SOY UNA SEÑORA? -
(Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa
que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo
todo.
CAPITULO 19 / L A ULTIMA VEZ (By Sheykong)
Y así fue, en
todo el camino lo único que hicimos fue burlarnos de la llamada y del momento,
a carcajadas cada quien aportaba y menos mal que sucedió así porque hizo de la
incómoda conversación un rato muy entretenido, doy gracias por la hermana que
tengo y por mi hija, lo que debió ser una llamada simple y cotidiana se
transformó en una discusión innecesaria y redundante, mis chicas me hicieron
reír por todo el camino, cosa que agradezco muchísimo.
-Hemos llegado
Dari, despídete de tu tía –le digo a mi hija al llegar- anda, estoy muy agotada
Nos despedimos
aun riéndonos de la insistencia de Romualdo en querer pasar la noche conmigo,
lo bautizamos como “el porfiado” y así se quedará por un tiempo, lo quise mucho
y es una verdad que sostendré pero esa Bonny ya no está, esa Bonny se mudó a algún
sitio donde creció y cambió para siempre, me parece inútil tratar de buscarla
porque no la va a encontrar, una cosa es un momento donde me distraje y pensé
que podíamos tener “sexo consensuado” y nada más y otra muy diferente es tener
la seguridad de que se repetirá. Bonny
ya no lo hace así, voy aprendiendo de mis experiencias y ahora mi norte es
otro.
Por lo pronto
ahora una buena ducha y a descansar, mañana a pasar un buen rato con Eric y sus
nalgas de acero y a reencontrarme con mi querida flaca que tanto la extraño,
debe tener mil cuentos para entretenernos…seguro. Mi amiga es así.
Dormir en mi
cama fue mucho más que placentero, fue perfecto y es que después de casi una
semana sin estar en contacto con lo que llamas “tu hogar”, comienzas a desdibujarte
donde sea que estés y sólo piensas en volver, esto me pone a pensar en aquellas
personas que pierden su hogar o que donde sea que tengan que vivir no pueden
llamarlo así, soy agradecida de tener un sitio al que puedo llamar hogar y
volver a él cuando así lo desee, acá Dariela puede estar tranquila y protegida,
puede amanecer si quiere o dormir una siesta en la sala, traer amiguitas o
simplemente “morsear” como ella misma lo define, eso es como vegetar sin
mayores razones, ósea ir del cuarto al baño o a la nevera, nada más. Cosas de
mi Dariela.
Hoy es sábado
y debo prepararme para la reunión de esta noche, habrá algunos invitados y
aunque no es algo formal o muy planificado, quiero que todo quede bonito, tener
compañía en casa es gratificante y te da seguridad, es decir, tienes un espacio
para compartir y ofreces lo mejor que puedes para que tus invitados estén
satisfechos, así es nuestra hospitalidad, mi madre tiene origen andino y esa
gente te hace sentir como en casa y si solo tienen una silla y una ración de
alimento, pues ese es el tesoro con el que te atienden, así son, además de
disculparse por todo, cosa que no comparto pero que me hace recordar una frase
que leí hace años, cuyo autor no recuerdo y que reza asi:
“El deber del
anfitrión es hacer sentir a su invitado como en casa y el deber del invitado es
recordar que no lo está”
Estoy en el
supermercado donde labora Eric, debo surtirme de algunos víveres y vegetales
para preparar unas cremas, quiero realmente sobresalir, la nueva Bonny camina
en esa dirección, hoy me siento mucho más tranquila que hace meses y aunque aún
tengo mucho que resolver y superar, quiero hacer una cosa a la vez y vivir el
día en la misma forma, hace años intenté desesperadamente hacer todo en un día
ó en un mes y hasta en un año y no me percaté del daño que me hice para
finalmente no lograr mucho y terminar algo frustrada, por decir lo menos. Sé
que hoy pasaré el día comprando y preparando antojitos, y en la noche se verá,
sin apuro pero sin pausarme, sin estresarme pero sin perder el tiempo…ojalá
todo me salga bien! Estoy emocionada!
Dentro del
supermercado voy directo a la sección de vegetales y allí está Eric, tan bello
y bien formado, su hermosa cabellera negra de cabello liso adorna perfectamente
su bonito cráneo, su piel blanca y su bonito y trabajado cuerpo lo convierten
en un chico muy lindo, el chico lindo del súper! Y mi parte preferida…sus bellas
nalgas, nada como esas nalgas envueltas perfectamente en esos Jeans desgastados
pero que se le ven espectaculares. A medida
que me acerco puedo notar que se dejó una pequeña barba ó más bien lo que
llaman “un ligero aire de descuido” que le otorga una valor agregado que le
hace ver mucho más guapo que antes, que delicia!
-Señora Bonny!
Cómo está ud! –Grita Eric apenas me ve acercándome-
-Bien
Eric…bien y tu? Ven y dame un abrazo muchachote! –sin pensarlo dos veces me le
acerco para que me arrope con sus brazos, tarea que le sale de maravilla-
-Qué bueno
verla por acá! –Me dijo mientras yo seguí totalmente atrapada dentro de sus
brazos que fungían de tenazas tibias y hermosas que no me permitían más que
colocar mi pequeña carita sobre su duro pecho y disfrutar el momento-
-Gracias
Eric…igualmente chico! Cómo está tu familia? Y tu novia como está –tuve que
preguntarle, aunque estaba más interesada en saber de su casa que de su chica-
-Bien por casa
Señora Bonny! Qué la trae por acá? Viene por los pepinos? –Me dijo al mismo
tiempo que me soltaba-
-Ay si, voy a
necesitar unos pepinos y otras cosas, pero no te preocupes…yo los busco,
gracias Eric!
-Ah ok Señora
Bonny! Por acá estuvo la flaca…para recordarme la reunión en su casa esta
noche, la que hablamos
-Si…esa flaca
tan diligente verdad? –Fue cuando creí comprender los intereses de la flaca en
procurar la presencia de Eric, espero equivocarme-
-Por allá
estaré Señora Bonny...pero mi novia no podrá ir, hoy está ya comprometida con
algo, pero yo si estaré por allá cuando salga de acá., dígame debo llevar algo?
-Tus nalgas
Eric…llévate a ti y a tus hermosas , perfectas y redondas nalgas y no te vayas
a cambiar esos jeans por favor, quiero deleitarme mirándote el culo y el bulto
toda la noche, te lo agradezco…crees que puedas? –Esto es lo que pensé mientras
miraba sus grandes ojazos claros, jamás me atrevería a decirle algo así…jamás,
no lo dije, sólo lo pensé-
-Algas
Eric…algas, sabes dónde están? Será por acá ó en los congelados? –Fue lo que
realmente le dije con mi voz temblorosa-
-Ah no tenemos
Señora Bonny, agotadas…lo siento!
-No te
preocupes, ya me has ayudado bastante! Tengo que seguir, te espero esta noche
entonces? Después de la siete?
-Si Señora
Bonny! Allí estaré, apenas cerremos acá me acerco una rato, si?
-Gracias
Eric…oye pero no me respondiste, cómo está tu novia? Como les va? –le pregunté
capciosamente-
-Bueno Señora
Bonny no muy bien, estamos viviendo un momento difícil pero ahí estamos,
esperando que la tormenta pase…usted sabe…
-Que la
tormenta pase Eric? Tú lo que necesitas es un huracán que te ponga a tope, es
todo lo que te hace falta! Con esa
jovencita sólo pierdes tiempo! Me necesitas a mí y créeme que yo traigo un
huracán entre las piernas mi amor! No te quieres hundir conmigo papito? –Esa
soy yo otra vez inmersa en mis pensamientos, no se cuánto tiempo pasó pero lo
pensé muy claro y de nuevo, incapaz de decir algo asi al chico, tampoco lo
dije, sólo lo pensé-
-Ay Eric
cuánto lo siento…si quieres esta noche conversamos un poco y le buscamos
solución, quieres? –Le dije esto mientras le acariciaba la hermosa barbilla que
adorna su masculina cara-
-Sería genial
Señora Bonny! Haría eso usted por mí? Sé que necesito el consejo de alguien con
experiencia, alguien mayor así como usted…muchas gracias Señora Bonny!
-Me estás
diciendo vieja? –le pregunté esta vez con cara de asombro-
-No! Señora
bonny! No quise decir eso! Me refiero a que ha vivido y seguro nuestros
problemas deben ser una tontería para usted y además son cosas que no puedo
conversar con mi madre ó con mis tías…usted sabe…
-Dime
Eric…cuándo vas a dejar de decirme “Señora”? Lo sabes? –Le pregunto fingiendo
seriedad y queriendo inquietarlo-
-Señora Bonny
es por respeto, imagínese
-Te imagino
diciéndome Bonny solamente, sin el “señora” y no me estarías faltando el
respeto…aunque no me importaría, sabes?
-No se…no me
acostumbro…disculpe…-Esta vez si lo puse nervioso, mejor lo dejo tranquilo no
vaya a ser que a ese muchacho le dé un infarto ó yo decida lanzarme encima y
violarlo acá mismo, otra vez me siento bien mojadita-
-Tranquilo
Eric, cuando tú quieras, el día que tú lo decidas, me puedes decir sólo Bonny…estamos
bien? Y no me vas a faltar el respeto, bueno…sólo si tú quieres hacerlo ja ja
ja
–Esa fue mi verdadera frase de ataque geriátrico contra este bello
ejemplar, no sé si me quedó bien ó si soné muy desesperada, pero creo enviarle
un mensaje y ojalá lo haya captado, no estoy segura, espero que no se asuste y se
presente esta noche-
Bueno Eric nos
vemos esta noche, que estés muy bien –Me despedí apretando uno de sus bíceps y
comprobando lo duros que están-
Terminé de
hacer mis compras con toda la calma de un sábado para luego dirigirme a la
casa, tengo tanto por hacer que más me vale empezar temprano para no andar
corriendo más tarde, odio que mis cosas queden incompletas o lo que es peor,
andar corriendo a última hora.
Al llegar a la
casa y luego de colocar las bolsas del supermercado sobre el mesón de la
cocina, me dirijo rápido al baño, estoy segurísima de lo mojada que estoy, Eric
tiene ese efecto en mí siempre y si soy sincera conmigo misma, creo que le
ataqué, voy a tener que calmarme si lo voy a tener esta noche aquí en casa.
En efecto, con
tan solo bajarme un poco las bermudas que traigo puestas veo que estoy muy pero
muy mojadita y es por culpa de Eric, mientras procedo a secarme con las
toallitas trato de recordar la última vez que hice el amor y si no me falla la
memoria debió ser hace unos cuatro años quizá y fue con Romualdo, la fecha no
la sé pero si recuerdo lo desagradable que resultó ser esa vez.
Estábamos en
un local nocturno, esa noche él me invito a salir y un poco a regañadientes lo
acepté, dejamos a Dariela con su tía y por mi parte yo decidí pasarla bien esa
noche, sólo eso. Durante el tiempo que estuvimos allí, la conversación sólo
trató de él, de su trabajo, su familia, sus amigos y su mundo, yo traté de
contarle algunas cosas que me habían sucedido pero en ninguno de mis intentos
logré terminar mis aportes. Ya por ahí
no me sentía muy bien, me sentía sola aunque estábamos los dos en la mesa y él
se veía muy animado.
El local para
esa hora tenía la luz muy tenue, casi oscuro y Romualdo ya estaba borracho y se
puso en plan romántico, le acepté varios besos profundos y una que otra vez que
me tocó mi cosita por debajo de la mesa, yo vestía una falda así que era muy
fácil llegar hasta mi intimidad. No
quería tener relaciones ese día, de verdad no estaba de ánimos para nada, quizá
irnos a casa y descansar sin pensar.
Cuando
estábamos recién casados acostumbramos a tener sexo rapidísimo en baños,
escaleras, pisos altos, cines y otros lugares que se prestaran, era tan
emocionante que lo hacíamos muy pero muy rápido y estábamos tan compenetrados
que acabábamos al mismo tiempo, yo creo que esa última noche Romualdo quiso
revivir esa época y en un momento en que me descuidé mirando la gente bailar,
sacó su pene y llevó mi mano hasta él por debajo de la mesa, entre el mantel y
la oscuridad nadie lo notaría y así fue.
No sé cuantos minutos pasé acariciando su cosa mientras todo se
desarrollaba normalmente en el sitio, el mesonero inclusive nos sirvió un par
de veces y seguro nada notó.
Romualdo se me
acercó un poco más para decirme al oído que lo esperara en el baño de damas,
que tenía poco movimiento y podríamos hacerlo allí. La idea no me agradó de
inmediato aunque había tan poco movimiento en el local en ese momento que
podíamos hacerlo con seguridad, pero sucedía algo vital y era que yo no quería,
no me sentía dispuesta pero tampoco le quería hacer un desplante. Así que nos pusimos de acuerdo y me
adelanté. El baño tenía sus privados
como todo sitio y allí lo esperé, estaba muy nerviosa pero muchas veces lo
hicimos así, eso me llevó a confiar.
En unos
minutos entró Romualdo, y rápidamente nos encerramos en el privado, él ya tenía
muy duro su pene y lo noté de inmediato, quiso hacerlo de espalda y así fue, me
subió la falda y me bajó la panty, yo me preparé a complacerlo aunque estaba
segura que no iba yo a terminar, él de inmediato buscó metérmelo de una vez,
pero yo estaba tan desconcentrada que me encontraba muy seca allá abajo, lo
intentamos pero no hubo manera, traté de humedecerme pero no pude, así que
Romualdo en medio del apuro se molestó mucho conmigo y recurrió a la fuerza.
Resultó muy
incómodo por mi sequedad y porque simplemente yo no quería, así que resultó ser
una violación ligera en alguna forma, en unos segundos sentí un dolor
insoportable allá abajo, era la verga de él entrando a la fuerza en mi seca
rajita, recuerdo que me sostuvo muy fuerte por los brazos y me dijo al oído:
-De que te lo meto, te lo meto coño!
Y sí, con toda
la fuerza de un hombre y mi desesperación por el dolor, su verga entró
ocasionándome un dolor muy agudo que de inmediato supe que no estaba bien, algo
había pasado. El dolor no se detuvo y
Romualdo tampoco, el dolor aumentaba con cada envión y no pude más, estallé a
llorar por la tristeza y el dolor, le pedí que se detuviera, pero él no lo hizo
y sólo me decía: -Aguanta coño, aguanta! Esa vaina no duele!
Pero no
pude. Sentí que me iba a desmayar, como
pude me zafé de Romualdo y me recosté de la pared a llorar, el dolor aún estaba
presente, era una puntada aguda, muy fuerte, hasta sentí que se me iban las
piernas.
Él se molestó
muchísimo conmigo, recuerdo que golpeó con la mano abierta la pared donde yo
estaba recostada llorando, lo hizo muy cerca de mi cara, eso me asustó bastante
y no paré de llorar, no olvido que en ese preciso momento me dijo: -Y ahora? Me
vas a dejar así? Osea…es problema mío? Así estamos Bonny?
Pude ver como
se guardaba su cosa apurado para decirme: -Deja la lloradera, si no lo quieres
hacer no lo hagas, pero no me hagas perder el tiempo! Hazme el favor y te
vistes!
Voy a pagar la cuenta y te espero en el auto!
Así mismo
salió del apartado y del baño, yo estaba muy asustada y muy adolorida, no
quería salir y tampoco me podía quedar, no tenía a quien llamar. Como pude me
arregle mi ropa y pude notar un sangrado leve, de seguro estaba lesionada,
sería por la fricción. Así salí al auto para escuchar su reclamo:
-Que noche me
hiciste pasar! Que nochecita! Ah y la victima eres tú ahora!
Ese no era
Romualdo, no era mi esposo ni mi amigo. Un
verdadero hombre no se comporta así.
Quise pedirle que se comportara como su padre, que era un caballero.
Quise pedirle que fuera un compañero en ese momento pero el miedo me paralizó.
Ese día supe
que no había más. Que ambos ya habíamos
dado todo lo que podíamos.
En ese momento
tomé la decisión, llena de miedo pero no podía continuar.
Y no fue por
el desgarre que me ocasionó, no. Fue
porque ya no era mi amigo.
Yo me casé con
mi mejor amigo y ese ya no era.
Esa fue la
última vez.
Continuará…

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