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martes, 23 de junio de 2020

CAPITULO 5 / QUE BUEN DOCTOR! (By Sheykong)


SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.

CAPITULO 5 / QUE BUEN DOCTOR!  (By Sheykong)

Faltan apenas un par de días para salir de camping y lo reconozco: Estoy ligeramente emocionada, tengo años sin escaparme y sola mucho menos, cuando estás casada vas acompañada a todos lados y voy a afrontarlo: Llegó a ser muy asfixiante para mí!  Si estaba duchándome entraba mi esposo a cagar, si estaba cagando entraba mi esposo a afeitarse, si me asomaba al balcón a pensar un rato me pedía que aprovechara y le vigilara el carro, si me sentaba en el mesón de la cocina a tomarme una infusión me decía que le preparar un sándwich!  Cómo le hacía entender que quería estar sola y en paz!  Una tarde me sentí de la patada y me encerré en el baño a desahogarme llorando, allí sentada sobre la tapa de la poceta me acurruqué a pensar pero cerré la puerta sin el seguro, él abrió, asomó la cara y me dijo en voz muy baja y con tono delicadito, como si le hablara a un enano de circo: -Disculpa, será que puedes llorar en la cama? Es que me estoy cagando, tú sabes cómo es eso… y sí, sé cómo es eso, yo también cago.

Ayer recibí la llamada de la secretaria del Dr. Giner, mi ginecólogo. Sólo para recordarme que tengo cita para hoy, de verdad que se me iba a pasar, así que me dispongo a salir. Mientras me peino mi cabello y me pongo lo mas bonita posible, escucho musiquita para mantener el ánimo. Debo confesar que me encanta ir al ginécologo!  Cuando estaba casada ir a mis citas era como un juego:  Me desnudaría para otro hombre, le abriría las piernas, me exploraba cuanto quisiera y sin remordimientos!  Y no sólo eso, podía ir acompañada de mi marido, me vería interactuando y hasta pagaba la cuenta!

No sé por qué los doctores me parecieron siempre lindos, como unos ángeles con sus batas blancas perfectamente planchadas y ese aire de “estoy muy preocupado por ti” que me mataba y así justamente es mi doctor, alto como de 1.90 quizá, delgado pero no flaco, piel siempre bronceada que delata buena vida a más no poder y su cabellera completa, plateada, fascinante.

Acabo de recordar que la flaca perdió justamente su virginidad con un ginecólogo, cada vez que nos reunimos entre chicas a pasar el rato es cita obligada contar esta aventura que ya me sé de memoria y trataré de contarla, ella muere de la risa cuanto recuerda que llegaba al consultorio, se anunciaba y buscaba un lugar en la sala de espera junto a las demás pacientes. Su doc la hacía pasar de inmediato ya que ambos siempre tenían algo de prisa, comenzaba el jugueteo de palabras mientras se desvestía…sólo de la cintura para abajo.

Ella muy obediente se colocaba en posición con las piernas elevadas y abiertas como cualquier paciente, el doctor siempre se acercaba mientras coqueteaban y la flaca no podía perder  tiempo, iba directo a tocarle por encima del pantalón y le acariciaba el gran bulto que se formaba allí, él casi siempre estaba listo para la acción, seguro era el morbo de la situación así como ella también llegaba algo mojada.  La flaca se encargaba de abrirle el pantalón y sacar con cuidado su verga, a la cual le daba unas cuantas chupadas por la falta de tiempo y los nervios, él daba la vuelta para colocarse frente a sus piernas abiertas y sin más la penetraba hasta el fondo, a ella le gustaba así, duro y directo.

Esos polvos eran rápidos, feroces y muy excitantes, tenían una carga de morbosidad muy alta, la paciente y el doctor follando duro mientras afuera se desarrolla la vida normal de una sala de espera.  Quién de esas señoras va a imaginar que su doctor está cogiendo antes de atenderlas? Creerán que es una sobrina que vino a decirle algo, creerán que es una visitadora médica, pero nunca les pasará por la mente la soberana cogida que se están dando detrás de esa puerta.

El morbo no termina allí, su ginecólogo es muy amigo del papá de la flaca, estudiaron juntos o algo así me comentó y peor aún,  fue su papá quién la trajo a verse con él por desconfianza de otros doctores, la flaca no tenía un médico fijo y la mejor opción era un amigo de la infancia incapaz de dar un diagnóstico apresurado o de una mala praxis.

Desde donde está acostada la flaca sólo puede ver la gran lámpara que ilumina esa área y al ginecólogo partiéndola en dos, dándole la cogida del mes, penetrándola rápido una y otra vez, examinándola con su instrumento, llenándola a mas no poder con su verga dura y totalmente afeitada, el doc era muy pulcro y eso le encantaba a la flaca después de coger con tantos locos, al fin tenía un falo bien cuidado clavado en su raja.

La primera vez no fue muy diferente a ésta, fue un flechazo que tomó fuerza mientras su papá los presentaba, la flaca estaba cumpliendo 18 años ese día y que mejor regalo que ser desvirgada por un amigo de papá tan lindo y pulcro. Era la primera cita y su papá no quiso incomodarla así que salió a la sala de espera, adentro su viejo amigo estaba por deleitarse con una rajita cero kilómetros.  La flaca se desvistió nerviosa y siguió al pié de la letra las indicaciones que le daba su doctor.  Como buen profesional supo tratarla con delicadeza e inmediatamente generó en ella la cuota de confianza mínima como para ganársela de inmediato.

El doc encontró todo en orden, pero si le comentó que la encontraba un tanto reseca en sus labios superiores, quizá por el uso de telas inadecuadas en sus pantaletas, le recomendó usar telas con algodón, estar pendiente de no ser ruda con su rajita en la parte externa y procedió a untarle una crema hidratante. La flaca encontró todo lo que le estaba pasando, fascinante y disfrutó cada minuto en manos de este hombre que le doblaba la edad.  Cuando él comenzó a colocarle la cremita con dos de su dedos, ella pegó un brinquito pero no de susto ni dolor, era de placer…el primer placer verdadero. El ginecólogo siguió hidratando sus labios con dulzura y cuidado, ese roce íntimo tenía a la flaca muy lubricada, sus líquidos se confundían con la crema y un par de gotas blancas salieron de su vagina bajando por sus nalgas: Estaba experimentando el máximo pico de excitación para una primeriza.

Ya ella no soportaba la intensidad del gusto que le tocó experimentar y le pregunto al doc: -Que estoy sintiendo?  Por qué se siente tan bien? Me gusta mucho

-Y aún falta mi linda, el placer no está completo sin un orgasmo, sábes lo que es?

La flaca solo atinó a sonreírle tiernamente y cerró sus ojos.  Todo estaba sucediendo demasiado rápido y no quería cortar el momento.

-Eres mayor de edad cierto? Le consultó dejando de tocarla y acercándose a su cara

Ella le sonrió de nuevo, aceptando todo lo que pudiera pasar en esos minutos. Lo siguiente que sucedió fue la misma fórmula que han disfrutado hasta ahora, él sacó su dura y mojada verga, ella la acarició un poco y le dio un breve y torpe mamada.  El doc se colocó de frente y comenzó a penetrarla muy lenta y suavemente, sabía que no podía ser brusco pero también reconoció que la rajita de la paciente estaba orgánicamente preparada para recibir una penetración. Y así avanzó dentro de ella, los avances de su verga resultaron una tibia delicia para ella, el tiempo se había detenido y era interminable el recorrido, no hubo dolor, ni sangrado, no hubo remordimiento ni promesas, era sexo puro.  El doctor la siguió penetrando aún con suavidad pero un poco mas firme, sus liquídos se habían mezclado a la perfección y su rajita era el hogar perfecto para tamaño falo.  

Y les llegó el momento, para él era un potente orgasmo y para ella era la iniciación a una nueva vida, era la fortaleza derribada que nadie volvería a construir, él acabó muy rápido porque ella estaba cerradita y el roce era muy fuerte, y ella sintió por vez primera chorros tibios de leche inundando su coñito, desbordándola, acelerando sus pulsaciones peligrosamente y dejándola al borde del desmayo. Fue un coito perfecto, una conjunción de casualidades y un día que ninguno de ellos olvidará jamás.

Con la respiración acelerada el doctor se acercó para darle un tierno y paternal beso en la frente, la flaca le agradeció extendiéndole los labios a lo cual el se negó tocando sus labios con el dedo índice como si la callara para decirle: -Esos labios merecen un beso puro

-Pero y lo que hicimos?  -Le señaló ella acariciándose los labios de su rajita

-Eso fue hermoso y no lo pudimos evitar, ahora límpiate por favor y cámbiate.

-Ella entró al baño, al cerrar la puerta se recostó en ella mirándose al espejo y sin dejar de tocarse su rajita, así estuvo unos minutos sin poder creer lo que había sucedido

Afuera y con una gran sonrisa el ginecólogo pidió al papá de la flaca que pasara –Todo en orden?  Como la encontraste?

-Muy bien chico, nada de qué preocuparse…ya le dí unas indicaciones básicas para su cuidado íntimo, pero mas nada en realidad

-Entonces me quedo tranquilo! Gracias! Y cuando debo traerla de nuevo?

En ese momento se acercó la flaca, ya estaba lista. No dejaba de mirar a los ojos al doctor, sus manos, su bata hermosamente blanca, su cabello…sabía que no era amor pero sabía que volvería

Ya de regreso a la casa, la flaca le dijo a su papá: -Gracias por traerme…gracias

Y su papá sonrió.

CONTINUARÁ…si tu quieres

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