SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.
CAPITULO 10 / UN CORAZON ROTO (By Sheykong)
La flaca se bajó con las piernas entumecidas, le costaba
mantenerse parada, había pasado mucho tiempo en esa incómoda pero sabrosa
posición sobre la palanca y Rami estaba totalmente lleno de su semen y el olor
no se podía esconder…iba a ser una noche muy larga.
Los tres hombres parecían policías, sus pantalones azul
oscuro de raya roja lateral los delataban, al igual que las botas. A unos
metros estaba estacionada una patrulla blanca, desde cualquier ángulo se veía
la silueta de un hombre sentado en el asiento trasero. Los agentes les pidieron los papeles a Rami y
a la flaca, uno a uno no dejaban de mirarla y hacer burlas con comentarios de
doble sentido hacia ella.
Mami, entonces tu manejas sincrónico! -Le gritaba uno de ellos riéndose a
carcajadas -No te gusta el automático! Ja
ja ja ja!
-Yo tengo un automático! Deberías probarlo miamor!
La flaca estaba avergonzada, no sabía para donde mirar y no
sacaba de su mente la idea de esos tipos mirándolos, cuánto tiempo estuvieron
allí? Que va a pasar ahora? Cómo vamos a manejar esto?
Rami no hallaba que hacer, logró limpiarse un poco pero
igual fue objeto de la burla de los agentes, el tablero sucio, la camisa y el
pantalón manchados de semen no eran poca cosa en ese momento donde cada detalle
contaba. – Ya revisé el auto…como que
estaban ordeñando al compañero acá porque eso está muy feo allí! –gritaba uno
de los agentes sin medir el volumen de su voz.
Uno de los hombres sosteniendo los papeles de identificación
les pregunto: -Y ustedes que
hacían? No saben que no pueden hacer
esto en la vía pública? Miren, la verdad
es que recibimos una llamada de un vecino, nos dijeron que había un auto
sospechoso en la cuadra y zas! Era la
princesita acá presente aprendiendo a manejar!
Bueno, me quieren decir que hacían acá?
-Nada jefe, no hacíamos nada especial, sólo pasando el rato…ya
nos íbamos -contestó Rami con voz
nerviosa
-Nada? Nada? A ver si
escuché bien! No hacían nada! -Mira
princesita lo que dice el amigo…tu montada allí tragándote la palanca y eso no
era nada! Si eso no fue nada! -bromeaba irónicamente el oficial
-Bueno, ya está…vamos
a ver cómo arreglamos este asunto, ustedes tendrán por allí algo con que
“colaborarnos”? Tienen? -Les preguntó el hombre acercándose mucho a
los dos y hablando muy bajo -El inspector
no puede perder tiempo, vamos a arreglar esto ya y nos vamos.
-Jefe, yo acá no tengo nada de efectivo…a ti te queda algo?
–le preguntó Rami a la flaca
-No…nada… -apenas pudo contestar ella mientras observaba que
uno de los hombres iba y venía de la patrulla, como consultando algo al
“inspector”.
-Nada? Esto si va a ser un problema, al inspector no le va a
gustar nada esta situación…esto si está mal! –comentó el policía mirando hacia
el cielo como en pose de plegaria.
Déjame hablar con mi superior y vemos que hacemos si? Espera tu aquí princesita, no te vayas
ja ja
ja –seguía riendo el hombre
-vente, vamos a arreglar esto -le
dijo a Remi mientras se dirigían a la patrulla estacionada a unos 20 metros del
auto.
En el camino detuvo a Remi bruscamente para decirle: -Mira,
escúchame bien, ustedes estaban cogiendo en plena vía pública…enloquecieron
acaso? no tienen dinero, no tienen nada…tu sabes lo que hacemos con vagos como
ustedes? Lo sabes?
-No jefe…ni idea
-contestó Rami muy nervioso
-Mira…aca tenemos cómo arreglarnos, pero ustedes tienen que
colaborar, si? Hasta ahora vamos bien?
No te voy a mentir, llevarlos a la comisaría es perder el tiempo, llevarnos
el auto es una complicación para todos verdad?
Me estás copiando?
-Si...sí…jefe, entiendo todo y gracias…
-No creo que estes entendiendo, no tienen nada que
ofrecer…dime algo: de quién es el auto? Tuyo?
-No..no, es de mi padre
-Ah ya lo ves? Nos metemos todos en un problema grande, sin
embargo para no llevarlos, ni abrirles un expediente y pasar una mala noche...
quizá se pierda el vehículo ó pase algo peor, pues está muy simple: Tu vives
por aca?
-Si…como a tres cuadras, acá cerca
-Perfecto, fíjate lo que vamos a hacer, te vamos a seguir y
tu nos llevas a tu edificio, al estacionamiento, adentro…allí nosotros nos
encargamos, estamos?
-No, no puedo hacer eso…imposible, de verdad que no puedo
–le dijo Rami temiendo lo peor
-A ver…entonces nos llevas a tu casa y listo, tienen cosas
de valor?
-No jefe…menos, allí están mis padres, son unas personas
mayores, no…eso no va a suceder
-Bueno, el juego está trancado…déjame ver que me dic e el
inspector, lo que él diga eso se va a hacer, quédate aca que ya regreso –le
dijo muy ofuscado
Rami vió alejarse al hombre y conversar a través de ventana
trasera con el inspector, se dió la vuelta para hacer contacto visual con la
flaca, ella estaba recostada del auto con los brazos cruzados y mala cara, ya
habían pasado los chistes de los policías pero no dejaban de mirarla,
haciéndola sentir aún más incómoda.
Rami siente los pasos cercanos del agente, ya regresaba con
noticias, los nervios no disminuían y el tiempo se hacía muy lento estando a
merced de estos tipos. –Ya está
arreglado amigo, está listo…como te dije antes, tienen que colaborar y los
dejamos ir, te parece? -le dijo el
hombre apoyando la mano sobre su hombro y hablándole al oído.
-Mira -le habló casi susurrando- Esa flaca es tu esposa? Dime la verdad
-No..no..es una compañera del
trabajo…por qué?
-Ah bueno mejor…y tú la quieres
mucho? Es decir, estás enamoradito y eso? –le pregunta el policía ya mirándolo
directo a la cara
-No…no..bueno…estamos saliendo,
pero así que enamorado..no..para nada…
-Fíjate lo que vas a hacer, tu
vas a hablar con ella y se la vas a llevar al inspector, ellos se arreglan
allí, tu esperas en tu carro y asunto arreglado si? Eso si, pídele que coopere y si todo sale de
maravillas no nos vemos mas! Anda a
hablar con ella, no tenemos toda la noche carajo.
Rami no lo podía creer, no sabía
ni que decirle a la flaca, esto era de lo peor que les había pasado y faltaba
aún más: Si se lo decía el mismo ó si ella se enteraba con el inspector. Rami temía perder el carro, o que lo
forzaran a abrir su casa con sus padres
dentro, o a que les levantaran cargos y quien sabe que más podía pasar esa
noche. La distancia entre él y la flaca
se convirtió en la más larga que pudo haber recorrido nunca, parecía
interminable.
Al llegar le explicó a la flaca
la situación. Rami le pidió que
cooperara, que quizá no era tan grave y que él no podía meterse en problemas,
que lo hiciera por los dos. Se afanó muchísimo explicándole una y otra vez la
gravedad de lo que hicieron y las consecuencias que podía tener.
La flaca no podía creer las
palabras de Rami. Para ella no se
trataba de lo que pudiera pasar dentro de la patrulla, para ella era algo más:
Rami acababa de romperle el corazón. Ya
no importaba la madrugada, ni los cargos, ni que la cogieran cuatro hombres ó
si se libraba de ésta, todo lo que realmente importaba para ella era el poco
respeto que Rami le demostró. No luchó
por su amor ni por su amistad, no le propuso otra vía, no se indignó con
ella. La flaca supo que la entregó desde
el preciso momento en que Rami no discutió el punto. Sólo se lo comunicó y si se trataba de
colaborar, a ella no le costaba nada comparado con recoger los pedazos de su
corazón que quedarán por esa noche allí en el piso, después que todo pase.
La flaca le sonrió a Rami, le dio
un beso en la mejilla y se dirigió a la patrulla ante la mirada de todos. El tiempo se detuvo? Tal vez pensó ella, a
medida que avanzaba hizo un recuento de su día y no podía ser peor el final. Ese
hombre que tanto la llenaba, la había decepcionado.
Al llegar a la patrulla, se asomó
por la ventana y sintió un escalofrío al advertir un hombre allí sentado con
los pantalones abajo, de color, muy corpulento y grueso, con una barriga enorme
que le otorgaba un aspecto cómico, parecía un niño esperando algo. La invitó a entrar cerrando el mismo la
puerta desde adentro. El olor a nuevo
del auto y el aire acondicionado resultaron un alivio temporal. El inspector no dijo nada, ni la miraba a la
cara. Ella sabía lo que tenía que hacer.
Con sus manos intentó sacar el
miembro del inspector del bóxer de algodón y por experiencia sabía que en la
parte frontal estaba la abertura para lograrlo.
En este punto ya no importaba nada pero tampoco es que esto la iba a
quebrar, ella sabe muy bien quién es y un pene más ó uno menos significaba muy
poco comparado con su corazón roto.
Como pudo y con mucha dificultad
pudo sacar el grueso y torcido miembro del inspector. Era demasiada carne para sostenerla con sus
manos, él seguía sin hablar, sólo miraba hacia el frente con mirada infinita.
Era un miembro circuncidado, la flaca lo supo al momento y para salir del
apuro, se dedicó a acariciarle su verga desde la base hasta la cabeza, así
pasaron un par de minutos en los cuales la flaca no estaba allí ni de corazón
ni de espíritu, la tristeza la fue embargando y pajear a este hombre sólo eran
movimientos mecánicos, más nada.
La verga negra ya había cobrado
todo su esplendor, la respiración del inspector comenzó a acelerarse, la flaca
tuvo que utilizar ambas manos para cubrir tamaña cosa. Aún cuando el hombre no
hablaba para nada, ella pudo ver una mueca en su rostro…quizá era una media
sonrisa? El animal ese podía sentir algo?
La flaca necesitaba salir de allí y recién cayó en cuenta que fue ligera en su
decisión de entrar y ahora salir tenía un costo muy alto.
El enorme miembro estaba listo
para desaparecerlo en una raja ó en una boca, grande, lleno de venas, con una
cabeza que le hacía juego y esa baba que caracteriza una paja bien hecha, la
flaca estaba consciente de lo que hacía…pero no era el momento, esta vez
no. Y rompió a llorar como una niña
asustada ó como a quien le acaban de partir el corazón, su llanto se convirtió
en algo más y ya no lo podía contener.
No dejó en momento alguno de hacerle la paja al inspector, pero si bajó
el ritmo y apoyó su cara contra sus rodillas, podía existir un momento sexual
mas bizarro dentro de un auto? Podría
vivirse unos minutos tan dolorosos en el corazón de una chica que se
ilusionó? Sólo hay que estar en el lugar
de la flaca para entenderlo.
El llanto de la flaca fue
interrumpido por la gruesa voz del inspector que retumbó dentro del auto:
-Te hicieron daño mi niña? A Alguien se le pasó la mano hoy contigo? No te lo voy a preguntar dos veces…sabes?
La flaca levantó la cara
chorreando el llanto y con esa mueca en la boca que sólo les sale bien a los
que sufren un mar de lágrimas, y le afirmó al inspector para responder sus
preguntas.
-No tienes que hacer esto…lo
sabes? Te puedes ir…vete a llorar tu
pena, lo que a ti te pasa es más grande que esta verga…vete, no te lo voy a decir
dos veces...sabes?
La flaca aun moqueando no paró de
pajear al hombre, pero el le retiró delicadamente la mano de su verga dejándola
colgando afuera y buscó una servilleta para que la flaca limpiara su cara.
-Que nadie te vea así, anda a resolver tus
asuntos…pudo ser una buena paja, otro día será…bájate…no sea que me arrepienta…
no te lo voy a decir dos veces..sabes?
La flaca se bajó de la patrulla
atónita, con los ojos hinchados causados por el llanto repentino, Rami ya no
estaba allí, se había ido…por cobarde? Por vergüenza? Ya daba igual. Ella caminó en la oscura calle atravesando
los comentarios de los policías que mientras se dirigían a la patrulla
aprovecharon de hacer sus últimas burlas.
La flaca caminó calle abajo,
llena de temor no tanto por las hienas policíacas sino por la incertidumbre que
le causaba no regresar a su empleo en navidad, no podía compartir nada más con
un hombre que le trató como puta, que la entregó y no fue capaz de morir con
ella ó tan siquiera defenderla. Volvió
en sí de sus pensamientos cuando la patrulla le pasó al lado a gran velocidad
bajando por la poco alumbrada calle. La
misma calle que nunca olvidará, pero que fue testigo de un muy mal
momento.
Alguien barrerá en la mañana los
pedazos del corazón. Sólo la calle sabe.
CONTINUARA…si tu quieres.

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