me fui a la cocina sin panty ni nada y escogí uno pequeño para empezar, lo lavé muy bien y de regreso al cuarto le dí un besito de buena suerte. Ya no estaba tan frío así que se hacía muy agradable rozar los labios de mi rajita con él, me entretuve un buen rato, no podía creer que fuera tan placentero acariciarse así. Advertí unas goticas que cayeron de mi raja sobre el cubrecama, eso me decía que estaba lista para la acción, respiré profundo y comencé a introducirlo muy despacio.
La sensación es muy diferente a la de un trozo de carne tibia y dura. Sin pausa lo desaparecí dentro de mí y me senté descansando mis nalgas sobre el borde de la cama con mis manos apoyadas a cada lado, como si estuviera ejercitándome. La sensación de la textura del pepino me resultaba muy placentera, rozaba contra las paredes de mi vulva y ahora sí estaba tibio y lubricado. Yo sólo tenía que hacer pequeños círculos contra el colchón allí sentada y contraía los músculos internos de mi vagina cuando quería un pico de placer. Me sorprendió el sudor cayendo por el centro de mis teticas, la sudoración en mi cara y mis brazos me decía que la estaba pasando muy bien, costaba creer tanto placer y tan intenso con sólo sentarme y moverme lentamente.
Mi sección de placer fue interrumpida por un grito, una voz gruesa y masculina me sacó abruptamente del camino del orgasmo, me asusté mucho pues no esperaba a nadie. Como pude me asomé por la puerta de mi cuarto y ví a un caballero en la reja. Al vivir en una planta baja cualquiera tiene acceso a tu puerta y yo había dejado la reja cerrada pero la puerta abierta. Con voz desafinada por la masturbada que me estaba dando le dije que me esperara un momento. La verdad es que me temblaban las piernas, pero aún estaba muy excitada y tuve la repentina idea de hacer una travesura: Me dejé el pepino dentro y me vestí con mis panties y me puse un short de jean cortado que uso a menudo en casa. Me dejé la blusita sudada y salí descalza hacia la puerta de la casa.
Demás está decir que esos diez pasos que dí fueron toda
una curiosidad, caminar con un pepino dentro de tu vagina no es algo de todos
los días, a cada paso podía sentirlo allí rozándome por dentro, sin molestarme
ni causarme dolor, más bien era una sensación parecida a la del tampón pero
muchísimo mas gustosa.
Al llegar a la puerta recordé que sí esperaba visita pero no hoy, era el chico del súper que venía a traerme un estado de cuenta. Ya yo lo había visto, era un chico joven, alto, de piel negra y muy fuerte, de aspecto atlético quizá pero de manos muy rudas, como de haber hecho trabajos pesados. Le abrí la puerta y lo invité a pasar, le dije que me esperara un momento. Casi a zancadas me fui al cuarto a sacarme el pepino, muy rico todo pero era mucho para mí. Me bajé el short a media pierna junto con las panties y sólo tuve que pujar un poco y el pepino salió solito, sin molestia y dándome un saltico de placer muy parecido a cuando nos meten un buen pene tibio y lo sacan rápidamente…algo así.
Y bueno, otra vez tuve que secarme mi rajita, mojada a mas no poder, la pantie también y hasta el short en esa área, para no tardarme más me quite la panty mojada y me dejé el short así mismo, total sería algo rápido, creo yo. Al salir estaba el chico sentado en una de las sillas altas de la cocina. Lo ví acalorado, era mediodía así que le ofrecí algo de tomar. Quieres algo frío? Agua ó un refresco? En ese momento supe que hablaba muy poco y sólo asintió con su cabeza. Me dí la vuelta y me agaché para buscarle un refresco en el refri, pude ver que el chico no le perdió la mirada a mis nalgas, quizá se me veía más de la cuenta, yo vestía unos jeans cortados y sin panties, cualquier cosa podía pasar.
Me levante para servirle, mientras el bebía la soda yo
revisaba los papeles, disimuladamente le vi las manos y los brazos, era grande
y zas! Recorde mi plan de seducción, será éste chico mi víctima? Seré capaz de
seducirlo? No lo sé, pero lo voy a averiguar. El chico nervioso hizo el amague
para levantarse y le dije lo más sádica posible: Tú crees que me puedas ayudar
a reparar algunas cosas aca? Tendrás tiempo? Él no hablaba mucho y volvió a
asentir con su cabeza. Le dije: -Ven, da la vuelta y mira lo que pasa aquí.
Recordé una gotera debajo del fregador, nos agachamos y yo le indicaba donde
goteaba…en ese momento emergió la puta que llevo dentro, ya estaba de rodillas
y terminé de ponerme en cuatro patas, yo sabía que le estaba colocando mi culo
a su disposición y que de seguro se veía parte de la raja pues los shorts eran
muy cortos.
Abrí un poco mis piernas para ofrecerle una vista panorámica de una jugosa cuquita rosada, a decir verdad el chico estaba super perdido y yo no estaba logrando mi cometido, así que me voltee y me acosté boca arriba en el piso mientras seguía diciendo incoherencias de fontanero. Allí volví a abrir las piernas y esta vez creo que sí le estaba mostrando mi rajita en pleno. Pude notar los nervios del chico y como se le desviaba la vista. Me dije: Es ahora ó nunca Bonny! Quieres ser puta? Cogételo! El chico arrodillado frente a mí parecía menos que una víctima, sin hablar le tomé su gran mano áspera y la dirigí hacia el vértice de mi short, con gran delicadeza puse sus dedos sobre mi rajita y le dirigí hacia dentro. Abrí un poco más las piernas y me acomodé cerca de él para que estuviera más cómodo y sí, comenzó a jugar con mis labios, los tocaba con desconfianza, quizá no lo podía creer? De pronto decidió meter un solo de sus dedos dentro de mí y el mundo se detuvo. Era el dedo más largo y grueso que podía desear!
Yo pensaba: Este chico estaba a punto de cogerme! Allí estoy indefensa pero dispuesta, con las piernas abiertas y un dedo enorme dentro de mí. Me estremecí en un segundo en un gran escalofrío, si llegaba a meterme dos dedos no se que sería de mi…y lo estaba haciendo! El par de dedos juntos y rígidos iban hacia adentro explorándome! Y de pronto fueron tres dedos! Sé que mi raja es pequeña y esto es demasiado para mi, pero estaba sucediendo en el piso de mi cocina con el chico callado del súper! Con tres dedos dentro de mí no tenía defensa, ni sé cómo llegamos a ésto pero era un experimento muy agradable en mi camino a la putería…o a la felicidad?
El chico no era diestro y no le hacía falta, como pude extendí mi brazo para tocar su pene y me quede de una pieza: Creo que era enorme, lo tocaba por encima de su pantalón y era una exageración de verga, ya sabemos los que dicen de los negros y lo iba a comprobar. Me incorporé quedando de rodillas igual que él y procedí a destapar el regalo, la abrí el pantalón y con mis pequeñas manitos saqué de su ropa interior la verga más exagerada que podía existir, no estaba parada pero si estaba firme, sus bolas eran amplias y su cabeza asemejaba un gran hongo negro, tuve que sostenerlo con ambas manos y saben? Tuve miedo. Sentí temor de hacer mal las cosas, mi parte animal quería comerse ese pene completo pero surgió mi parte idiota de siempre que lo arruina todo y dejé descansar su verga abrazándolo y tuve una segunda mejor idea: -Puedes venir mañana? A esta misma hora y te prometo que será diferente, si?
El chico un vez más no dijo nada, sólo asintió mientras nos levantábamos. Su gran pene aun afuera colgaba como una trompa, lo miré a los ojos y me agaché para darle un besito en su inmensa cabeza, fue un chispazo de electricidad tocar su verga con mis labios rosaditos, las ganas me decían que me lo tragara pero el instinto me ordenaba preparar todo con clama y comer con orden. Eso no evitó que le diera una saboreada y metí su cabeza completa en mi boca una sola vez, lo que me llevó a otra y a otra y ya no pude parar, se lo empecé a mamar con fuerza y desesperación, con una mano lo sostenía y con la otra le acariciaba las bolas como si se las quisiera explotar. El olor a sudor también estaba en su verga pero no me importaba un coño ya, se le endureció un poco más y me dije: -Este es el momento, hazlo ahora! Qué esperas? Estúpida…cógete al bendito carajito!
Así que me levanté para bajarme los shorts y mientras
luchaba por desabotonármelo, la verga del chamo escupió varios chorros de leche
sobre el piso de mi cocina, era muy espesa y bastante blanca, no tenía ese
matiz amarillento que tenía la leche de mi esposo, ni la del mesonero. Me quedé
inmóvil frente a él, el chico no gimió, no arrugó la cara, no tembló. Su pene aún tenía semen bajando. Supe que era el fin por el momento, pensé en
la revancha del día siguiente y como toda mujer que acecha a su presa, lo dejé
ir con la promesa de vernos de nuevo.
El piso lleno de semen no me preocupaba, ni si el chico regresaba ó no, mi objetivo estaba claro: Me estoy preparando para lo que está por venir y cuando llegue, estaré lista…mientras sigo pensando que debe ser muy rico saber cogerse a un hombre, ojalá un día lo logre.
CONTINUARÁ…si tu quieres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario