SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.
CAPITULO 5 / QUE BUEN DOCTOR! (By Sheykong)
Faltan apenas un par de días para salir de camping y lo
reconozco: Estoy ligeramente emocionada, tengo años sin escaparme y sola mucho
menos, cuando estás casada vas acompañada a todos lados y voy a afrontarlo: Llegó
a ser muy asfixiante para mí! Si estaba
duchándome entraba mi esposo a cagar, si estaba cagando entraba mi esposo a
afeitarse, si me asomaba al balcón a pensar un rato me pedía que aprovechara y
le vigilara el carro, si me sentaba en el mesón de la cocina a tomarme una
infusión me decía que le preparar un sándwich! Cómo le hacía entender que quería estar sola y
en paz! Una tarde me sentí de la patada
y me encerré en el baño a desahogarme llorando, allí sentada sobre la tapa de
la poceta me acurruqué a pensar pero cerré la puerta sin el seguro, él abrió, asomó
la cara y me dijo en voz muy baja y con tono delicadito, como si le hablara a
un enano de circo: -Disculpa, será que puedes llorar en la cama? Es que me
estoy cagando, tú sabes cómo es eso… y sí, sé cómo es eso, yo también cago.
Ayer recibí la llamada de la secretaria del Dr. Giner, mi
ginecólogo. Sólo para recordarme que tengo cita para hoy, de verdad que se me
iba a pasar, así que me dispongo a salir. Mientras me peino mi cabello y me
pongo lo mas bonita posible, escucho musiquita para mantener el ánimo. Debo
confesar que me encanta ir al ginécologo! Cuando estaba casada ir a mis citas era como
un juego: Me desnudaría para otro
hombre, le abriría las piernas, me exploraba cuanto quisiera y sin
remordimientos! Y no sólo eso, podía ir
acompañada de mi marido, me vería interactuando y hasta pagaba la cuenta!
No sé por qué los doctores me parecieron siempre lindos,
como unos ángeles con sus batas blancas perfectamente planchadas y ese aire de
“estoy muy preocupado por ti” que me mataba y así justamente es mi doctor, alto
como de 1.90 quizá, delgado pero no flaco, piel siempre bronceada que delata
buena vida a más no poder y su cabellera completa, plateada, fascinante.
Acabo de recordar que la flaca perdió justamente su virginidad
con un ginecólogo, cada vez que nos reunimos entre chicas a pasar el rato es
cita obligada contar esta aventura que ya me sé de memoria y trataré de
contarla, ella muere de la risa cuanto recuerda que llegaba al consultorio, se
anunciaba y buscaba un lugar en la sala de espera junto a las demás pacientes.
Su doc la hacía pasar de inmediato ya que ambos siempre tenían algo de prisa,
comenzaba el jugueteo de palabras mientras se desvestía…sólo de la cintura para
abajo.
Ella muy obediente se colocaba en posición con las piernas
elevadas y abiertas como cualquier paciente, el doctor siempre se acercaba
mientras coqueteaban y la flaca no podía perder tiempo, iba directo a tocarle por encima del
pantalón y le acariciaba el gran bulto que se formaba allí, él casi siempre
estaba listo para la acción, seguro era el morbo de la situación así como ella
también llegaba algo mojada. La flaca se
encargaba de abrirle el pantalón y sacar con cuidado su verga, a la cual le
daba unas cuantas chupadas por la falta de tiempo y los nervios, él daba la vuelta
para colocarse frente a sus piernas abiertas y sin más la penetraba hasta el
fondo, a ella le gustaba así, duro y directo.
Esos polvos eran rápidos, feroces y muy excitantes, tenían
una carga de morbosidad muy alta, la paciente y el doctor follando duro
mientras afuera se desarrolla la vida normal de una sala de espera. Quién de esas señoras va a imaginar que su
doctor está cogiendo antes de atenderlas? Creerán que es una sobrina que vino a
decirle algo, creerán que es una visitadora médica, pero nunca les pasará por
la mente la soberana cogida que se están dando detrás de esa puerta.
El morbo no termina allí, su ginecólogo es muy amigo del
papá de la flaca, estudiaron juntos o algo así me comentó y peor aún, fue su papá quién la trajo a verse con él por
desconfianza de otros doctores, la flaca no tenía un médico fijo y la mejor
opción era un amigo de la infancia incapaz de dar un diagnóstico apresurado o
de una mala praxis.
Desde donde está acostada la flaca sólo puede ver la gran
lámpara que ilumina esa área y al ginecólogo partiéndola en dos, dándole la
cogida del mes, penetrándola rápido una y otra vez, examinándola con su
instrumento, llenándola a mas no poder con su verga dura y totalmente afeitada,
el doc era muy pulcro y eso le encantaba a la flaca después de coger con tantos
locos, al fin tenía un falo bien cuidado clavado en su raja.
La primera vez no fue muy diferente a ésta, fue un flechazo
que tomó fuerza mientras su papá los presentaba, la flaca estaba cumpliendo 18
años ese día y que mejor regalo que ser desvirgada por un amigo de papá tan
lindo y pulcro. Era la primera cita y su papá no quiso incomodarla así que
salió a la sala de espera, adentro su viejo amigo estaba por deleitarse con una
rajita cero kilómetros. La flaca se
desvistió nerviosa y siguió al pié de la letra las indicaciones que le daba su
doctor. Como buen profesional supo
tratarla con delicadeza e inmediatamente generó en ella la cuota de confianza
mínima como para ganársela de inmediato.
El doc encontró todo en orden, pero si le comentó que la
encontraba un tanto reseca en sus labios superiores, quizá por el uso de telas
inadecuadas en sus pantaletas, le recomendó usar telas con algodón, estar
pendiente de no ser ruda con su rajita en la parte externa y procedió a untarle
una crema hidratante. La flaca encontró todo lo que le estaba pasando,
fascinante y disfrutó cada minuto en manos de este hombre que le doblaba la
edad. Cuando él comenzó a colocarle la
cremita con dos de su dedos, ella pegó un brinquito pero no de susto ni dolor, era
de placer…el primer placer verdadero. El ginecólogo siguió hidratando sus
labios con dulzura y cuidado, ese roce íntimo tenía a la flaca muy lubricada,
sus líquidos se confundían con la crema y un par de gotas blancas salieron de
su vagina bajando por sus nalgas: Estaba experimentando el máximo pico de
excitación para una primeriza.
Ya ella no soportaba la intensidad del gusto que le tocó
experimentar y le pregunto al doc: -Que estoy sintiendo? Por qué se siente tan bien? Me gusta mucho
-Y aún falta mi linda, el placer no está completo sin un
orgasmo, sábes lo que es?
La flaca solo atinó a sonreírle tiernamente y cerró sus
ojos. Todo estaba sucediendo demasiado
rápido y no quería cortar el momento.
-Eres mayor de edad cierto? Le consultó dejando de tocarla y
acercándose a su cara
Ella le sonrió de nuevo, aceptando todo lo que pudiera pasar
en esos minutos. Lo siguiente que sucedió fue la misma fórmula que han
disfrutado hasta ahora, él sacó su dura y mojada verga, ella la acarició un
poco y le dio un breve y torpe mamada. El
doc se colocó de frente y comenzó a penetrarla muy lenta y suavemente, sabía
que no podía ser brusco pero también reconoció que la rajita de la paciente
estaba orgánicamente preparada para recibir una penetración. Y así avanzó
dentro de ella, los avances de su verga resultaron una tibia delicia para ella,
el tiempo se había detenido y era interminable el recorrido, no hubo dolor, ni
sangrado, no hubo remordimiento ni promesas, era sexo puro. El doctor la siguió penetrando aún con
suavidad pero un poco mas firme, sus liquídos se habían mezclado a la
perfección y su rajita era el hogar perfecto para tamaño falo.
Y les llegó el momento, para él era un potente orgasmo y
para ella era la iniciación a una nueva vida, era la fortaleza derribada que
nadie volvería a construir, él acabó muy rápido porque ella estaba cerradita y
el roce era muy fuerte, y ella sintió por vez primera chorros tibios de leche
inundando su coñito, desbordándola, acelerando sus pulsaciones peligrosamente y
dejándola al borde del desmayo. Fue un coito perfecto, una conjunción de
casualidades y un día que ninguno de ellos olvidará jamás.
Con la respiración acelerada el doctor se acercó para darle
un tierno y paternal beso en la frente, la flaca le agradeció extendiéndole los
labios a lo cual el se negó tocando sus labios con el dedo índice como si la
callara para decirle: -Esos labios merecen un beso puro
-Pero y lo que hicimos?
-Le señaló ella acariciándose los labios de su rajita
-Eso fue hermoso y no lo pudimos evitar, ahora
límpiate por favor y cámbiate.
-Ella entró al baño, al cerrar la puerta se recostó en ella
mirándose al espejo y sin dejar de tocarse su rajita, así estuvo unos minutos
sin poder creer lo que había sucedido
Afuera y con una gran sonrisa el ginecólogo pidió al papá de
la flaca que pasara –Todo en orden? Como
la encontraste?
-Muy bien chico, nada de qué preocuparse…ya le dí unas
indicaciones básicas para su cuidado íntimo, pero mas nada en realidad
-Entonces me quedo tranquilo! Gracias! Y cuando debo traerla
de nuevo?
En ese momento se acercó la flaca, ya estaba lista. No
dejaba de mirar a los ojos al doctor, sus manos, su bata hermosamente blanca, su
cabello…sabía que no era amor pero sabía que volvería
Ya de regreso a la casa, la flaca le dijo a su papá:
-Gracias por traerme…gracias
Y su papá sonrió.
CONTINUARÁ…si tu quieres

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