INSOMNIA BOOKS

martes, 7 de julio de 2020

CAPITULO 19 / L A ULTIMA VEZ (By Sheykong)



SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se libera y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo.

CAPITULO 19 / L A ULTIMA VEZ  (By Sheykong)

Y así fue, en todo el camino lo único que hicimos fue burlarnos de la llamada y del momento, a carcajadas cada quien aportaba y menos mal que sucedió así porque hizo de la incómoda conversación un rato muy entretenido, doy gracias por la hermana que tengo y por mi hija, lo que debió ser una llamada simple y cotidiana se transformó en una discusión innecesaria y redundante, mis chicas me hicieron reír por todo el camino, cosa que agradezco muchísimo.

-Hemos llegado Dari, despídete de tu tía –le digo a mi hija al llegar- anda, estoy muy agotada

Nos despedimos aun riéndonos de la insistencia de Romualdo en querer pasar la noche conmigo, lo bautizamos como “el porfiado” y así se quedará por un tiempo, lo quise mucho y es una verdad que sostendré pero esa Bonny ya no está, esa Bonny se mudó a algún sitio donde creció y cambió para siempre, me parece inútil tratar de buscarla porque no la va a encontrar, una cosa es un momento donde me distraje y pensé que podíamos tener “sexo consensuado” y nada más y otra muy diferente es tener la seguridad de que se repetirá.  Bonny ya no lo hace así, voy aprendiendo de mis experiencias y ahora mi norte es otro.

Por lo pronto ahora una buena ducha y a descansar, mañana a pasar un buen rato con Eric y sus nalgas de acero y a reencontrarme con mi querida flaca que tanto la extraño, debe tener mil cuentos para entretenernos…seguro.  Mi amiga es así.

Dormir en mi cama fue mucho más que placentero, fue perfecto y es que después de casi una semana sin estar en contacto con lo que llamas “tu hogar”, comienzas a desdibujarte donde sea que estés y sólo piensas en volver, esto me pone a pensar en aquellas personas que pierden su hogar o que donde sea que tengan que vivir no pueden llamarlo así, soy agradecida de tener un sitio al que puedo llamar hogar y volver a él cuando así lo desee, acá Dariela puede estar tranquila y protegida, puede amanecer si quiere o dormir una siesta en la sala, traer amiguitas o simplemente “morsear” como ella misma lo define, eso es como vegetar sin mayores razones, ósea ir del cuarto al baño o a la nevera, nada más. Cosas de mi Dariela.

Hoy es sábado y debo prepararme para la reunión de esta noche, habrá algunos invitados y aunque no es algo formal o muy planificado, quiero que todo quede bonito, tener compañía en casa es gratificante y te da seguridad, es decir, tienes un espacio para compartir y ofreces lo mejor que puedes para que tus invitados estén satisfechos, así es nuestra hospitalidad, mi madre tiene origen andino y esa gente te hace sentir como en casa y si solo tienen una silla y una ración de alimento, pues ese es el tesoro con el que te atienden, así son, además de disculparse por todo, cosa que no comparto pero que me hace recordar una frase que leí hace años, cuyo autor no recuerdo y que reza asi:

“El deber del anfitrión es hacer sentir a su invitado como en casa y el deber del invitado es recordar que no lo está”

Estoy en el supermercado donde labora Eric, debo surtirme de algunos víveres y vegetales para preparar unas cremas, quiero realmente sobresalir, la nueva Bonny camina en esa dirección, hoy me siento mucho más tranquila que hace meses y aunque aún tengo mucho que resolver y superar, quiero hacer una cosa a la vez y vivir el día en la misma forma, hace años intenté desesperadamente hacer todo en un día ó en un mes y hasta en un año y no me percaté del daño que me hice para finalmente no lograr mucho y terminar algo frustrada, por decir lo menos. Sé que hoy pasaré el día comprando y preparando antojitos, y en la noche se verá, sin apuro pero sin pausarme, sin estresarme pero sin perder el tiempo…ojalá todo me salga bien! Estoy emocionada!

Dentro del supermercado voy directo a la sección de vegetales y allí está Eric, tan bello y bien formado, su hermosa cabellera negra de cabello liso adorna perfectamente su bonito cráneo, su piel blanca y su bonito y trabajado cuerpo lo convierten en un chico muy lindo, el chico lindo del súper! Y mi parte preferida…sus bellas nalgas, nada como esas nalgas envueltas perfectamente en esos Jeans desgastados pero que se le ven espectaculares.  A medida que me acerco puedo notar que se dejó una pequeña barba ó más bien lo que llaman “un ligero aire de descuido” que le otorga una valor agregado que le hace ver mucho más guapo que antes, que delicia!

-Señora Bonny! Cómo está ud! –Grita Eric apenas me ve acercándome-

-Bien Eric…bien y tu? Ven y dame un abrazo muchachote! –sin pensarlo dos veces me le acerco para que me arrope con sus brazos, tarea que le sale de maravilla-

-Qué bueno verla por acá! –Me dijo mientras yo seguí totalmente atrapada dentro de sus brazos que fungían de tenazas tibias y hermosas que no me permitían más que colocar mi pequeña carita sobre su duro pecho y disfrutar el momento-

-Gracias Eric…igualmente chico! Cómo está tu familia? Y tu novia como está –tuve que preguntarle, aunque estaba más interesada en saber de su casa que de su chica-

-Bien por casa Señora Bonny! Qué la trae por acá? Viene por los pepinos? –Me dijo al mismo tiempo que me soltaba-

-Ay si, voy a necesitar unos pepinos y otras cosas, pero no te preocupes…yo los busco, gracias Eric!

-Ah ok Señora Bonny! Por acá estuvo la flaca…para recordarme la reunión en su casa esta noche, la que hablamos

-Si…esa flaca tan diligente verdad? –Fue cuando creí comprender los intereses de la flaca en procurar la presencia de Eric, espero equivocarme-

-Por allá estaré Señora Bonny...pero mi novia no podrá ir, hoy está ya comprometida con algo, pero yo si estaré por allá cuando salga de acá., dígame debo llevar algo?

-Tus nalgas Eric…llévate a ti y a tus hermosas , perfectas y redondas nalgas y no te vayas a cambiar esos jeans por favor, quiero deleitarme mirándote el culo y el bulto toda la noche, te lo agradezco…crees que puedas? –Esto es lo que pensé mientras miraba sus grandes ojazos claros, jamás me atrevería a decirle algo así…jamás, no lo dije, sólo lo pensé-

-Algas Eric…algas, sabes dónde están? Será por acá ó en los congelados? –Fue lo que realmente le dije con mi  voz temblorosa-

-Ah no tenemos Señora Bonny, agotadas…lo siento!

-No te preocupes, ya me has ayudado bastante! Tengo que seguir, te espero esta noche entonces?  Después de la siete?

-Si Señora Bonny! Allí estaré, apenas cerremos acá me acerco una rato, si?

-Gracias Eric…oye pero no me respondiste, cómo está tu novia? Como les va? –le pregunté capciosamente-

-Bueno Señora Bonny no muy bien, estamos viviendo un momento difícil pero ahí estamos, esperando que la tormenta pase…usted sabe…

-Que la tormenta pase Eric? Tú lo que necesitas es un huracán que te ponga a tope, es todo lo que te hace falta!  Con esa jovencita sólo pierdes tiempo! Me necesitas a mí y créeme que yo traigo un huracán entre las piernas mi amor! No te quieres hundir conmigo papito? –Esa soy yo otra vez inmersa en mis pensamientos, no se cuánto tiempo pasó pero lo pensé muy claro y de nuevo, incapaz de decir algo asi al chico, tampoco lo dije, sólo lo pensé-

-Ay Eric cuánto lo siento…si quieres esta noche conversamos un poco y le buscamos solución, quieres? –Le dije esto mientras le acariciaba la hermosa barbilla que adorna su masculina cara-

-Sería genial Señora Bonny! Haría eso usted por mí? Sé que necesito el consejo de alguien con experiencia, alguien mayor así como usted…muchas gracias Señora Bonny!

-Me estás diciendo vieja? –le pregunté esta vez con cara de asombro-

-No! Señora bonny! No quise decir eso! Me refiero a que ha vivido y seguro nuestros problemas deben ser una tontería para usted y además son cosas que no puedo conversar con mi madre ó con mis tías…usted sabe…

-Dime Eric…cuándo vas a dejar de decirme “Señora”? Lo sabes? –Le pregunto fingiendo seriedad y queriendo inquietarlo-

-Señora Bonny es por respeto, imagínese

-Te imagino diciéndome Bonny solamente, sin el “señora” y no me estarías faltando el respeto…aunque no me importaría, sabes?

-No se…no me acostumbro…disculpe…-Esta vez si lo puse nervioso, mejor lo dejo tranquilo no vaya a ser que a ese muchacho le dé un infarto ó yo decida lanzarme encima y violarlo acá mismo, otra vez me siento bien mojadita-

-Tranquilo Eric, cuando tú quieras, el día que tú lo decidas, me puedes decir sólo Bonny…estamos bien? Y no me vas a faltar el respeto, bueno…sólo si tú quieres hacerlo ja   ja   ja 

–Esa fue mi verdadera frase de ataque geriátrico contra este bello ejemplar, no sé si me quedó bien ó si soné muy desesperada, pero creo enviarle un mensaje y ojalá lo haya captado, no estoy segura, espero que no se asuste y se presente esta noche-
Bueno Eric nos vemos esta noche, que estés muy bien –Me despedí apretando uno de sus bíceps y comprobando lo duros que están-

Terminé de hacer mis compras con toda la calma de un sábado para luego dirigirme a la 
casa, tengo tanto por hacer que más me vale empezar temprano para no andar corriendo más tarde, odio que mis cosas queden incompletas o lo que es peor, andar corriendo a última hora.

Al llegar a la casa y luego de colocar las bolsas del supermercado sobre el mesón de la cocina, me dirijo rápido al baño, estoy segurísima de lo mojada que estoy, Eric tiene ese efecto en mí siempre y si soy sincera conmigo misma, creo que le ataqué, voy a tener que calmarme si lo voy a tener esta noche aquí en casa.

En efecto, con tan solo bajarme un poco las bermudas que traigo puestas veo que estoy muy pero muy mojadita y es por culpa de Eric, mientras procedo a secarme con las toallitas trato de recordar la última vez que hice el amor y si no me falla la memoria debió ser hace unos cuatro años quizá y fue con Romualdo, la fecha no la sé pero si recuerdo lo desagradable que resultó ser esa vez.

Estábamos en un local nocturno, esa noche él me invito a salir y un poco a regañadientes lo acepté, dejamos a Dariela con su tía y por mi parte yo decidí pasarla bien esa noche, sólo eso. Durante el tiempo que estuvimos allí, la conversación sólo trató de él, de su trabajo, su familia, sus amigos y su mundo, yo traté de contarle algunas cosas que me habían sucedido pero en ninguno de mis intentos logré terminar mis aportes.  Ya por ahí no me sentía muy bien, me sentía sola aunque estábamos los dos en la mesa y él se veía muy animado.

El local para esa hora tenía la luz muy tenue, casi oscuro y Romualdo ya estaba borracho y se puso en plan romántico, le acepté varios besos profundos y una que otra vez que me tocó mi cosita por debajo de la mesa, yo vestía una falda así que era muy fácil llegar hasta mi intimidad.  No quería tener relaciones ese día, de verdad no estaba de ánimos para nada, quizá irnos a casa y descansar sin pensar.

Cuando estábamos recién casados acostumbramos a tener sexo rapidísimo en baños, escaleras, pisos altos, cines y otros lugares que se prestaran, era tan emocionante que lo hacíamos muy pero muy rápido y estábamos tan compenetrados que acabábamos al mismo tiempo, yo creo que esa última noche Romualdo quiso revivir esa época y en un momento en que me descuidé mirando la gente bailar, sacó su pene y llevó mi mano hasta él por debajo de la mesa, entre el mantel y la oscuridad nadie lo notaría y así fue.  No sé cuantos minutos pasé acariciando su cosa mientras todo se desarrollaba normalmente en el sitio, el mesonero inclusive nos sirvió un par de veces y seguro nada notó.

Romualdo se me acercó un poco más para decirme al oído que lo esperara en el baño de damas, que tenía poco movimiento y podríamos hacerlo allí. La idea no me agradó de inmediato aunque había tan poco movimiento en el local en ese momento que podíamos hacerlo con seguridad, pero sucedía algo vital y era que yo no quería, no me sentía dispuesta pero tampoco le quería hacer un desplante.  Así que nos pusimos de acuerdo y me adelanté.  El baño tenía sus privados como todo sitio y allí lo esperé, estaba muy nerviosa pero muchas veces lo hicimos así, eso me llevó a confiar.

En unos minutos entró Romualdo, y rápidamente nos encerramos en el privado, él ya tenía muy duro su pene y lo noté de inmediato, quiso hacerlo de espalda y así fue, me subió la falda y me bajó la panty, yo me preparé a complacerlo aunque estaba segura que no iba yo a terminar, él de inmediato buscó metérmelo de una vez, pero yo estaba tan desconcentrada que me encontraba muy seca allá abajo, lo intentamos pero no hubo manera, traté de humedecerme pero no pude, así que Romualdo en medio del apuro se molestó mucho conmigo y recurrió a la fuerza.

Resultó muy incómodo por mi sequedad y porque simplemente yo no quería, así que resultó ser una violación ligera en alguna forma, en unos segundos sentí un dolor insoportable allá abajo, era la verga de él entrando a la fuerza en mi seca rajita, recuerdo que me sostuvo muy fuerte por los brazos y me dijo al oído: -De que te lo meto, te lo meto coño!

Y sí, con toda la fuerza de un hombre y mi desesperación por el dolor, su verga entró ocasionándome un dolor muy agudo que de inmediato supe que no estaba bien, algo había pasado.  El dolor no se detuvo y Romualdo tampoco, el dolor aumentaba con cada envión y no pude más, estallé a llorar por la tristeza y el dolor, le pedí que se detuviera, pero él no lo hizo y sólo me decía: -Aguanta coño, aguanta! Esa vaina no duele!

Pero no pude.  Sentí que me iba a desmayar, como pude me zafé de Romualdo y me recosté de la pared a llorar, el dolor aún estaba presente, era una puntada aguda, muy fuerte, hasta sentí que se me iban las piernas.

Él se molestó muchísimo conmigo, recuerdo que golpeó con la mano abierta la pared donde yo estaba recostada llorando, lo hizo muy cerca de mi cara, eso me asustó bastante y no paré de llorar, no olvido que en ese preciso momento me dijo: -Y ahora? Me vas a dejar así? Osea…es problema mío? Así estamos Bonny?

Pude ver como se guardaba su cosa apurado para decirme: -Deja la lloradera, si no lo quieres hacer no lo hagas, pero no me hagas perder el tiempo! Hazme el favor y te vistes! 
Voy a pagar la cuenta y te espero en el auto!

Así mismo salió del apartado y del baño, yo estaba muy asustada y muy adolorida, no quería salir y tampoco me podía quedar, no tenía a quien llamar. Como pude me arregle mi ropa y pude notar un sangrado leve, de seguro estaba lesionada, sería por la fricción. Así salí al auto para escuchar su reclamo:

-Que noche me hiciste pasar! Que nochecita! Ah y la victima eres tú ahora!

Ese no era Romualdo, no era mi esposo ni mi amigo.  Un verdadero hombre no se comporta así.  Quise pedirle que se comportara como su padre, que era un caballero. 

Quise pedirle que fuera un compañero en ese momento pero el miedo me paralizó.

Ese día supe que no había más.  Que ambos ya habíamos dado todo lo que podíamos.

En ese momento tomé la decisión, llena de miedo pero no podía continuar.

Y no fue por el desgarre que me ocasionó, no.  Fue porque ya no era mi amigo.

Yo me casé con mi mejor amigo y ese ya no era.

Esa fue la última vez.

Continuará…






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