SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las aventuras y desventuras de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.
CAPITULO 11 / FELIZ AÑO NUEVO (By
Sheykong)
La flaca
caminó calle abajo, llena de temor no tanto por las hienas policíacas sino por
la incertidumbre que le causaba no regresar a su empleo en navidad, no podía
compartir nada más con un hombre que le trató como puta, que la entregó y no
fue capaz de morir con ella ó tan siquiera defenderla. Volvió en sí de sus pensamientos cuando la
patrulla le pasó al lado a gran velocidad bajando por la poco alumbrada calle. La misma calle que nunca olvidará, pero que fue
testigo de un muy mal momento.
Alguien
barrerá en la mañana los pedazos del corazón.
Sólo la calle sabe.
Era el último
viernes laboral del año y la flaca estuvo muy distante en esas navidades, como
si se hubiese alejado de su forma de ser habitual, la recuerdo tranquila y
celebrando con mucha mesura, nada habitual en ella. A ratos callada, a ratos perdida, sabía que
algo había pasado, que algo le había afectado y sólo fue hasta la última noche
del año que conversamos y supe con gran detalle lo que había pasado con Rami. La escuché con paciencia a pesar de los detalles
escandalosos y el impulso de regañarla, sólo pude recomendarle calma y que se
alejara de aquel sitio, ambas coincidimos en que allí ya no tenía nada que
buscar.
Para la
segunda semana del mes de enero debía reintegrarse, fueron casi cuatro semanas
sin saber de Rami, ni una llamada, ni un mensaje, estaba completamente
desaparecido y fue especialmente duro para la flaca saber que andaba por ahí,
los amigos comunes lo sabían, todos sabían que estaba haciendo su vida
normal. Durante este corto tiempo que
para ella fue eterno, no sólo cargó sola con el peso de su pena y la vergüenza
de esa noche, sino que casualmente se encontró al inspector y a sus hombres un
par de veces, aunque ella trató de evadirlo no pudo y llegaron a conversar
brevemente, volver a verlo era muy duro para ella, le producía dolor de
estómago y su gruesa voz era un amargo recuerdo que no quería pero tenía que
soportar.
La última
ocasión que se topó al inspector, éste se puso a la orden entregándole su
tarjeta de presentación, la cual ella guardó sin ningún aprecio.
En un par de
ocasiones tocamos el tema de su retorno
a la oficina, no había respuesta, no había nada…sólo una mirada perdida y esa
expresión muy de ella, que le pertenece y que ha sido suya desde siempre, es
como cuando dejas que los días pasen y esperas un momento, ese momento que
sabes que va a llegar sólo que no sabes cuándo, es una espera tensa pero es una
espera al fin y todas las esperas por muy largas que sean, terminan algún día.
Ese lunes la
flaca se levantó y lo hizo con pocas ganas, le pesaba el momento pero se vistió
muy linda, perfectamente maquillada y lista para la ocasión, estrenaba una
falda blanca larga de esas que lucen pequeños y discretos encajes, perfumada y
con su chocho perfectamente depilado estaba lista para el primer día, aunque
fuese a renunciar, debía verse muy bien, que nadie sospechara siquiera la
mezcla de dolor y rabia que llevaba por dentro.
Como todo primer
día la algarabía y las historias se mezclaban, cada quien tenía mucho que
contar excepto la flaca, una vez que otra logró sonreir, estaba esperando el
momento de encontrarse con sus supervisor. Rami llegó a mitad de mañana, aunque no fue
directo a saludarla sus funciones dentro de la empresa lo obligaron a cruzarse
con ella, y así fue.
-Cómo estás?
Feliz año nuevo…estabas perdida… -le saludó Rami con toda la naturalidad del
mundo, con una sonrisa de oreja a oreja y más amabilidad que de costumbre.
-Bien
Rami…bien, descansé y todo estuvo tranquilo…gracias
-Son las diez
y treinta…te espero en el depósito? Que
dices? –le pregunto extendiéndole la mano
La flaca tragó
grueso, miró a su alrededor y todo era normal para todos, suspiró como ganando
fuerzas, como quien acepta una situación aunque no esté de acuerdo, la verdad
es que finalmente nadie sabe lo que pasa entre un hombre y una mujer, así que mirando
a Rami a los ojos extendiéndole su mano le dijo: -Si…avísame, voy a estar
pendiente
Y la hora
llegó con el mensaje de texto que tanto temía, -“Aca estoy” –decía el mensaje
de Rami y la flaca sabía lo que eso significaba, se dirigió al depósito
contando cada paso, había sesenta y cuatro pasos exactos entre su escritorio y
la puerta del sitio donde le esperaba su adorado tormento. Adentro Rami
esperaba impaciente pero muy seguro de volver a coger como antes, mientras ella
llegaba él se acariciaba su miembro por encima del pantalón, le acariciaba la
cabeza para que la flaca lo encontrara casi listo, grande e hinchado, aprovechó
un vidrio reluciente para acomodar su cabello y dar unos toques a su camisa.
Antes de
entrar al depósito la flaca se detuvo unos segundos, sintió ganas de llorar
pero no se lo permitió, miró hacia arriba como quien busca una respuesta y
suspiró una vez más hasta que tocó la puerta y entró, lento como un felino. –Ah hola…que bien que estas aquí…mira…lo que
pasó en diciembre…pues, yo me tuve que ir y como tu estabas allí con ellos,
pues me dije…la cosa no es conmigo, seguro la llevan a su casa, no se…tantas
cosas…pero bueno, todo salió bien verdad?
Ah y no te llamé después…tu sabes…las navidades, uno anda ocupado y eso,
igual nos íbamos a ver aca, no? Osea que
todo bien entre nosotros, si? –Habló Rami sin parar como quien se justifica nerviosamente.
-Ah ok, está
bien –fue todo lo que dijo ella
-Ven aca
pues -le dijo Rami recostándose de una
pared de cajas perfectamente almacenadas
-Pero hagamos
algo…si? Hoy vengo muy intensa –soltó la
flaca con una sonrisa sexi
-Eso! A eso es a lo que yo me refiero! Dejamos lo
malo atrás…año nuevo, vida nueva!
La flaca se
acercó a él y comenzó el ritual un poco diferente, esta vez comenzó a quitarle
los pantalones, para lograrlo se arrodilló delante de él quedando justo al
frente de su bulto, Rami sintió la satisfacción que te da la confianza y la
miró sonriendo desde arriba. –Bien…haz lo que tu quieras…llegaste juguetona, me
gusta eso! Bien!
La flaca sólo
sonreía, no dijo una palabra mientras le retiraba los pantalones con toda la
delicadeza del mundo, los dobló con perfecto cuidado y los colocó a un lado.
Para ese momento Rami ya estaba duro, muy duro y la flaca lo sabía. Rami acariciaba el cabello de la flaca, ella
llevaba un par de colitas que se hizo muy temprano, le daban un carácter
infantil, como de niña, que tanto enloquecía a Rami.
La flaca no
tardó en comenzar a bajarle la ropa interior, sin duda y rápidamente se la
quitó y al igual que con los pantalones, dobló los interiores y los colocó
juntos uno sobre otro. La larga verga de
Rami saltó de un brinco casi golpeándole la cara, se veía más tiesa que nunca y
la vista no podía mejorar, ella lanzó una rápida mirada y allí estaba él, con
camisa y corbata, sin pantalones ni interiores, con la verga parada, las bolas
colgando, con los zapatos de vestir y las medias puestas, más pintoresco
imposible.
Rami estaba
acostumbrado a los juegos previos de la flaca, así que no le extrañó cuando ella
se incorporó tomando el pantalón y el interior con sus manos, caminó unos pasos
hacia la puerta mientras sonreía pícaramente hacia él y por unos segundos, tan
sólo por unos segundos Rami tuvo la lectura correcta de las intenciones de la
flaca pero no tuvo tiempo de reaccionar: Ella le tiró un beso a lo lejos, le
picó un ojo y salió rápidamente del depósito dejándolo atrás, no sólo a
él…dejando todo atrás. Por fin.
Aún podía
escuchar los gritos de Rami que se iban apagando con la distancia, ella sólo
tenía un par de minutos para salir de allí, caminando lo más rápido que pudo y
cargando la ropa en sus manos, entró a su oficina, recogió su bolso y salió
hacia el pasillo velozmente para encontrarse con una gran sorpresa: La reunión
de recibimiento y buenos deseos del nuevo año!
Se quedó paralizada por completo! Todos mirándola! Pero al instante todos volvieron a lo suyo…como
si nada!
La flaca se
coló rápidamente en medio de todos los empleados que estaban alli reunidos y
con la algarabía ni cuenta se dieron de su apuro, logró salir del edificio muy
urgida lanzando la ropa de Rami un cesto de basura que se encontró en el
camino.
Al llegar a la
calle, en medio de la acera y para sorpresa de los que iban pasando, levantó su
brazos al cielo en señal de victoria y gritó su más fuerte Yes! Y así mismo se fue bajando por la calle, dejando
atrás a un patán y un mal trabajo, no se perdía nada en realidad…nada.
Esa misma
semana la flaca renunció por llamada, con una buen excusa que argumentó
resolvió esa incomodidad que traía por dentro, se sintió liberada y le volvió
la sonrisa al cuerpo, su rostro recobró esa alegría que no estaba y sus ojos
regresaron al brillo acostumbrado de esos ojazos negros, los mismos ojazos que
deberán tener más cuidado en su próxima elección.
En los días
siguientes la flaca recibió cuarenta y siete llamadas perdidas de Rami, ella no
atendió ninguna de ellas. También se enteró que ese día él pasó un buen rato en
el depósito y aunque llamó por el interno y por su móvil pidiendo auxilio,
nadie escuchó su llamado y los que sí lo hicieron no pudieron atender debido al
discurso del Gerente General en ese momento justo. Cuentan que Rami salió
corriendo sigiloso, tratando llegar al sótano para huir en su auto, pero al
cruzar el pasillo y pasar la puerta contigua, se encontró con la reunión en
pleno. Apareció justo por la puerta que
daba hacia el gerente, quien se quedó paralizado junto al asombro de todos! Rami estaba completamente desnudo de la
cintura para abajo y tapándose su pene con una hoja de papel! La escena era la más ridícula que se recuerda
en esa empresa.
También llegó
a oídos de la flaca que el viernes siguiente Rami se fue con otra chica de la
oficina en plan de coger, era de noche y resolvió estacionarse en una calle
contigua a la del evento en navidad, mientras estaba montado encima de la chica
en el asiento trasero del auto, algo más le resultó familiar: Volvieron las
luces de las linternas, las caras de los hombres de franela blanca tocando el
vidrio y el inspector dentro de la patrulla. Todo resultó igual sólo que esta vez lo
reconocieron los agentes, quienes le informaron al inspector la reincidencia de
Rami.
Cuentan
por ahí que el inspector solicitó la presencia de Rami dentro de la patrulla y
eso no es todo, esta vez tenía un apetito distinto: -muchacho…sabes qué hacemos
con los reincidentes? No te
imaginas? No me mires a la cara, saca mi
verga y me vas a pajear…y no te lo voy a decir dos veces...sabes?
Se
dice que Rami tuvo que tomar entre sus manos la enorme negra verga del
inspector quien ese día tardó más de lo acostumbrado, lo que hizo inolvidable
el momento para ambos, sólo en ese momento Rami comprendió lo que vivió la
flaca dentro de la patrulla.
-Bien…tus
manos son suaves, como de marica…no te quejes muchacho…te cuento algo? Sólo una vez perdoné a alguien acá y espero
que esté bien…la he visto por ahí…pero no te distraigas coño, tu sigue
pajeándome…no te lo voy a decir dos veces...sabes?
En
los días siguientes Rami perdió el empleo y parece que la hombría también, no
se supo más de él, dicen que se fué de la ciudad, dicen que comenzó a sufrir
disfunción eréctil…y dicen que ahora le gustan las vergas negras. La verdad es
que la gente habla mucho…
Y
en otro orden de ideas, la flaca volvió a sonreir…no te metas con la flaca.
CONTINUARÁ…si tu quieres.

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