INSOMNIA BOOKS

lunes, 20 de julio de 2020

CAPITULO 23 / ¡QUE LLAMADA! (By Sheykong)

SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se separa después de 12 años de matrimonio y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo ó casi todo.

CAPITULO 23 / ¡QUE LLAMADA! (By Sheykong)

Me despido en silencio y caminando con todo cuidado le doy la espalda a Eric mientras me dirijo hacia mi cuarto, cuando escucho una suave y masculina voz:

-Gracias Sra Bonny…

Mi primera reacción fue de terror, un frío intenso me recorrió el cuerpo desde la cabeza hasta los pies e imaginándome tantas cosas y totalmente apenada, le digo:

-Descansa Eric…buenas noches…de nada

En ningún momento voltee a mirar, más bien quería salir corriendo, faltaban apenas un par de pasos para llegar a mi cuarto y lo juro, se me hicieron eternos.  Al fin logro entrar a la habitación completamente asustada y con las piernas temblando de verdad, me recuesto de la puerta y me cubro la cara con mis manos de la vergüenza tan grande que estoy sintiendo, no lo puedo evitar, hasta me empezó a doler el estómago de los nervios.

La flaca está dormida, por lo visto se quedó así viendo la tv, le apago el televisor y paso para el baño del cuarto para terminar de arreglarme, no duro mucho y al salir voy directo a la cama a pensar un poco en lo sucedido y a ver si logro conciliar el sueño.

Debo robarle un poco de la frazada a la flaca que duerme en su pose fetal de siempre, le halo la parte que me toca y me toca halar fuerte, sin querer la despierto.

-¿Te…estás…acostando…ahorita? –me susurra la flaca casi dormida- ¿Tú estabas…comiendo? Huele…raro…

-Cállate puta.

Y así pasamos la noche, la flaca dormida tirándose pedos y yo sin poder conciliar el sueño, si bien es cierto que me lo gocé completo y amo mi travesura más reciente, no es menos cierto que estoy muy asustada y apenada con Eric. Varias ideas asaltan mi mente y no me dejan dormir:

¿Estaría despierto todo el tiempo que estuve allí?

¿Será que se despertó al terminar nada más?

¿O tal vez habla dormido?

No se cómo lo voy a ver a la cara en la mañana, y estoy obligada a toparme con él, está durmiendo en mi sofá y por lo menos debe irse desayunado a su casa, es domingo y no sé si va a ir a trabajar en el súper, no le pregunté.  Mi única esperanza es que sea tan discreto como yo y se haya asustado más aún. No hay nada peor para mí que una travesura sexual con un conocido, no sé cómo manejar la situación…me refiero a volver a vernos, conversar, preguntar por la familia, el trabajo, la novia…¿todo eso después de una mamada en la sala de mi casa  ¡Imposible para mí!

Finalmente caí rendida, el sueño y el cansancio de los preparativos de la reunión pudieron más que mi preocupación,  con suerte me despierto antes que todos, eso me da la ventaja de acicalarme e ir preparando el desayuno, espero que Eric se levante bien tarde, no sabría cómo lidiar con él, no soy experta en estas cosas del sexo, soy más bien una tonta que trata de abrirse paso, pero no tengo ni la cuarta parte del temple que posee la flaca para estos asuntos, yo no.

Mientras preparo el desayuno tratando de hacer el menor ruido posible, van apareciendo los personajes de esta casa, ahí viene la flaca a buscar su café bien cargado, la conozco como si la hubiese parido, esa mujer no arranca el día sin su dosis de cafeína correspondiente, así sin cepillarse los dientes, luego de su café es que procede a arreglarse, pero antes de eso es un despojo humano, una cosa dormida y floja…así es mi amiga.

-¿Y por fin? ¿Cómo estuvo? Cuéntame…-Me dice la flaca susurrando y sentándose del otro lado del mesón de la cocina-

-¿Cómo estuvo qué? –Le respondo cortando su comentario y torciendo mi boca-

-No me vengas con tonterías…te fuiste para el cuarto al rato y olías a lechita…reconozco ese olor como nadie en este mundo y lo sabes Bonny…no me mientas…

-Flaca, tómate tu café y habla bajito por favor, ¿Anda sí? –le ruego-

-No me vas a contar perra…eso quiere decir que algo pasó, si tu no me lo cuentas, le pregunto a Eric, ese no va a aguantar mi interrogatorio…tú decides

-No hay nada que contar, me quedé un ratico mientras lo arropaba y ya…

-¡Coño! ¡Media hora arropándolo! ¡Carajo! Ya te creí Bonny…¿Crees que soy pendeja?

-Habla bajito por favor...lo vas a despertar, tómate tu café y ya, el desayuno va a estar listo, hazme un favor, ¿Podrías ir a despertar a las niñas?

Después de tanto rogarle, por fin la flaca me hizo caso de ir a ver si las niñas aún duermen, pero antes pasó al lado de Eric y me miró haciéndome las muecas con su boca de “No te creo nada, te lo cogiste”  A lo que yo suelto una risa nerviosa, me veo obligada a contárselo pero será después, si se lo digo con Eric en la casa nadie la va a detener hasta que nos avergüence a ambos.

Mientras la flaca está en el cuarto con las niñas y yo ya estoy por servir una buena ración de panquecas, Eric comienza a despertar, desde la cocina puedo ver cómo se está moviendo y tratando de quitarse la frazada, me imagino que ya tiene calor.  Por mi parte no sé dónde meterme ni que decirle, me haré la pendeja y fingiré que no ha pasado nada en esta casa, no se me ocurre hacer otra cosa.

-Buenos días Sra Bonny –Es lo primero que escucho estando yo de espaldas a Eric-

-Ho-o-o-la…Eric, buen día…¿Cómo amaneces? ¿Dormiste bien? –Le digo sin voltearme-

-Si, Sra Bonny…muy bien gracias, me duele mucho la cabeza y tengo mucha sed, siento el estómago revuelto.

-¡Ah si, claro Eric! –Sigo sin voltearme- Se te pasó la mano con la bebida, debiste comer más ó beber menos, anda a arreglarte al baño ya voy a servir el desayuno

-Si Sra Bonny…voy…ya vengo, ¡además tengo un hambre increíble! –Me dijo dirigiéndose al baño-

No me atreví a verlo a la cara, pero es inevitable, e inclusive debo hablar con él y explicarle lo que pasó anoche, que no se sienta comprometido ni nada, que no vaya a cambiar conmigo, espero que entienda que fue un error de mi parte, yo también estaba tomada y no pensé bien las cosas.

-Ya vienen las niñas, te mandan a decir que aún no están listas, que desayunan luego –Me dice la flaca aproximándose al mesón mientras se fija que ya Eric no está en el mueble-

-¿Y el bello durmiente? ¿En el baño? ¿Cómo amaneció? Debe tener un dolor de cabeza que no le envidio para nada…¿No?

-¡Pues si, ya se está arreglando, le duele la cabeza, tiene el estómago revuelto y se ve fatal! –Le digo a la flaca sin poder aguantar la risa de los nervios-

-¡Vaya señora! ¡Es usted una batidora! ¡Mira como dejaste a ese muchacho!

-¡Flaca por Dios! Baja la voz…ya te dije que no pasó nada…

En ese momento  sale Eric del baño, mucho mejor que como entró, ya se le ve más animado y por fin me atrevo a verlo a la cara.

-Ven Eric, siéntate…¿tu tomas café? ¿Te sirvo una taza? –Le pregunto sin evitar mirar el cierre de su pantalón y me doy cuenta que aún lo tiene abierto-

-No gracias Sra  Bonny…no tomó café, más bien prefiero un buen vaso de agua, no aguanto la sed

-¡Mi amorsote! ¿Cómo pasaste la noche? ¿Esta vieja sádica te dejó dormir? –Le preguntó la flaca-

-¡Flaca ya! ¡Deja la vaina! Por favor…-Le grito a mi amiga ante lo inevitable-

-Ah...no, muy bien, dormí muy rico, me siento espectacular…como más relajado que ayer, es raro que me sienta así –Le contesta Eric riéndose-

-¡Ah qué bien! ¡Relajadito pues! ¿Y la señora de la panquecas tendrá algo que ver con eso? Pregunto yo…digo… -suelta la flaca en tono irónico-

-¿Y si desayunamos tranquilos flaca? ¿Podemos? –Le pregunto dirigiéndole mi mirada más intensa-

La flaca por fin entendió que estoy muy apenada y deja de insistir en el tema, desayunamos tranquilos conversando de cualquier cosa, riéndonos de algunos pasajes de la reunión y de la borrachera que se pegó el pobre Eric.

-¿Y qué es lo último que recuerdas buenote? Suéltalo –le pregunta la flaca, buscando lo que no se le ha perdido-

-A ver…recuerdo que me acosté en el mueble y a la Sra Bonny –sentencia Eric dejándome totalmente fría-

-¿Qué recuerdas de mí? –le pregunto muy pero muy nerviosa-

-Bueno…su voz, sé que me hablaba pero más nada, pero no sé si fue en sueños ó sucedió de verdad Sra Bonny

-¿Y qué te decía la puta esta Eric? ¿Qué te bajaras los pantalones? –Preguntó la flaca riéndose a carcajadas-

-¡Flaca coño! ¡Déjame en paz vale! ¿Qué va a pensar Eric?

-Bueno…creo que soñé cosas, pero no las voy a contar…me lo reservo –nos comentó Eric riéndose-

Cuando yo ya no podía más con la vergüenza, suena mi teléfono celular interrumpiendo la conversación, está mucho más cerca de la flaca que de mi lado así que le pido el favor que revise quien llama, está muy raro que me llamen un domingo en la mañana.

-No sé quién es…es un número que no está registrado…¿lo conoces? –me pregunta la flaca acercándome la pantalla y es cierto, no está registrado ese número, no lo conozco-

-Déjalo allí, que repique ¿Quién me va a llamar un domingo tan temprano? Si lo llego a contestar, lo insulto…seguro es número equivocado flaquis.

Dejó de repicar mientras seguíamos comiendo y riéndonos, cuando la llamada entra de nuevo y me doy cuenta que sigue insistiendo el mismo número, ya empieza a preocuparme porque no deja de sonar, ante tanto repique decido atender, no sin antes asegurarle a la flaca que no me interesa esa llamada y le voy a recordar la madre por llamar tanto.

-¿Si? ¿Aló? ¿Quién es? –pregunto visiblemente alterada pero también muy curiosa-

-¿Bonny? ¿Eres tu? –me pregunta una voz que me cuesta reconocer, le hago señas a la flaca de que el tipo está loco-

-Ehhhh…si…soy yo…¿Pero con quien hablo?

-Bonny..soy yo…Mauricio… -me explica la voz-

-¿Mauricio? Discúlpeme…¿Qué Mauricio? –Le pregunto sin saber quién es-

-¡Andreone Bonny! ¡Mauricio Andreoni! ¿Cómo estás?

Y ahora si me va a dar algo, no puedo creerlo…¡Es mi galán hermoso! ¡Es el! Pero un momento…¿Por qué me está llamando?  ¿Pasó algo? ¿Cómo consiguió mi número?

-Sssi…si…¡Sr Andreoni! Que sorpresa…¿cómo está usted? ¿Pasó algo? –le pregunto muy preocupada-

-¡Ah Bonny! Disculpa que te llame a tu casa un domingo a esta hora…pero estoy acá en la ciudad y se me ocurrió que podía visitarte, claro está, si tú quieres o si no estás ya comprometida…¿Qué dices? –Me dijo con el tono más alegre que le había escuchado-

-Sr Andreoni...no sé qué decirle…¿Usted por acá? –le contesto entrecortada-

-¡Pues dime que sí y dame la dirección! ¿Qué esperas?

Para este momento ya me temblaban las piernitas, mi cara no podía disimular mi sorpresa, era la llamada más esperada por mí y no sé qué responder, mi primera intención es decirle que estoy muy ocupada y que lo dejemos para otro día…pero ¿Por qué? ¿Por qué soy tan boba?  La cara de la flaca también es pura interrogante, no deja de hacerme señas y señas preguntándome quién es y qué pasa…y no sé cómo reaccionar, estos segundos parecen siglos y el tiempo se ha detenido.  Por más que la flaca me hace todas las mímicas del mundo no logro explicarle nada, tengo al mismísimo Sr Andreoni en línea…¡Y no sé qué responderle!

Por cierto, Eric ni se dá por enterado, no quita la cara del plato y creo que si se hubiese acabado el mundo a él lo encuentras petrificado abrazando las panquecas, que bien porque no tengo tiempo para explicaciones.

-Sr Andreoni…pues si…ya lo grabo e mi celular y le envío la dirección…¿Está bien asi? –Finalmente le pude contestar-

-¡Es todo lo que quiero Bonny! ¡Me parece perfecto!  Me la envías y me dices a qué hora puedo visitarte por favor…si?

-Si Sr Andreoni, ya se la envío…gracias –Le respondí cerrando la llamada y aún paralizada por la sorpresa-

-¿Quién es coño? ¿Me vas a decir? ¡Por qué esa cara Bonny! ¡Me estás asustando vale! –Me grita la flaca advirtiendo mi expresión mezcla de alegría, susto y asombro-

-Flaca…es el Sr Andreoni…flaca…No te imaginas lo que acaba de pasar…no te lo imaginas mi flaquita bella…

-¿Y quién es el Sr Andreoni? –Me pregunta la flaca-

-Es un cliente flaca, sólo que no te he podido contar nada, pero es una gran persona y bueno, está por acá y va a venir a visitarme

-¿Y de cuándo acá tus clientes te visitan los domingos en la mañana? ¡Hay algo que no me estás contando putilla! ¡Ay Bonny!

A todas estas sólo me resta enviarle la dirección, despachar a la flaca y a Eric, ordenar la casa y ponerme lo más linda posible, es lo único que se me ocurre.

-Flaca de mi vida…¿te puedo pedir un favor? –le digo a mi amiga mirándola fijamente a los ojos-

-Si, como no…mientras no sea dinero –me responde-

-¿Se pueden ir por favor?

CONTINUARÁ...


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