INSOMNIA BOOKS

lunes, 27 de julio de 2020

CAPITULO 26 / EL DELICIOSO ITALIANO (By Sheykong)

SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se separa después de 12 años de matrimonio y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo ó casi todo.

CAPITULO 26 / EL DELICIOSO ITALIANO (By Sheykong)

Al terminar de reírnos por la ocurrencia, mi invitado me mira a los ojos y cobra una seriedad muy tierna, como si quisiera decirme algo importante.

-Bonny, te quería pedir que no me llames más “Señor”, me puedes decir Mauricio, como mis amigos –Me dice el Señor Andreoni colocando sus pierna cruzadas y mirándome con esos ojos claros hermosos que me derriten-

-Ah, imagínese, me va a costar, es por respeto y bueno, nuestra relación ha sido laboral más bien, es por eso.

-Te lo estoy pidiendo Bonny, quiero que me trates como a un amigo y que podamos tenernos confianza a partir de hoy y llamarme “Señor” no ayuda mucho a mi parecer, bueno si tu así lo deseas, tú dime ¿Lo intentarás?

-Si…Mauricio…te lo prometo, lo voy a intentar –En este momento vuelve mi “palpitona” y me cuesta creer que le puedo llamar por su nombre y además tutearlo-

-Gracias Bonny, gracias por eso, yo creo que a partir de esta visita que parece inesperada de mi parte podamos conocernos más y llegar a ser buenos amigos, de esos que quieren estar juntos siempre, de los que se llaman si no están cerca y se preocupan el uno del otro, ¿Te parece muy romántico Bonny? ¿Te gustaría? –Me dice Mauricio con su voz serena que debe tumbar más de una pantaleta-

-¡Claro Mauricio que me encantaría conocerte!  ¿Ya empezamos no?

-Si, Bonny, ya empezamos.

La tarde estuvo llena de anécdotas y ocurrentes comentarios que sazonaron la velada, Mauricio sabe ser encantador, es muy hábil para llevar una conversación y convertirla en un momento delicioso, pienso que es de cuidado ya que adereza cualquier tema que surja y te hace sentir importante, lo que quiero decir que en todo momento me escuchó con atención, llegó a hacerme preguntas cargadas de coherencia e interés y nunca, nunca me interrumpió, lo que me convertía en el centro de su atención y no hay nada más gratificante que eso cuando una está sentada compartiendo con un hombre tan inteligente y agradable, lo hace tan atractivo y lo hace dueño de mi entrepierna.

-Ya Harry regresó Mauricio, voy a invitarlo a pasar para que tome un café y bocadillos, ¿Estás de acuerdo? –Le pregunto-

-No lo va a aceptar Bonny, es terco como una mula.  Aunque tratándose de ti no dudo que me haga quedar mal y acepte, yo no rechazaría ninguna invitación que provenga de ti, ninguna.

-¿Lo conoces muy bien verdad? Como a todo tu personal de confianza.

-¿A Harry? ¡Ni siquiera se llama Harry! Se llama Nicasio Cogollo, pero no lo vas a creer Bonny, ama tanto las películas de Clint Eastwood que el mismo se rebautizó como Harry, por aquel persona je llamado “Harry el sucio”, para él resulta un modelo a seguir en todo y así va llevando la vida, no es que acostumbre a disparar o perseguir maleantes, es que es así para todo, decidido, directo, temerario y muy valiente, estoy muy agradecido tanto con el como con Olga, son de mi entera confianza.

-Puedo ver en la oficina toda la confianza que depositas en Olga –Le comento sentándome a su lado en el largo mueble, hasta ahora he estado de frente a él, recostada en un mueble individual que resulta tan cómodo desde que le agregué un par de cojines muy suaves y que bien sirven para descansar y relajarse-

-¿Olga? Ella vio nacer a mis dos hijas, sirvió a mi padre y la trajo mi abuelo desde la hacienda para que aprendiera los oficios modernos de la época y la mecanografía se convirtió en su pasión en quellos años, lo que no sabía yo es que con el pasar del tiempo iba a ser alguien tan importante para mí y para mi familia, quien quiera llegar a mi debe primero pasar por Olga y es muy obstinada, tanto como mi padre.

-Me impacta mucho conocer tu mundo, todo lo que te rodea, no debe ser fácil ser Mauricio Andreoni ¿Cierto? –le pregunto mientras saboreo uno de sus paninis que están deliciosos-

-Lo complicado no es ser Mauricio Andreoni el empresario ó el hacendado, para hacer negocios hay reglas y debes saber cómo utilizarlas y finalmente jugar a tu favor, mucha gente se acerca por interés y eso lo entiendo si vamos a aprovechar las oportunidades de un mercado floreciente como el de este país, pero lo verdaderamente complicado es criar a dos hijas sin que se conviertan en un lastre para la familia, ¿Cómo hacerlo sin su madre?  Ha sido todo un reto Bonny, ya no son dos niñas que sólo deben ser atendidas, ahora son dos mujeres con gustos muy particulares y mucho poder, aunque suene ostentoso. Dios ha sido bueno conmigo pero él también sabe lo difícil que me la puso con la muerte de mi amada esposa.

-Me imagino Mauricio lo difícil que fué, pero debes haber hecho un buen trabajo con tus hijas, te deben adorar.

-Nunca quise que me adoraran Bonny, trabajé duro amándolas cada día para que me respetaran y se respetaran a sí mismas, una familia que no se respeta se condena al fracaso y para mi cultura la unión de la familia es lo más importante, mi meta siempre fue llevarlas a la madurez, verlas escoger bien y no me han decepcionado para nada, quizá mi gran herida fue no tener un varón que me sucediera, a quien entregarle el legado del apellido, ni con todos los reproches de mi padre pude rehacer mi vida y colocar en sus brazos ese bambino tan esperado por la familia, pero como verás, no tengo todo lo que quiero.

-Aún estas a tiempo Mauricio, seguro encontrarás a la persona indicada y ese varón llegará –Le comento con toda dulzura-

-Quizá ya la conocí Bonny, ¿No crees? –Sentenció Mauricio aplicando nuevamente esa mirada fulminante que me deja desarmada-

-Ni idea Mauricio, no lo sé, ojalá ¿No? –Apenas atiné a decir esas palabras me levanté rápidamente del mueble y corté el momento fingiendo que debía lavar unos trastes rápidamente, la conversación con Mauricio es tan directa que me descoloca por momentos, no estoy nada acostumbrada a hablar tan claro, al contrario todos los hombres que he conocido sortean los comentarios importantes y terminan cantinfleando en un mar de palabras huecas sin compromiso-

La tarde terminó con muchos detalles sobre mi vida y la de Mauricio, parecíamos unos jóvenes comparando experiencias y compitiendo en aciertos, escollos y frustraciones, al rato logré que Harry se sumara a la velada quien gustosamente aceptó tomar un café con nosotros, dejando ver a un hombre muy agradable, de carácter liviano y muy fiel a Mauricio y su familia.  Fue un detalle muy dulce que ofreciera el auto para llevar a Camila hasta su casa, mañana es lunes y todos debemos retomar nuestras labores y las niñas no son la excepción.

Nos despedimos afectuosamente con la promesa de vernos durante la semana en la oficina, ambos quedamos muy a gusto con el bonito domingo que compartimos en casa, yo descubrí a un hombre de familia, de conversación honesta y principios inquebrantables.  Por su parte espero se haya llevado un buena impresión, hice todo lo posible por hacerlo sentir cómodo y servirle con cariño, me abrí como nunca con un hombre contándole tanto de mi vida, Mauricio supo crear un ambiente ideal para que yo me atreviera a descargar tantos detalles que tenía guardados en mi corazón, yo archivaría esta velada como un éxito romántico rotundo, este hermoso ejemplar de ojos color aceituna me hizo el amor una y otra vez únicamente escuchándome, que éxito para una mujer promedio como yo. ¡Qué éxito!

Antes de irse, me dijo:

-Bonny, agradezco muchísimo tu hospitalidad, tienes un lindo hogar y Dariela es una chica muy inteligente y despierta, lo has hecho bien.  Me encantaría que viajáramos de vuelta mañana, pero debo tomar la avioneta rumbo a la hacienda a resolver unos asuntos que requieren mi atención y el martes debo estar por allá. Olga se encargará de programar nuevamente un almuerzo ¿Te gustaría?

-Si como no Mauricio, me encantaría volver a verte –No pude esconder lo emocionada que me encontraba-

Y así partió mi hermoso galán maduro, como llegó se fue.  El tiempo pasó tan rápido, parece mentira que ya culminó el domingo y me cuesta creer aún la llamada inesperada, la visita de Mauricio y lo bien que salió todo.  Me quedo con un gusto inusual para mí, siempre mis iniciativas o momentos que creí especiales terminaban tan mal, me he llevado tantos chascos en mi corta vida con los hombres que resulta una dulce ironía siendo ya treintona , conocer a alguien tan espectacular. ¿Estará interesado en mí?  ¿Yo podré encajar en su mundo?  Tengo tantas preguntas en mi cabeza, pero esta noche voy a disfrutarme esta rica sensación, me la merezco, vaya que sí.

Después de acostar a Dariela y preparar todo lo concerniente a mi viaje, una buena ducha resulta la mejor opción para esta hora.  Me siento en la cama y la sonrisa no se borra de mi cara, comienzo a desvestirme lentamente, estoy muy ilusionada, tanto así que comienzo a imaginarme que es Mauricio quien me desviste, quien deja caer mi ropa y me libera del brassier, que rico estar solo en pantys y observarme en el espejo, ver mi cuerpo y confirmar lo lindas que son mis tetas, pequeñas pero firmes, si tan sólo Mauricio estuviera aquí y besara mis pezones tan rosaditos, me impresiona lo duros que están, los acaricio describiendo círculos sobre mis pezones y se siente tan bien, si sólo fuesen sus fuertes y grandes manos, las estuve observando toda la tarde y las deseo sobre mí, acariciándome, tocándome y preparándome para hacerme el amor como un buen italiano sabe hacerlo seguramente.

Comienzo a quitarme las pantaletas frente al espejo, de a poco aparece mi pubis, mientras me las bajo no puedo evitar pensar que Mauricio me desviste para comerme, para hacerme suya con ese poder de decisión que demuestra. Coloco mi panty dobladita sobre la cama como él lo hubiese hecho y sigo observándome completamente desnuda en este cuarto donde nacieron tantos sueños y murieron también, hoy no tengo nostalgia, hoy tengo deseo de ser amada por ese hombre, con mucha delicadeza comienzo a tocar mi rajita tan rosadita como mis pezones, tan pequeña y tan dispuesta a la vez a alojar el enorme miembro de Mauricio, no siento culpa al pensar cómo lo debe tener y para su estatura y corpulencia, debe sr un hermoso, grande y grueso pene, cómo quisiera acariciar su gran cabeza, por su color de piel debe ser una verga morena seguramente adornada con sus venas que denotan dureza y fuerza.

Mi clítoris se rinde ante mis dedos y se deja acariciar suavemente, descubro que estoy muy excitada, estoy muchísimo más mojada que de costumbre, unos hilos del líquido que me lubrica hacen juegos con mis dedos y una larga gota cae hasta mi pierna izquierda, no había mojado de esa forma desde mi juventud y me sorprende pero me gusta muchísimo, me confirma todo lo que siento por Mauricio y si me pongo así sólo pensando en él, entonces dejarme coger va a resultar una delicia absoluta.

Ya no es un dedo ni dos, sino tres dedos que juegan en mi raja, con una perfecta coreografía me acaricio mis labios una y otra vez, son unos labios discretos, hermosos, siempre me he jactado de ellos, apenas si sobresalen y estoy segura que me otorgan un aspecto juvenil, quizá hasta infantil si se quiere, ojalá sean del gusto de Mauricio y no sólo juegue en ellos con sus largos y gruesos dedos, sino que los consienta lamiéndolos con su gran lengua, la misma que me mantuvo hipnotizada toda la tarde y que estuve observando mientras conversaba, Mauricio tiene una forma muy particular para pronunciar algunas palabras y muestra un poco más de su lengua, lo que pude ver me mostró una lengua fuerte, pulcra, rosada y diseñada para mi raja, para mis labios, como hecha por los mismos Dioses mitológicos para hundirse dentro de mí y hacerme gritar de placer.

Me recuesto en la cama ya totalmente entregada a la rica fantasía de Mauricio haciéndome el amor, siento tanto gusto y estoy tan excitada que puedo acabar en cualquier momento, aprovecho lo mojados que están mis dedos para lubricarme mi culito, con una mano sigo dándome tan duro como puedo en mi raja y con la otra alcanzo el centro de mi culito para comenzar a tocarlo, me encanta pellizcármelo, es tan sabroso para mí, tan excitante, me voy dando pequeños pellizcos alrededor, toda mi vida me ha encantado hacer eso, inclusive desde pequeña, que ya luego al crecer adquirió otra connotación y descubrí con seguridad el rico placer de mis caricias anales.

Devuelvo la mano que estaba en mi culito a mi raja sólo para volver a mojarla, estoy loca por meterme un dedo como siempre lo hago, me dejo apenas la punta adentro, no penetro mucho porque me desagrada un poco, sino más bien con la punta  me acaricio hasta donde llego y me acaricio por dentro, con un solo dedo me basta, he intentado meterme dos dedos pero me cuesta, supongo que el día que entregue mi culito a alguien, me tendrá que preparar chupándomelo rico un buen rato, hasta que se abra y esté listo para ser penetrado, es lo que me cuenta la flaca, “Si no te lo maman, no te aman” es una de sus frases preferidas acerca del coito anal.

Con tres dedos dentro de mi cuca y la punta de un dedo clavada en mi culo, me pregunto si Mauricio es el hombre que me va a penetrar por detrás, si mi botoncito virgen podrá con su enorme y gruesa verga, yo creo que me va a doler mucho y me encantaría que me tratara con delicadeza y me dedicara el tiempo para abrirle mi culo y saber por fin cómo se siente tener un falo duro dándote rico por ahí.  Ya siento que viene el orgasmo, estoy entregada a mis manos y a las manos de Mauricio, a su verga, a su lengua, a su pecho viril poblado de un concierto de hermosos , peinaditos y sexis vellos plateados, a sus viriles y fuertes piernas que me rodean por completo, me inmovilizan y solo me permiten moverme al compás que dicta su verga dentro de mí, estoy a punto de tener un orgasmo muy fuerte, el más intenso en años, el más rico que te puede dar un semental como él en una fantasía tan divina y ahí está, siento el primer espasmo dentro, la calentura tan intensa que se apodera de mí y que me llega por choques desde mi raja a todo el resto del cuerpo, en medio de un orgasmo tan rudo tener el dedo metido en el culo sólo logra potenciarlo y una y otra vez me vengo con mucha fuerza, ¡Que largo ha sido y cuánto placer! Sigo tan excitada que cruzo mis piernas para aumentar el roce, me doy más duro dentro de mi culito y me termino de hundir el dedo, ya no me desagrada, más bien quisiera tener algo más largo y grueso atravesándome por atrás.

Finalmente se acaba el orgasmo más largo y sabroso que he tenido en años, quedo tumbada de lado totalmente agotada y satisfecha, saco con cuidado el dedo de mi culo pero me dejo la mano dentro de mi raja mientras me calmo, solo un pensamiento cruza mi mente en este momento y es Mauricio cogiéndome, acabando dentro de mí, abrazándome con sus enormes tenazas y cubriendo mi diminuto cuerpo con sus piernas velludas y duras, me dejo caer en una suerte de descanso profundo, de calma total con sensación de victoria, necesito que Mauricio Andreoni me haga el amor, debe ser pronto, quiero que me coja duro y rico, como un italiano delicioso.

Espero que sea delicioso.

CONTINUARÁ…

CAPITULO 25 / ¡QUE BELLO ES EL SEÑOR ANDREONI! (By Sheykong)

SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se separa después de 12 años de matrimonio y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo ó casi todo.

CAPITULO 25 / ¡QUE BELLO ES EL SEÑOR ANDREONI! (By Sheykong)

-Señor Andreoni, quisiera presentarle a mis amigos…él es Eric un buen amigo de la casa y le presento a Ivette, cariñosamente le decimos “la flaca” –le explico rápidamente al Señor Andreoni-

-Mucho gusto Señor Andreoni, bienvenido -se adelanta la flaca como siempre- ¡No hace falta que me coja cariño para decirme flaca, casi nadie me dice Ivette! ¡Es un gusto conocerlo por fin! He escuchado mucho de usted!

En ese momento yo quería que me tragara la tierra o más bien que se tragara a la flaca ¡Que indiscreta es!  Siempre me hace los mismo, si no hace gala de puta entonces se le escapa lo ordinario. ¡Qué pena con el Señor Andreoni!

-¡Ah que ocurrente eres muchacha! –le responde el Señor Andreoni con una gran sonrisa- ¡Mucho gusto en conocerte Ivette!

Eric también hace lo propio y le extiende la mano al Señor Andreoni, se saludan como buenos caballeros aunque a mí invitado le cuesta desenvolverse ya que aún carga las flores y unas cuantas cosas más entre las cuales puedo ver una botella de vino.

Entonces yo pienso: Bueno, acá voy otra vez, espero no fallar y que este sea un lindo día, mi invitado es todo un lujo para mí y ojalá le cause una buena impresión en un ambiente menos formal que la oficina, no tengo idea de que hablar ni que decir, los nervios aún me paralizan pero como dije antes:

Este es mi momento con el Señor Andreoni y no lo voy a dejar pasar.  Esta vez no.  Esta Bonny no va a fallar. ¡Ahí voy otra vez!

-Señor Andreoni, permítame –Le hago un ademán para que me entregue las cosas que trae cargadas-

-¡Ah claro Bonny!  Por aca te traje algo de “panini” para compartir y unos dulces maravillosos con merengue italiano que venden por acá, les van a encantar.

-Muchas gracias Señor Andreoni, que detalle tan delicado.

En un par de minutos ya estábamos todos instalados en la sala de la casa, el Señor Andreoni por su propia iniciativa se ha sentado en el mueble largo donde horas antes le realice una mamada  al lindo de Eric, me resulta muy irónico saber esos detalles, que el Señor Andreoni  los ignore por completo, que Eric esté jugando el juego del borracho olvidadizo y que la flaca conociendo tanta información trate de contenerse y no hacer una de las suyas, una de sus galas indiscretas, me refiero.

Me llama la atención que el Señor Andreoni aún conserva las flores en sus manos y acá nadie, ni la flaca, se atreve a preguntarle qué piensa hacer con ellas. La escena por el momento resulta muy incómoda para mí, tanto silencio, mirándonos unos a otros, la risa nada disimulada de la inmadura de la flaca, Eric con la mirada infinita pasando aún la borrachera y yo queriendo inventarme algún motivo para romper el hielo ó para que podamos bajar la tensión ó quizá la única tensa acá soy yo, pero igual voy a tomar la iniciativa, nada me va a arruinar la visita del Señor Andreoni, nada, ni yo misma.

-¿Qué desean tomar? –Preguntó como un buena medida para comenzar a interactuar- ¿Abrimos el vino?

-Bonny yo te pediría preparar un buen café cargado, por favor, es más, ¿Lo preparamos juntos? –Comenta el Señor Andreoni-

-Si, como guste, yo encantada de ver su receta de cerca, aunque preparar un café carece de ciencia ¿No Señor Andreoni?

-Al contrario Bonny, quien no prepara un buen café ¿Cómo prepara su día? El café requiere pocos ingredientes, pero la medida debe ser justa, cada elemento tiene su instante para intervenir y luego la paciencia para decantarlo lentamente mientras miras por tu ventana, ya después sólo queda endulzarlo y disfrutarlo en buena compañía con una conversación deliciosa, de esas que alimentan el alma y te aportan retos como ser humano, ¡esas son las buenas!

-¡Bueno, entonces mi café siempre ha sido un apuro desastroso! –Solté una carcajada que contagió a todos-

En ese justo momento aparecen en escena las niñas, tanto Dariela como Camila van a nuestro encuentro en la cocina y el Señor Andreoni sin dudar, se voltea y se dirige a atenderlas.

-¡Que par de señoritas tan bellas! ¿Y quiénes son ustedes? –Les pregunta agachándose un poco y tomando el ramo de flores, que para nuestra sorpresa en realidad eran dos ramos, uno más grande que el otro.  El Señor Andreoni toma el ramo pequeño y se lo entrega a Dariela en sus manos-

-Tú debes ser la niña de los ojos de tu mami ¿O me equivoco?

-¡Gracias!  -Le responde Dariela con toda la pena del caso, su risita nerviosa la delata-

Desde el mesón de mi cocina soy testigo de uan escena hermosa que ni en mis sueños mas alocados –coomo siempre digo- creía posible, mi galán hermoso está tratando dulcemente a la persona que yo mas quiero en este mundo y le trajo un ramito de flores, me muero.

-Y estas son para ti Bonny, no te hacen honor pero son las más lindas que logré conseguir ¿Las aceptas? -Me dice el Señor Andreoni mientras se dirige hacia mirándome a los ojos y logrando derretirme por completo-

-Si, como no, gracias, que amable, ¡están preciosas! ¡Ay qué lindo es usted! –No pude evitar demostrar mi desbordada emoción, mientras la flaca me hacía señas que en el mesón estaban las flores que me había obsequiado Eric el día anterior-

Como pude las coloqué al lado de las de Eric, dos ramos de flores en menos de un día es un record en mi vida, me siento muy halagada y pretendida, me siento mujer de nuevo con estos detalles sencillos, siento que puedo relacionarme perfectamente y que mi tiempo con Romualdo, fue de aprendizaje y crecimiento, pero este tiempo es para que disfrute plenamente de un hombre como el Señor Andreoni, atento y educado, hermoso y galante, siento la seguridad que te otorga saberte querida o la menos deseada, aún no sé qué busca mi cliente en una mujer como yo, mientras él puede tener a la chica que quiera a sus pies, pero si lo tengo acá, es mi momento, mío.

Por un breve instante pude recordar la última vez que Romualdo me regaló una flor, era un sábado en la mañana y estábamos solos en casa, él se puso más meloso de lo acostumbrado y yo le seguí el juego, nos fuimos desvistiendo en el cuarto aún sin levantarnos y jugamos con nuestras partes, ese día nos reíamos por demás y se avecinaba una muy rica sesión de sexo marital.  La luz que entraba por la ventana de nuestra habitación nos bañaba por completo y nos otorgaba una palidez que no nos molestaba, nuestros cuerpos desnudos eran mi paisaje favorito para ese momento y jugar con el miembro de mi esposo, mi deporte ideal.

No sé cuantos minutos pasaron mientras nos besábamos con toda la pasión que podía existir en este mundo, yo estaba entregada a mi gordo y el no hacía más que llenarme de felicidad con su compañía, cada beso me emocionaba e inevitablemente fui directo a su pequeña pero gruesa verga a darle los cariños que para mí merecía y así lo hice.  Una vez más perdí la noción del tiempo, me entregué por completo a ese miembro, al único que había conocido y al que le había entregado la primicia de penetrarme y explorarme desde joven.

En un momento de conjunción perfecta y de armonía sexual que sólo se da entre quienes ya se conocen demasiado, supe que había llegado el  momento de que mi gordo entrara en mí y me hiciera temblar de puro placer, sin apuros, sin límites, sin restricciones.  Allí estaba yo solo para él, mi flor le pertenecía y mi cuerpo me pedía a gritos hacerme de esa verga cuanto antes, y como en una danza hermosa me coloqué en posición de recibir una sabrosa cogida, a zancadas pero con calma y sorteando los enredos del edredón, adopté la posición de cuatro patas, quise ser su perra y de esta forma le ofrezco lo que tengo que no es otra cosa que mi raja en pleno, lista, abierta y lubricada al gusto para ser sembrada.

En esa posición siempre me sentí perra, muy perra. A Romualdo le gustaba, yo lo sabía y por eso mismo me atreví a ofrecerme esa mañana de esa forma, tomé la previsión de tomar las dos almohadas y colocarlas como apoyo debajo de mi cara, las abracé con gusto y si todo iba bien las mordería de placer o me servirían para apagar mis gritos, ya que suelo ser un tanto escandalosa y si todo va mejor aún acostumbro a arañar la cama o agarrarme muy fuerte cerrando mis puños con una porción de la sábana apretada, así quedo a su total disposición, soy su esposa pero también soy su juguete.

Ese día en la sala teníamos un ramo de rosas frescas que recién Romuado me había regalado el día anterior y que me fue entregando rosa por rosa, fue colocándolas dentro del auto, en la sala, la cocina y por cuanto sitio me moví la noche anterior por la casa.  El olor de las flores abiertas y el de los botones que se asomaban inundaban toda la sala y llegaba hasta el cuarto, no podíamos ignorar tal delicia.  Romualdo se coloca en posición para penetrarme cuando una suave brisa de la mañana nos recuerda el aroma de las rosas y nuestra complicidad llegó al límite pues por un breve instante quise ser cogida por mi esposo pero con una rosa en las manos, una roja, abierta, plena de ese aroma que nos envolvía de momento, voltee a mirar a Romualdo y tenía esa sonrisa cómplice que yo tan bien conocía, así que me atreví a decirle:

-¿Amor, percibes el aroma de las rosas de la sala? –Le pregunté con la voz más suave, ronca y romántica que pude-

-Sí, una delicia mi amor –Respondió picándome un ojo-

-¿Estás pensando lo mismo que yo para este momento? –Le pregunté-

-Si claro, ya vengo –Me respondió-

Yo me quede allí encima de la cama en cuatro patas, en mi posición de perra, descansé mi cabeza sobre las almohadas y no moví un musculo más, me quedé en intacta forma para esperarlo, imaginé que me iba a traer una rosa para yo tenerla conmigo ó quizá podía traer el ramo entero y podríamos deleitarnos con su aroma fresco mientras copulamos, ambas alternativas ruedan por mi mente y me emocionan como a una jovencita y esperarlo en este posición me excita muchísimo, mi raja está completamente al aire, piernas abiertas, rodillas sobre la cama, cabeza descansando sobre las almohadas y ambos brazos rodeándolas, que sexi es para mí esperarlo así.

Pasados unos minutos aún lo espero con ansias, con mis ojos cerrados espero su regreso, con  las rosas y su miembro en unos minutos dentro de mí ¿Qué más puedo pedir a la vida? Logro escuchar unos ruiditos en la sala que no me extrañan pues Romualdo no es nada delicado, no sé por qué tarda tanto y ya me siento un tanto incómoda en esta posición, puedo esperar un poco más pero no me explico el motivo de su tardanza.

Sigo escuchando movimientos, no quiero voltear a mirar para evitar arruinar cualquier sorpresa que me esté preparando con las rosas o algo más, pero la verdad pasó mucho tiempo.  Me incorporo y con mucho cuidado de no pisar duro me dirijo a la sala así desnudita y mi sorpresa no puede ser más mayúscula cuando veo a Romualdo ¡comiéndose con toda tranquilidad un sándwich!

-¿El tuyo lo quieres de jamón y queso? ¿O puro queso? –me pregunta muy calmado y tranquilo-

-Romualdo ¿Tienes idea del tiempo que te estuve esperando? No, no…más bien la pregunta es: ¿Tú sabes lo que estábamos haciendo? –Le grito totalmente perturbada-

-Si, pero tengo hambre –Sólo eso me contestó-

Me di la vuelta caminando rápidamente hacia el cuarto, le tiré la puerta y me metí a la ducha a pasar la rabia, ni se preocupó en seguirme.  Le dejé de hablar por varios días como castigo. Esa fue mi última experiencia con ramos de flores, pero hoy es distinto, hoy tengo a un bello y maduro caballero frente a mí y a un muchacho hermoso con nalgas de acero y miembro exquisito sentado en mi sala. Nada mal para una señora.

La velada se animó bastante a partir del café, entre las preguntas imprudentes de la flaca, los gritos de las niñas jugando en la sala, los comentarios mínimos de Eric y mi curiosidad acerca de la vida del Señor Andreoni, estábamos pasando un rato muy agradable.

-¿Flaca ya se van? –Le pregunto a mi amiga mirándola a los ojos con malicia-

-No, yo no tengo mucho que hacer, es domingo en la tarde –Me responde la muy tonta-

-¿Flaca no tenías algo que hacer? Tu sabes, aquello que tenías pendiente –Le insisto-

-Bueno, Señora Bonny, yo sí tengo que irme, hoy no trabajo pero voy a descansar y a aprovechar lo que resta del día –Interrumpe Eric afortunadamente-

-¿Y por qué no bajan juntos y así se hacen compañía? –Les propongo con una sonrisa pintada en mi cara-

-¡Ah! Pero Harry los puede llevar si gustan, no hay problema –Segura el Señor Andreoni-

-¿Y quién diantres es Harry? –Pregunta la flaca-

-Disculpen la torpeza, es mi chofer, el los lleva y vuelve, no se preocupen que no es molestia para el.

-¿Su chofer? ¡Nos olvidamos de el Señor Andreoni!  ¡No le ofrecimos nada! ¡Qué pena! –Le comento yo muy apenada-

-Ni se preocupen, no me extrañaría que Harry la esté pasando mejor que nosotros dentro del auto ¿Vamos? –Comenta el Señor Andreoni con un tono muy chistoso-

Todos nos levantamos para dirigirnos a la puerta, donde comenzamos a despedirnos varias veces y a hacer los últimos comentarios de la velada, Eric se despide muy afectuosamente de mí diciéndome:

-Muchas gracias por todo Sra Bonny, especialmente por lo de anoche ¡Gracias!

La despedida de Eric me deja muy preocupada y vuelve a apenarme, no logro descifrar a este muchacho ¿Y a que se referirá exactamente con “lo de anoche”? Yo creo que este niño si sabía lo que hacía ¿O no?  Me estresa esta situación, luego veré.

-Me cuentas todo más tarde…¿Si putilla? –Me susurra al oído la flaca mientras se despide con un abrazo- ¡Y no creas que no sé qué nos estas botando!

Los chicos entraron al auto contando con la amabilidad de Harry, se despidieron una  docena de veces más y partieron, nosotros entramos de nuevo a la casa y el Señor Andreoni se volvió a sentar en el mueble largo, justo donde le di la mamada fantasma a Eric hacía apenas unas horas.

-¡Bonny debo decirte que este mueble me encanta, es muy cómodo! –Me comenta el Señor Andreoni- Mi padre decía que si los muebles hablaran tendrían el poder de acabar con una familia entera, podrían decirnos todo lo que ha sucedido por años ¿Tú te imaginas? ¡Sería un peligro y una gran ventaja!

-Es cierto Señor Andreoni, menos mal que mis muebles no hablan –Le respondí riéndome ante su comentario-

-Por ejemplo Bonny, ¿Cuántas historias abriga este mueble donde estoy sentado?  Si tuviera repentinamente la facultad de parlar ¿Qué nos diría hoy?

-Ay Señor Andreoni, ¡Como imaginarlo! ¡Ni idea, pero seguro se quejaría de algunos tratos que le han dado! ¡Que ocurrencias tiene usted!  ¿Sabe? ¡Yo lo prefiero así calladito! ¡No vaya a ser como la flaca y sufra de incontinencia verbal! -Fue mi último comentario tan nervioso como jocoso-

Al terminar de reírnos por la ocurrencia, mi invitado me mira a los ojos y cobra una seriedad muy tierna, como si quisiera decirme algo importante.

-Bonny, te quería pedir que no me llames más “Señor”, me puedes decir Mauricio, como mis amigos –Me dice el Señor Andreoni colocando sus pierna cruzadas y mirándome con esos ojos claros hermosos que me derriten-

-Ah, imagínese, me va a costar, es por respeto y bueno, nuestra relación ha sido laboral más bien, es por eso.

-Te lo estoy pidiendo Bonny, quiero que me trates como a un amigo y que podamos tenernos confianza a partir de hoy y llamarme “Señor” no ayuda mucho a mi parecer, bueno si tu así lo deseas, tú dime ¿Lo intentarás?

-Si…Mauricio…te lo prometo, lo voy a intentar –En este momento vuelve mi “palpitona” y me cuesta creer que le puedo llamar por su nombre y además tutearlo-

-Gracias Bonny, gracias por eso, yo creo que a partir de esta visita que parece inesperada de mi parte podamos conocernos más y llegar a ser buenos amigos, de esos que quieren estar juntos siempre, de los que se llaman si no están cerca y se preocupan el uno del otro, ¿Te parece muy romántico Bonny? ¿Te gustaría? –Me dice Mauricio con su voz serena que debe tumbar más de una pantaleta-

-¡Claro Mauricio que me encantaría conocerte!  ¿Ya empezamos no?

-Si, Bonny, ya empezamos.

CONTINUARÁ…


miércoles, 22 de julio de 2020

CAPITULO 20 / UNA REUNION PERFECTA (By Sheykong)

SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.

CAPITULO 20 / UNA REUNION PERFECTA (By Sheykong)

Ese no era Romualdo, no era mi esposo ni mi amigo.  Un verdadero hombre no se comporta así.  Quise pedirle que se comportara como su padre, que era un caballero. Quise pedirle que fuera un compañero en ese momento pero el miedo me paralizó.

Ese día supe que no había más.  Que ambos ya habíamos dado todo lo que podíamos.

En ese momento tomé la decisión, llena de miedo pero no podía continuar.

Y no fue por el desgarre que me ocasionó, no.  Fue porque ya no era mi amigo.

Yo me casé con mi mejor amigo y ese ya no era. Esa fue la última vez.

Ya tengo todo listo para la reunión de hoy, algunas personas confirmaron y otras cancelaron, es lo normal en estos y otros casos, pero quienes verdaderamente me importan ya deben estar por llegar, la flaca y Eric, presiento que será una velada agradable y tranquila.  Ya tengo todo listo, pasapalos en la nevera, otros esperando para ir al horno y la casa bien limpia y arregladita.

Dariela me ha ayudado muchísimo el día de hoy, esta acá con una amiguita del colegio y entre ambas se han encargado de la sala y otros detalles, entre risa, juegos y probar los pasapalos se les ha ido el día, pero no puedo negar que su auxilio me cayó del cielo, no es mucho lo que he hecho y estoy cansada, quizá por la semana tan tensa que acabo de pasar.  Quizá porque aún sigo pensando en el Sr Andreoni  y porque algo me dice que debo ya dejar eso así, que fue una ilusión tonta muy típica de mí, antes de conocer a Romualdo me ilusioné muchísimas veces, aunque siempre me fijaba en los chicos mayores que yo, me resultaban muy atractivos y me sentía segura con ellos, es posible que haya sido por la ausencia de mi padre y por la falta que me hizo.  Hace poco escuché que las hembras tenemos esa tendencia, repetimos esquemas uniéndonos a hombres abusivos ó también buscamos incesantemente a un hombre mayor que nos otorgue la sensación de seguridad que nos faltó antes.  Así somos.

Ya llegó la hora y comenzaron a llegar algunos invitados, que agradable recibir gente en tu casa! Personas que tenía tiempo sin ver, no son muchos pero hacen parecer la casa pequeña.  Escuchar la sala llena de risas me llena de esperanza hacia el futuro, ver a cada quien buscando su lugar y armando sus conversaciones me hace sentir muy bien, podrá ser una tontería, pero he esperado mucho tiempo para organizar una reunión sin Romualdo, a mi manera, con mis invitados, con todo lo que puedo servirles y que adquirí con mis ganancias, viendo a Dariela correr por toda la casa y servir de anfitriona junto a Camila, su amiguita…para mí, este momento no tiene precio y tiene sabor a victoria, no a venganza, eso jamás, me sabe a una sencilla pero contundente victoria sobre el pesimismo y caminar entre todos, con una copa en la mano me hace sentir dueña de mi espacio y de mi tiempo, valió la pena preparar todo. Qué bien.

Y la flaca llegó!  Está muy hermosa y con un bronceado no muy común en ella! Nos saludamos con un gran abrazo, nos fundimos para decirnos al oído cosas bonitas como un “¡Gracias Perra!” ó un “¡Que linda estas pedazo de Puta!” y no es mentira, ella está muy agradecida por la invitación, por vernos y por disfrutar acá en casa donde tanto hemos llorado y yo estoy muy feliz de verla tan linda y recuperada de ese tal Rami que tanto daño le hizo a mi flaca, que hoy se ve más hermosa que nunca con un vestido rojo de lunares blancos delicados, que complementó muy bien con un listón ceñido a la cintura y otro a manera de cintillo grueso que le otorga un toque cincuentón a su cabellera tan negra, tacones negros altos y un maquillaje incitador que resalta sus labios de rojo intenso hoy, estoy muy contenta por mi amiga. ¡Que bella y radiante se ve hoy!

Por mi parte decidí reestrenar un vestido corto casual color crema que tenía en el closet desde hace algunos meses, lo combiné con un sweater corto azul marino y unas toreritas del mismo color que me resultan muy cómodas, me recogí el cabello y apenas si me apliqué un poco de base sólo para evitar el brillo de mi piel y mis labios tienen un toque rosadito claro, así me siento fresca y juvenil, me siento libre y contenta por mis amistades, sólo me falta Eric pero ya debe venir en camino, le queda tan cerca que asumo que llegará caminando muy pronto.

Y así fue, acabo de verlo en la entrada, un poco tímido y dubitativo por verse entre algunas personas que no conoce, le hago la seña con mis ojos a la flaca, la cual entiende perfectamente enfilando hacia mí para tomarme de la mano y decirme al oído:

-¡Llegó Eric Bonny…llegó! ¡Qué emoción! ¡Vino!

-¡Si flaquis, lo sé, ya cálmate! –Le digo disimulando la algarabía- ¡Parece tu invitado, no el mío!

-¡Vente! ¡Vamos a buscarlo! ¡Mira lo que te vas a coger esta noche Bonny! ¡No lo puedo creer!

-¡Chica! Si quieres lo anuncias a todos los invitados…y ya deja, sólo lo invité y bueno, es un amiguito del supermercado

-¡Si pendeja! Yo no me chupo el dedo, pero luego hablamos de eso, ¡vamos pues! –Sentenció la flaca-

A tropezones y entre los invitados, recorrimos unos cuantos pasos hasta llegar a la entrada de la casa y allí mismo se había quedado, no avanzó un centímetro, tenía aún los jean ceñidos, unos viejos tenis y una camisa azul clarito de esas de cuadritos pequeñitos, le lucia espectacular remangada y por fuera, en sus manos sostenía una botella de vino barato y un ramo de flores sencillas, de los mismos que venden en la entrada del supermercado y que tanto me gustan, que detalle para un muchacho tan joven.

-¡Sra  Bonny!  ¿Cómo está usted? ¡Qué lindo se ve todo! ¡Me encanta! –Fue lo primero que le escuché decir y me pareció de lo más tierno, pues la casa estaba igual que siempre-

-¡Gracias Eric! ¡Bienvenido! –Le dije mientras lo saludaba con la mano, por alguna extraña razón me sentí cohibida delante del chico, ya no era la misma vieja atacona de la mañana-

-Hola guapo, ¿cómo estas tú? –Le saludó la flaca inmediatamente abalanzándose sobre Eric- Ven miamor, dame un abracito rico ¿si? ¡De esos tan deliciosos que sólo tu das!

Yo conozco a mi amiga y sé que se trae algo, sólo se pone tan efusiva cuando anda de cacería y no creo que Eric sea su presa, mientras ella lo abraza entrañablemente, el me mira  con ternura, como disculpándose por aquello y para su tranquilidad, yo sólo le muestro mi cara de asombro justo antes de estallar en risas, la flaca si que sabe romper el hielo, yo no lo hubiese hecho mejor.

¿Y ustedes qué? ¿Por qué tan formales? Eric por favor, ¿serías tan amable de besar a Doña Tiesa? –Dijo la flaca con todo su tono irónico, ese que sabe usar tan bien- ¿Y la Doña Tiesa será que podrá aprovecharse de este bombón aunque sea por un momento?  ¡Mira Bonny que te trajo flores!

-No son para mí –Solté rápidamente- Es una cortesía por la reunión,  ¿No…Eric?

-Ah no, Señora Bonny, sí son para usted, se las traje –Me dijo con voz casi inaudible, entregándome el discreto ramo-

-¡Ay Eric! ¡Gracias! ¡Qué lindo eres…me encantan! ¡Son las del supermercado!

-Si, Señora Bonny…y le traje un vino, me lo descuentan en el próximo pago.

-Bueno par de tórtolos, aparte de bien ridículos, están muy atravesados acá y además estoy muy seca, vengan, vamos a tomarnos algo…si? –Nos dijo la flaca a la vez que nos tomó a ambos de las manos y nos llevó hasta el mesón donde nos esperaban las bebidas-

-Bonny…”Son las del supermercado” ¿ No pudiste decir una peor frase verdad?  ¡Es increíble! ¡Los dos son igual de tontos! Y el otro sale a decirte que “lo descuentan en el próximo pago” –Me dijo la flaca al oído lo más rápido que pudo- Mira Bonny, sería un milagro que ustedes cojan hoy porque si siguen a este paso…¡lo dudo mucho miamor! ¡Lo dudo!

Su comentario sólo me hizo reir y representó la puerta de entrada para todas las bromas que nos hizo esa noche, me separé de Eric salvo para atender a algunos invitados e inmiscuirme en conversaciones donde poco entendía pero con que gusto le escuchaba, la verdad nunca me quedé mucho tiempo en ninguno de los grupos que se formaron, entre servir y sacar los pasapalos, procurar las bebidas, atender a todos los que pude y estar pendiente de Eric, se me fue agradablemente la noche, la rutina de la reunión la hizo deliciosa para mí, Eric y la flaca de vez en cuando me ayudaban compartiéndose las labores, yo prefería que todos se sirvieran, pero no fue así.

En varias ocasiones coincidí con la flaca en la nevera, el fregadero ó detrás del mesón de la cocina, ocasión que ella aprovechaba para volverme loca con sus comentarios mordaces:

-¿Te lo vas a coger esta noche verdad? –Me decía bajito pero con tono irónico- ¿Y me vas a mandar a dormir al mueble…cierto?

-Cállate flaca, nadie va a hacer eso…tú duermes  conmigo adentro, como siempre y además, no sabemos si queda o si alguien lo lleva, no sabemos…

-¿Sábes  Bonny? ¡Yo creo que tú te caíste de la cuna cuando chiquita y se te atrofió el cerebelo sexual ese que tiene! Fíjate, te explico: ¿Tienes a semejante bebé listo para comer y ser comido y tú vas a salir de taradita a buscar quien se lo lleve?  ¡Tan boba mi amiga linda vale!

Y así mismo transcurrió y terminó la reunión, fueron horas de risas, cuentos y las más sórdidas y curiosas historias de cada quien, estoy tan molida que lo que más deseo es que todos se vayan, la pasamos estupendo pero necesito descansar ya mismo, para colmo tengo las sospechas ciertas que Eric está muy pasado de tragos, desde acá lo veo sentado en el mueble largo, con la mirada perdida y un hipo que no se le quita con nada, Dariela y Camila están casi encima de él y se burlan cosa que parece no importarle, así será el mareo que tiene ese muchacho, no dejaré que vuelva a su casa a esta hora en ese estado.

Y por fin salió el último invitado, parecía imposible pero lo logramos, sobrevivimos a la reunión, prometo no volver a hacer otra ó contrato personal para cocinar y servir, la idea del autoservicio no funcionó y me esclavizó a estar en todos lados pendiente de quien bebió y comió, ya lo sé…hice un pésimo negocio, lo sé.

-¿Y tu que opinas? –Se me acerca diciendo la flaca mientras cierro la reja de la entrada y la puerta- ¡A este le cayó mal la bebida! ¿Qué hacemos?

-¿Qué vamos a hacer flaca? –le digo moviendo mi cabeza en señal de negación- ¡Nada! No vamos a hacer nada, será que Eric duerma en el mueble y tu yo para el cuarto, no podemos hacer más nada…¿Se te ocurre otra cosa?

-¿No puede dormir con nosotras en el cuarto? Hace tanto frío acá afuera –Me pregunta la flaca con un tono que desconozco, no sé si me habla en serio ó si está bromeando-pero también parece pasada de tragos igual que yo.

- ¿Sabes? Tú no eres más putica porque no eres más flaca..ja  ja  ja  ¿no sabes nada, no? –le respondo riéndome a carcajadas por su ocurrencia sabiendo que acá están Dariela y Camila-

-Yo sólo preguntaba Bonny…sólo preguntaba, está bien, hagamos como dices, pero no deberías aprovecharte hoy…no parece la ocasión perfecta?  ¿Qué dices?

-No lo sé flaca…no lo sé.

CONTINUARÁ

lunes, 20 de julio de 2020

CAPITULO 24 / ¡UN GALÁN A DOMICILIO! (By Sheykong)

SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se separa después de 12 años de matrimonio y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo ó casi todo.

CAPITULO 24 / ¡UN GALÁN A DOMICILIO! (By Sheykong)

-¿Y quién es el Sr Andreoni? –Me pregunta la flaca-

-Es un cliente flaca, sólo que no te he podido contar nada, pero es una gran persona y bueno, está por acá y va a venir a visitarme

-¿Y de cuándo acá tus clientes te visitan los domingos en la mañana? ¡Hay algo que no me estás contando putilla! ¡Ay Bonny!

A todas estas sólo me resta enviarle la dirección, despachar a la flaca y a Eric, ordenar la casa y ponerme lo más linda posible, es lo único que se me ocurre.

-Flaca de mi vida…¿te puedo pedir un favor? –le digo a mi amiga mirándola fijamente a los ojos-

-Si, como no…mientras no sea dinero –me responde-

-¿Se pueden ir por favor?

-¿Y por qué me tengo que ir?  Yo quiero conocerlo…¡que se vaya Eric! –Gritó la flaca-

-Está bien flaquis, hagamos algo…ustedes se quedan un rato, me ayudan a arreglar la casa y apenas él llegue nos dejan solos, ¿sí? Por favor…

-Mmmmm…me parece buen trato, acepto…pero me lo presentas, siendo yo tu mejor amiga debo hacer la inspección de rigor, le daré el visto bueno, ¿Estás de acuerdo? –Me responde la flaca y a estas alturas de mis nervios, no sé si está bromeando ó no-

-Eric, ¿Te quedas a ayudar? Responde ahora ó calla para siempre –Bromea la flaca-

-Si…puedo ayudar un rato, quedé en pasar por el supermercado pero me queda tiempo, ustedes me dicen en que les ayudo, ¡Con gusto Sra Bonny!

-¡Perfecto! ¡Gracias! Entonces: Flaca, levanta a las niñas para que ayuden a ordenar un poco, luego tráeme todo lo que sean vasos, platicos y cualquier cosa que encuentres, lo colocas todo sobre el mesón y tú Eric me vas a ayudar a pasar un cepillo y ordenar lo que puedas que luego yo limpio y termino de poner todo en su lugar. ¿Estamos? –Les pregunto con la firmeza que requiere la ocasión-

Y así mismo lo hicimos, la niñas a regañadientes, la flaca más veloz que nunca, Eric haciendo lo propio y yo lavando trastes y trastes que parecían no terminar, mientras lavo pienso que para ser una reunión pequeña quedó un reguero enorme por todos lados, mis invitados poseen la particular cualidad de colocar ó esconder cuanto vaso pudieron en los rincones más inusitados de la casa, ¿A quién se le ocurre dejar su bebida completa en la biblioteca entre unos libros de Filosofía?  ¿Qué hay que pensar para dejar un par de copas a medio llenar en el lavamanos del baño de  servicio?  ¿Cómo llegaron unos canapés hasta los helechos colgantes de la entrada?  La verdad, ni me lo imagino pero que bien que lo pasamos, esos son sólo algunos de los riesgos de tener invitados y organizar una reunión.  Lo acepto.

Con la casa ya casi lista, me voy corriendo al cuarto a ducharme, le envié un mensaje al Sr Andreoni para que estuviera por acá a las once de la mañana y ya son casi las diez, tengo muy poco tiempo para ponerme lo más linda que pueda, arreglar a las niñas y tratar de despachar a la flaquis y a Eric, así que más me vale apurarme.

Mientras me ducho con toda la rapidez que me es posible, la flaca entra el baño y se sienta en la poceta, puedo verla a través de la panorámica de mi ducha y sé que no está acá para ver si voy bien, quiere que le cuente todo, la conozco.

-Dime flaca…lo que me vas a preguntar –le comento mientras me ducho-

-Nada Bonny…cuéntame primero que pasó con Eric y luego ponme al día con ese cliente tuyo, ¿Todo este apuro para hablar de trabajo? No creo…suéltalo amiga

-A ver…rapidito y por encima porque aún me falta para estar lista flaca, con Eric no pasó nada…sólo una travesura y ya, nada del otro mundo y por lo que veo el chico ni lo recuerda o es más discreto e inteligente de lo que yo pensaba.

-Una travesura ¿Cómo? ¿De las tuyas o de las mías? Necesito que me lo cuentes bien, porque entender tus respuestas en claves es muy agotador mi amiga–me responde la flaca-

-¡Ay chica…le di una mamada! Eso fue todo…el chico estaba rendido con esa borrachera, me puse traviesa y nada… me atreví y bueno, él no se despertó, yo me fui a dormir y como si nada, fíjate que hoy no me ha dicho nada…ósea que me salió muy bien…¿Contenta?

-¡Ay que ver que tu si que eres bien pendeja Bonny!  ¡Mientras más vieja más ilusa! Respóndeme algo acá rapidito…¿Se le paró? –me pregunta la flaca riéndose a lo grande-

-Bueno si...al principio no, pero luego sí, pero tuve mucho cuidado de no despertarlo y no pasó nada, me vine a acostar y todo perfecto…¿Cómo te parece mi travesura? A mí me da vergüenza…pero no pude contenerme, es tan lindo… ¿no?

-Bonny…Bonny…a ver si te entiendo, respóndeme algo…primero se le paró y luego ¿Acabó? Es decir… ¿Eyaculó? –me pregunta la flaca-

-Sí, claro flaca...pero ¿Sabes qué? ¡No recuerda nada! ¡Me salió perfecto!

-Amiga, yo no sabía que tú eras tan inocente, de verdad ¿Cuándo tú has visto o leído que el cerebro de un hombre se divorcia de su pene y éste decide tener una aventura mientras el cerebro a su vez duerme una siesta?  ¿Bonny…tu eres tan gafa así? ¡Ja   ja   ja   ja!

-Espera un momento… ¿Tú crees que siempre estuvo consciente?  ¿Siempre lo supo?

-Mi tontica Bonny…el pene no puede hacer nada si el cerebro no manda la señal, así funcionan los hombres, es un asunto mecánico, si el muchacho estaba borracho y dormido, peor aún…estaba fundido, pero si se le paró, duró lo que tenía que durar y además acabó. ¿Qué te dice eso?

-Qué pena…me muero flaca, yo hoy me muero…

-Aquí nadie se va a morir hoy Bonny, el chico borracho, tu andabas de vieja loca por la sala, te provocó, cosa que no te critico pues está muy bonito el mozalbete y ya…fue sólo una mamada, queda entre ustedes dos, Eric se va en unos minutos y mantienen la complicidad, ¿Sabes cuántas veces me ha pasado algo parecido?  Ya perdí la cuenta mi Bonny –me explica pacientemente la flaca mientras salgo de la ducha y pasamos al cuarto-

-¡Ay no…qué vergüenza! ¿Flaca…qué hago?

-Nada putilla…nada. Tú has como si nada, ni que se fuese a acabar el mundo por una triste mamada, pero eso no me preocupa tanto, ¡Háblame de tu cliente! ¿Cómo es eso? ¿Qué está pasando?

-A ver…cómo te lo explico, fíjate, lo conocí hace unos años, pero siempre fué de lejos y en algunas reuniones, esta vez me llamaron para realizar toda una auditoría en la empresa que tiene en las afueras, esa semana me invitó a almorzar, fue algo sencillo allí mismo y yo quedé muy impactada por este hombre…flaca, es tan educado, galante y muy directo.  He tratado de volverlo a ver y no ha sido posible, también he tratado de sacarlo de mi mente y no hay manera.  Creo que estoy muy ilusionada… ¿Tú que piensas?

-Ay amiga…no entendí  un coño.

-Flaca…cuando se pueda te prometo que te cuento todo con lujo de detalles ¿Te parece?

-Lo que yo entiendo es lo siguiente: ¿No es así cómo nos pasa con todos?  Es decir, lo conoces de algún lado, te invita a comer ó a salir y después te coge…no veo la diferencia Bonny –me responde la flaca con toda su sinceridad-

-Si…pero esto es diferente, tú sabes que no fue fácil para mí separarme y mucho menos estos últimos tres años tan duros tratando de recomponer mi vida sin Romualdo, la he pasado muy mal, muy triste, a veces confundida y otras veces con mucho temor, he llegado a pensar que lo he hecho muy mal y que nunca debí separarme, también pienso a veces que Dariela merece algo mejor que la vida que le estoy dando y si se trata de mí, soy un desastre en mi vida amorosa y ni hablar de mi vida sexual, hasta un mesonero me puso a mamárselo…imagínate flaca.  Esto que estoy viviendo no es especial por cómo han sucedido las cosas, yo sé que uno acepta un almuerzo ó un trago y te cogen, eso lo sé…yo me refiero mi flaca es a lo que estoy experimentando, por vez primera me siento segura, tengo una mejor relación con Dariela, tuve el valor de darle un parado a Romualdo y estoy muy convencida  que éste es mi momento con ese hombre, quizá no quiere nada y yo me lo he inventado todo, pero algo me dice que me dirija a vivirlo…que no lo deje pasar, y sobretodo que no lo arruine esta vez, ¿Qué piensas mi amiga?

-Pienso que eres la mujer más valiente que he conocido en mi puta vida…!Y vaya que mi vida ha sido puta! –Me dijo la flaca para después abalanzarse hacia mí y darme un gran abrazo-

-¿Eso que significa flaquis? –le pregunto al oído-

-Bonny, significa que te admiro y que te apoyo, significa que debes ir y lograrlo, te lo mereces mi amiga, te lo mereces…te quiero mucho ¿Lo sabes? –me dijo sin dejar de abrazarme-

-Gracias flaca…yo también te quiero mucho, gracias por estar conmigo, todo ha sido muy duro para mí pero tú me has ayudado a que parezca fácil…gracias…

-Bueno…tampoco vamos a llorar acá como unas ridículas ¿Ok? Y hazme un favor: Te me pones bien linda mientras yo despacho a Eric…¿Estamos Bonny? –Me dice con sus ojos visiblemente aguados por las lágrimas, al igual que los míos-

-¡Claro que sí! Cuenta con eso flaquis –le digo mientras ella va saliendo del cuarto para yo terminar de arreglarme, me llama la atención cuando se devuelve para decirme algo-

-Mmmm…pero hazme un gran favor Bonny…

-Si…¿Qué será? –le pregunto extrañada-

-Deja de andar mamándole la verga a los borrachos…¿puedes? –me dice riéndose-

-¡Puta! –le respondo mientras le lanzo una almohada que no atino a pegarle-

-¿Yo puta? ¡Ja   ja   ja! ¡Puta tu! –es lo último que le escucho decir luego de cerrar a puerta del cuarto-

Pasados unos minutos y ya lista y muy arregladita, salgo para la sala y me causa una gracia enorme ver a Eric y a la flaca esperando sentaditos como niños buenos en el mueble, parecen chicos regañados que logran arrancarme una gran sonrisa, de esas que resultan una mezcla de ternura y agradecimiento, y vaya si estoy agradecida con éstos dos, vaya que sí.

-¡A ver...ustedes!   ¡Se ven terribles!  ¿No me digan que no están listas las niñas ni ustedes? –les digo pero en tono de broma-

No había yo terminado de decir eso, cuando un hermoso auto se detiene en la puerta de la casa, no es muy grande pero si se ve impecable del año y con vidrios ahumados, es obvio que el Sr Andreoni acaba de llegar y un frío recorre todo mi cuerpo, ese frío que te recuerda lo frágil que podemos ser ante la expectativa y en mi caso particular es el mismo frío que sentía cuando Romualdo se aparecía a buscarme en mi instituto, hace ya unos veinte años quizás, a ese frío me refiero.

-¿Es él Bonny? –pregunta la flaca mirando hacia afuera con gran indiscreción-

-Supongo flaquis…supongo.

Con mucho temor me dirijo hacia la puerta escoltada por mis dos amigos, quizás pasaron unos segundos que una vez más me parecieron eternos cuando se abre la puerta del chofer y vemos con asombro que baja del auto un hombrecito en ropa deportiva ataviado con bermudas y camisa floreada, luce una gorra hacia atrás y lentes de sol.  Se dirige hacia la puerta trasera, la abre a medias y entabla una conversación con la persona que está a punto de bajarse y quien creemos es el Sr Andreoni.

-¿Qué está pasando Sra Bonny? –Me pregunta muy intrigado Eric- ¿Ese es su amigo?

-No, ese no es…supongo yo que debe ser su chofer, no lo conozco y no lo he visto por la empresa

-Bonny, nunca en mi vida había visto un chofer en Bermudas y camisa de flores, y ni se diga de la gorrita… ¿No parece medio sádico? –susurra la flaca-

Para ese momento el suspenso ya ha logrado niveles que no esperábamos, la conversa entre ellos es larga y nos resulta confusa la situación.  Por fin después de varios minutos, vemos a alguien bajar del auto y por la estampa que se gasta es el mismísimo Sr Mauricio Andreoni.  Viste hermosamente deportivo en colores pasteles que contrastan de nuevo con su ya bronceada piel, trae entre sus manos un ramo de flores y algunas cosas más, mi corazón se acelera y me encuentro inmóvil.  Para mi suerte la discusión con el chofer continúa hasta casi la entrada de la casa, la flaca me propina un pellizco para que reaccione y haga algo, y menos mal que lo hizo porque yo no sé qué hacer en estas situaciones.

Me acerco a la reja que da entrada a mi casa absolutamente asustada y además sintiéndome tan fea y desarreglada, por más esfuerzo que hice, el Sr Andreoni me opaca con su porte y elegancia, pienso  que tal vez esta velada no debí aceptarla y en este preciso momento me asaltan tantas dudas cómo es posible para una mujer tan insegura a veces, así como yo.

El Sr Andreoni me hace un ademán de saludo el cual le respondo de la misma forma mientras al fin mis piernas reaccionaron y me llevan a ir a su encuentro y abrirle la reja de mi casa.

-Buen día Bonny, ¡que gusto verte…estás preciosa! –Es lo primero que me dice- ¡Y que linda tu casa!

-¡Sr Andreoni cuánto gusto y que sorpresa!

-Bonny…el gusto es mío, con tu permiso…-Dice el Sr Andreoni mientras pasa al lobby de mi casa donde esperan la flaca y Eric-

-Sr Andreoni, quisiera presentarle a mis amigos…él es Eric un buen amigo y le presento a Ivette, cariñosamente le decimos “la flaca” –le explico al Sr Andreoni-

-Mucho gusto Sr Andreoni, bienvenido -se adelanta la flaca- ¡No hace falta que me coja cariño para decirme flaca, casi nadie me dice Ivette! ¡Es un gusto conocerlo por fin! He escuchado mucho de usted…

En ese momento yo quería que me tragara la tierra o más bien que se tragara a la flaca ¡Que indiscreta es!  Siempre me hace los mismo, si no hace gala de puta entonces se le escapa lo ordinario…¡Qué pena con el Sr Andreoni!

-¡Ah que ocurrente eres muchacha! –le responde el Sr Andreoni con una gran sonrisa- ¡Mucho gusto en conocerte Ivette!

Eric también hace lo propio y le extiende la mano al Sr Andreoni, se saludan como buenos caballeros aunque a mí invitado le cuesta desenvolverse ya que aún carga las flores y unas cuantas cosas más entre las cuales puedo ver una botella de vino.

Entonces yo pienso: Bueno, acá voy otra vez…espero no fallar y que este sea un lindo día, mi invitado es todo un lujo para mí y ojalá le cause una buena impresión en un ambiente menos formal que la oficina, no tengo idea de que hablar ni que decir, los nervios aún me paralizan pero como dije antes:

Este es mi momento con el Sr Andreoni y no lo voy a dejar pasar.  Esta vez no.  Esta Bonny no va a fallar. ¡Ahí voy otra vez!

CONTINUARA...


CAPITULO 23 / ¡QUE LLAMADA! (By Sheykong)

SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se separa después de 12 años de matrimonio y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo ó casi todo.

CAPITULO 23 / ¡QUE LLAMADA! (By Sheykong)

Me despido en silencio y caminando con todo cuidado le doy la espalda a Eric mientras me dirijo hacia mi cuarto, cuando escucho una suave y masculina voz:

-Gracias Sra Bonny…

Mi primera reacción fue de terror, un frío intenso me recorrió el cuerpo desde la cabeza hasta los pies e imaginándome tantas cosas y totalmente apenada, le digo:

-Descansa Eric…buenas noches…de nada

En ningún momento voltee a mirar, más bien quería salir corriendo, faltaban apenas un par de pasos para llegar a mi cuarto y lo juro, se me hicieron eternos.  Al fin logro entrar a la habitación completamente asustada y con las piernas temblando de verdad, me recuesto de la puerta y me cubro la cara con mis manos de la vergüenza tan grande que estoy sintiendo, no lo puedo evitar, hasta me empezó a doler el estómago de los nervios.

La flaca está dormida, por lo visto se quedó así viendo la tv, le apago el televisor y paso para el baño del cuarto para terminar de arreglarme, no duro mucho y al salir voy directo a la cama a pensar un poco en lo sucedido y a ver si logro conciliar el sueño.

Debo robarle un poco de la frazada a la flaca que duerme en su pose fetal de siempre, le halo la parte que me toca y me toca halar fuerte, sin querer la despierto.

-¿Te…estás…acostando…ahorita? –me susurra la flaca casi dormida- ¿Tú estabas…comiendo? Huele…raro…

-Cállate puta.

Y así pasamos la noche, la flaca dormida tirándose pedos y yo sin poder conciliar el sueño, si bien es cierto que me lo gocé completo y amo mi travesura más reciente, no es menos cierto que estoy muy asustada y apenada con Eric. Varias ideas asaltan mi mente y no me dejan dormir:

¿Estaría despierto todo el tiempo que estuve allí?

¿Será que se despertó al terminar nada más?

¿O tal vez habla dormido?

No se cómo lo voy a ver a la cara en la mañana, y estoy obligada a toparme con él, está durmiendo en mi sofá y por lo menos debe irse desayunado a su casa, es domingo y no sé si va a ir a trabajar en el súper, no le pregunté.  Mi única esperanza es que sea tan discreto como yo y se haya asustado más aún. No hay nada peor para mí que una travesura sexual con un conocido, no sé cómo manejar la situación…me refiero a volver a vernos, conversar, preguntar por la familia, el trabajo, la novia…¿todo eso después de una mamada en la sala de mi casa  ¡Imposible para mí!

Finalmente caí rendida, el sueño y el cansancio de los preparativos de la reunión pudieron más que mi preocupación,  con suerte me despierto antes que todos, eso me da la ventaja de acicalarme e ir preparando el desayuno, espero que Eric se levante bien tarde, no sabría cómo lidiar con él, no soy experta en estas cosas del sexo, soy más bien una tonta que trata de abrirse paso, pero no tengo ni la cuarta parte del temple que posee la flaca para estos asuntos, yo no.

Mientras preparo el desayuno tratando de hacer el menor ruido posible, van apareciendo los personajes de esta casa, ahí viene la flaca a buscar su café bien cargado, la conozco como si la hubiese parido, esa mujer no arranca el día sin su dosis de cafeína correspondiente, así sin cepillarse los dientes, luego de su café es que procede a arreglarse, pero antes de eso es un despojo humano, una cosa dormida y floja…así es mi amiga.

-¿Y por fin? ¿Cómo estuvo? Cuéntame…-Me dice la flaca susurrando y sentándose del otro lado del mesón de la cocina-

-¿Cómo estuvo qué? –Le respondo cortando su comentario y torciendo mi boca-

-No me vengas con tonterías…te fuiste para el cuarto al rato y olías a lechita…reconozco ese olor como nadie en este mundo y lo sabes Bonny…no me mientas…

-Flaca, tómate tu café y habla bajito por favor, ¿Anda sí? –le ruego-

-No me vas a contar perra…eso quiere decir que algo pasó, si tu no me lo cuentas, le pregunto a Eric, ese no va a aguantar mi interrogatorio…tú decides

-No hay nada que contar, me quedé un ratico mientras lo arropaba y ya…

-¡Coño! ¡Media hora arropándolo! ¡Carajo! Ya te creí Bonny…¿Crees que soy pendeja?

-Habla bajito por favor...lo vas a despertar, tómate tu café y ya, el desayuno va a estar listo, hazme un favor, ¿Podrías ir a despertar a las niñas?

Después de tanto rogarle, por fin la flaca me hizo caso de ir a ver si las niñas aún duermen, pero antes pasó al lado de Eric y me miró haciéndome las muecas con su boca de “No te creo nada, te lo cogiste”  A lo que yo suelto una risa nerviosa, me veo obligada a contárselo pero será después, si se lo digo con Eric en la casa nadie la va a detener hasta que nos avergüence a ambos.

Mientras la flaca está en el cuarto con las niñas y yo ya estoy por servir una buena ración de panquecas, Eric comienza a despertar, desde la cocina puedo ver cómo se está moviendo y tratando de quitarse la frazada, me imagino que ya tiene calor.  Por mi parte no sé dónde meterme ni que decirle, me haré la pendeja y fingiré que no ha pasado nada en esta casa, no se me ocurre hacer otra cosa.

-Buenos días Sra Bonny –Es lo primero que escucho estando yo de espaldas a Eric-

-Ho-o-o-la…Eric, buen día…¿Cómo amaneces? ¿Dormiste bien? –Le digo sin voltearme-

-Si, Sra Bonny…muy bien gracias, me duele mucho la cabeza y tengo mucha sed, siento el estómago revuelto.

-¡Ah si, claro Eric! –Sigo sin voltearme- Se te pasó la mano con la bebida, debiste comer más ó beber menos, anda a arreglarte al baño ya voy a servir el desayuno

-Si Sra Bonny…voy…ya vengo, ¡además tengo un hambre increíble! –Me dijo dirigiéndose al baño-

No me atreví a verlo a la cara, pero es inevitable, e inclusive debo hablar con él y explicarle lo que pasó anoche, que no se sienta comprometido ni nada, que no vaya a cambiar conmigo, espero que entienda que fue un error de mi parte, yo también estaba tomada y no pensé bien las cosas.

-Ya vienen las niñas, te mandan a decir que aún no están listas, que desayunan luego –Me dice la flaca aproximándose al mesón mientras se fija que ya Eric no está en el mueble-

-¿Y el bello durmiente? ¿En el baño? ¿Cómo amaneció? Debe tener un dolor de cabeza que no le envidio para nada…¿No?

-¡Pues si, ya se está arreglando, le duele la cabeza, tiene el estómago revuelto y se ve fatal! –Le digo a la flaca sin poder aguantar la risa de los nervios-

-¡Vaya señora! ¡Es usted una batidora! ¡Mira como dejaste a ese muchacho!

-¡Flaca por Dios! Baja la voz…ya te dije que no pasó nada…

En ese momento  sale Eric del baño, mucho mejor que como entró, ya se le ve más animado y por fin me atrevo a verlo a la cara.

-Ven Eric, siéntate…¿tu tomas café? ¿Te sirvo una taza? –Le pregunto sin evitar mirar el cierre de su pantalón y me doy cuenta que aún lo tiene abierto-

-No gracias Sra  Bonny…no tomó café, más bien prefiero un buen vaso de agua, no aguanto la sed

-¡Mi amorsote! ¿Cómo pasaste la noche? ¿Esta vieja sádica te dejó dormir? –Le preguntó la flaca-

-¡Flaca ya! ¡Deja la vaina! Por favor…-Le grito a mi amiga ante lo inevitable-

-Ah...no, muy bien, dormí muy rico, me siento espectacular…como más relajado que ayer, es raro que me sienta así –Le contesta Eric riéndose-

-¡Ah qué bien! ¡Relajadito pues! ¿Y la señora de la panquecas tendrá algo que ver con eso? Pregunto yo…digo… -suelta la flaca en tono irónico-

-¿Y si desayunamos tranquilos flaca? ¿Podemos? –Le pregunto dirigiéndole mi mirada más intensa-

La flaca por fin entendió que estoy muy apenada y deja de insistir en el tema, desayunamos tranquilos conversando de cualquier cosa, riéndonos de algunos pasajes de la reunión y de la borrachera que se pegó el pobre Eric.

-¿Y qué es lo último que recuerdas buenote? Suéltalo –le pregunta la flaca, buscando lo que no se le ha perdido-

-A ver…recuerdo que me acosté en el mueble y a la Sra Bonny –sentencia Eric dejándome totalmente fría-

-¿Qué recuerdas de mí? –le pregunto muy pero muy nerviosa-

-Bueno…su voz, sé que me hablaba pero más nada, pero no sé si fue en sueños ó sucedió de verdad Sra Bonny

-¿Y qué te decía la puta esta Eric? ¿Qué te bajaras los pantalones? –Preguntó la flaca riéndose a carcajadas-

-¡Flaca coño! ¡Déjame en paz vale! ¿Qué va a pensar Eric?

-Bueno…creo que soñé cosas, pero no las voy a contar…me lo reservo –nos comentó Eric riéndose-

Cuando yo ya no podía más con la vergüenza, suena mi teléfono celular interrumpiendo la conversación, está mucho más cerca de la flaca que de mi lado así que le pido el favor que revise quien llama, está muy raro que me llamen un domingo en la mañana.

-No sé quién es…es un número que no está registrado…¿lo conoces? –me pregunta la flaca acercándome la pantalla y es cierto, no está registrado ese número, no lo conozco-

-Déjalo allí, que repique ¿Quién me va a llamar un domingo tan temprano? Si lo llego a contestar, lo insulto…seguro es número equivocado flaquis.

Dejó de repicar mientras seguíamos comiendo y riéndonos, cuando la llamada entra de nuevo y me doy cuenta que sigue insistiendo el mismo número, ya empieza a preocuparme porque no deja de sonar, ante tanto repique decido atender, no sin antes asegurarle a la flaca que no me interesa esa llamada y le voy a recordar la madre por llamar tanto.

-¿Si? ¿Aló? ¿Quién es? –pregunto visiblemente alterada pero también muy curiosa-

-¿Bonny? ¿Eres tu? –me pregunta una voz que me cuesta reconocer, le hago señas a la flaca de que el tipo está loco-

-Ehhhh…si…soy yo…¿Pero con quien hablo?

-Bonny..soy yo…Mauricio… -me explica la voz-

-¿Mauricio? Discúlpeme…¿Qué Mauricio? –Le pregunto sin saber quién es-

-¡Andreone Bonny! ¡Mauricio Andreoni! ¿Cómo estás?

Y ahora si me va a dar algo, no puedo creerlo…¡Es mi galán hermoso! ¡Es el! Pero un momento…¿Por qué me está llamando?  ¿Pasó algo? ¿Cómo consiguió mi número?

-Sssi…si…¡Sr Andreoni! Que sorpresa…¿cómo está usted? ¿Pasó algo? –le pregunto muy preocupada-

-¡Ah Bonny! Disculpa que te llame a tu casa un domingo a esta hora…pero estoy acá en la ciudad y se me ocurrió que podía visitarte, claro está, si tú quieres o si no estás ya comprometida…¿Qué dices? –Me dijo con el tono más alegre que le había escuchado-

-Sr Andreoni...no sé qué decirle…¿Usted por acá? –le contesto entrecortada-

-¡Pues dime que sí y dame la dirección! ¿Qué esperas?

Para este momento ya me temblaban las piernitas, mi cara no podía disimular mi sorpresa, era la llamada más esperada por mí y no sé qué responder, mi primera intención es decirle que estoy muy ocupada y que lo dejemos para otro día…pero ¿Por qué? ¿Por qué soy tan boba?  La cara de la flaca también es pura interrogante, no deja de hacerme señas y señas preguntándome quién es y qué pasa…y no sé cómo reaccionar, estos segundos parecen siglos y el tiempo se ha detenido.  Por más que la flaca me hace todas las mímicas del mundo no logro explicarle nada, tengo al mismísimo Sr Andreoni en línea…¡Y no sé qué responderle!

Por cierto, Eric ni se dá por enterado, no quita la cara del plato y creo que si se hubiese acabado el mundo a él lo encuentras petrificado abrazando las panquecas, que bien porque no tengo tiempo para explicaciones.

-Sr Andreoni…pues si…ya lo grabo e mi celular y le envío la dirección…¿Está bien asi? –Finalmente le pude contestar-

-¡Es todo lo que quiero Bonny! ¡Me parece perfecto!  Me la envías y me dices a qué hora puedo visitarte por favor…si?

-Si Sr Andreoni, ya se la envío…gracias –Le respondí cerrando la llamada y aún paralizada por la sorpresa-

-¿Quién es coño? ¿Me vas a decir? ¡Por qué esa cara Bonny! ¡Me estás asustando vale! –Me grita la flaca advirtiendo mi expresión mezcla de alegría, susto y asombro-

-Flaca…es el Sr Andreoni…flaca…No te imaginas lo que acaba de pasar…no te lo imaginas mi flaquita bella…

-¿Y quién es el Sr Andreoni? –Me pregunta la flaca-

-Es un cliente flaca, sólo que no te he podido contar nada, pero es una gran persona y bueno, está por acá y va a venir a visitarme

-¿Y de cuándo acá tus clientes te visitan los domingos en la mañana? ¡Hay algo que no me estás contando putilla! ¡Ay Bonny!

A todas estas sólo me resta enviarle la dirección, despachar a la flaca y a Eric, ordenar la casa y ponerme lo más linda posible, es lo único que se me ocurre.

-Flaca de mi vida…¿te puedo pedir un favor? –le digo a mi amiga mirándola fijamente a los ojos-

-Si, como no…mientras no sea dinero –me responde-

-¿Se pueden ir por favor?

CONTINUARÁ...