INSOMNIA BOOKS

lunes, 3 de agosto de 2020

CAPITULO 27 / OLGA LA MISTERIOSA (By Sheykong)


SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se separa después de 12 años de matrimonio y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo ó casi todo.

CAPITULO 27 / OLGA LA MISTERIOSA (By Sheykong)

Finalmente se acaba el orgasmo más largo y sabroso que he tenido en años, quedo tumbada de lado totalmente agotada y satisfecha, saco con cuidado el dedo de mi culo pero me dejo la mano dentro de mi raja mientras me calmo, solo un pensamiento cruza mi mente en este momento y es Mauricio cogiéndome, acabando dentro de mí, abrazándome con sus enormes tenazas y cubriendo mi diminuto cuerpo con sus piernas velludas y duras, me dejo caer en una suerte de descanso profundo, de calma total con sensación de victoria, necesito que Mauricio Andreoni me haga el amor, debe ser pronto, quiero que me coja duro y rico, como un italiano delicioso.

Espero que sea muy rico.

La semana inició como esperaba: Toda una locura.  Entre complicaciones de tiempo, tráfico en la ciudad, llevar a Dariela con mi hermana, concretar el viaje a la empresa de Mauricio y coordinar a Keisy y a Beni para reanudar las acciones, se me está desgastando toda la mañana y no estoy rindiendo para nada, si no fuera por la sensación de volar por las nubes que aún conservo por la divina visita de ayer, estaría ya obstinada a esta hora.

Ya en la empresa de Mauricio las acciones ocurren con toda normalidad para todo el personal, menos para mí, espero que él llegue para verlo y saludarlo, con muchísima impaciencia hablar con él y ojalá se pueda dar el almuerzo del que hablamos.  Cómo me cuesta concentrarme en mis labores y sentirse así a mi edad no es nada desagradable, todo lo contrario, me siento viva, activa y tengo un motivo para verme bonita, pasé muchos años sin esa sensación y volver a vivirla me ilumina los días aunque las horas sean eternas sin él.

En la habitación del hotel el tiempo transcurre igual de lento para mí, Keisy “la rosadita” me habla y no la escucho, sé que requiere mi atención pero yo estoy lejos de aquí, yo estoy con Mauricio donde sea que se encuentre a esta hora. Mi corazón se acelera cada vez que recibo un mensaje por mi teléfono, creo que es él queriendo saber cómo estoy y la verdad es que estoy contando los segundos para verlo.  Y sucedió: Me acaba de llegar un “Buenas noches, que tengas lindos sueños” y no cabe la emoción en mi corazón y en mi cara lo reflejo de inmediato, me tiemblan las manos para contestarle, lo hago y no hay respuesta, no lo ha leído, quizá problemas de señal.

-Bonny…¿vienes? –Me pregunta Keisy envuelta en una toalla diminuta desde la puerta del baño-

-No creo, dúchate tú, pero gracias, yo lo hago luego –le respondo lamentando rechazar su invitación a ducharnos y repetir esos ricos masajes-

-¿Tú estás bien? Te noto extraña esta vez, si te pasa algo podemos conversar, si tú quieres

-Tranquila, no pasa nada malo, todo esta mejor que nunca, estoy agotada y tengo muchas cosas en que pensar ¿No te sucede a veces Keisy?

-No mucho pero tienes razón, hay momentos así, como para pensar y no hablar tanto, no es que nos esté sucediendo algo malo, sólo no queremos hablar mucho y es suficiente para nosotras, yo acostumbro a pensar en la poceta sentadita ó antes de dormirme, son mis momentos, pero te entiendo perfectamente amiga.

-Gracias, que disfrutes tu ducha, otro día ¿Sí?

Mañana martes sé que lo voy a ver y no sé cómo reaccionar, si lo busco y lo interrumpo o espero que me contacte, lo que sí es seguro es lo discretos que debemos ser en la oficina, se presta para malos comentarios y además aún no sé hacia dónde vamos con esto, es más, no conozco las intenciones de Mauricio, me parece un gran hombre pero dentro de tantas mujeres a su alrededor, ¿Por qué está pasando esto? No lo sé, pero voy a disfrutarlo mientras dure.

Llegando a la empresa y como siempre, me dirijo a mi puesto de trabajo, me refiero a la pequeña oficina que me asignaron temporalmente y mi emoción se desborda al entrar, hay una rosa blanca sobre mi organizador ¡Es hermosa! ¿Cómo llegó acá y quién la colocó? No tiene una nota, es únicamente una enorme y bella rosa blanca, despide su aroma característico, me envuelve en mil pensamientos lindos y me hace sonreír. En un par de minutos me llega un mensaje por el teléfono:

“Una rosa blanca siempre debe acompañar a una dama pura” Es un mensaje de Mauricio y seguidamente me llega otro:

“Que tengas un feliz y alegre día ¿Te gustaría almorzar conmigo?”

La mañana transcurrió aún más lenta y por más que apuré las horas no sucedía nada que las hiciera más cercanas a mí hasta que llegó Mauricio y entonces el tiempo transcurrió tan rápido que me costaba creerlo, ¿Por qué sucederá que cuando esperamos al ser amado se detiene el tiempo pero si lo tenemos cerca todo se acelera y parece injusto?  Supongo que son los misterios de la vida y del amor, supongo.

Llegado el mediodía recibo la inesperada visita de Olga, quien muy educadamente me informa que el Sr Andreoni me espera en su oficina para almorzar, es muy incómodo para mí que ella tenga que acercarse hasta acá para algo así pero deben ser indicaciones de Mauricio seguramente y no lo voy a hacer esperar, me retoco para verme bonita y salgo a su encuentro.

Nuestro segundo almuerzo superó por mucho al primero, Mauricio llegó de un buen humor fascinante y cargado de pequeñas anécdotas de su breve paso por la hacienda familiar, no paramos de reír y su agradable tertulia no hace más que hacerme sentir cercana a él, ya conozco su oficina, su forma de comer, me llena de detalles de la hacienda y me habla de Harry como si lo conociera yo desde hace años, lo noto muy emocionado ¿Será por nuestro encuentro? No lo sé.

Las siguientes tres semanas transcurrieron como un cuento de hadas dentro de una oficina, había momentos en que era gratamente sorprendida por una rosa en mi escritorio o por una pequeña y delicada nota para saber cómo me encuentro, comenzamos a almorzar los viernes y así lo decidimos, Mauricio me consultó si estaba yo de acuerdo y de esa forma celebramos semanalmente el tiempo juntos, hasta ahora no ha pasado nada entre nosotros pero en cualquier momento sucederá, estamos muy cercanos y pendientes el uno del otro, ya es inevitable de mi parte contar con sus consejos y sugerencias acerca de mi labor temporal acá y él con una paciencia hermosa y digna de un hombre maduro, me dedica el tiempo que se necesita para que mi labor sea facilitada y la culmine con éxito.

Los fines de semana en casa me recuerdan su visita inesperada, me recuesto por horas en el sofá donde estuve sentada a su lado a pensar en él, en nosotros. El mueble ha cobrado otro significado, uno nuevo para mí, ya no es sólo el sitio donde Romualdo y yo anidamos tantos sueños, ni es el sitio donde me aproveché de Eric o él se aprovechó de mí, ya no importa.  Ahora es uno de mis lugares favoritos de la casa donde converso largo ratos con Mauricio y sus llamadas constantes para saber de Dariela y de mí, yo diría que mis sueños han ido madurando y este es mi nido, mi lugar seguro.

Esta semana tanto Mauricio como yo hemos estado irremediablemente ocupados, cada quien en lo suyo pero sin dejar de saludarnos en su oficina o despedirnos en las tardes, todo ante el personal de la empresa que ya deben sospechar y ante la mirada de Olga, me pregunto ¿Qué pensará? No sabía yo que muy pronto lo iba a averiguar sin procurarlo.

-Señora Bonny, ¿Tendrá usted un minuto para conversar por favor? –Me pregunta Olga luego de tocar la puerta de mi oficina apenas pasado el mediodía del jueves-

-Olga, que gusto, sí como no, por favor pase y siéntese.  Tenemos algo de atraso con respecto a los tiempos que sé que prometimos y manejamos desde el principio, pero fue debido a unos soportes que no aparecían, pero ya Beni se encargó de ese punto y creemos retomar el buen ritmo. ¿Desea usted que le envíe le cronograma ajustado?

Olga entra y se sienta frente a mí, sólo nos separa el escritorio pero sospecho que nos une algo más, como mujer puedo intuir que no está acá por la auditoria, los soportes y los tiempos de avance, su mirada me dice algo más.

-Señora Bonny, no estoy acá para revisar los términos ó avances de sus labores –Me dice totalmente seria, como es su costumbre-

-¿Ah no? ¿Y en que le puedo servir Olga? Usted dígame por favor –Le respondo con la misma solemnidad con la que me está hablando-

-Señora Bonny estoy acá para pedirle que tenga mucho cuidado

-¿Cuidado Olga? No le entiendo

-¿Le parezco tonta? –Me pregunta-

-No, para nada Olga ¿Por qué me pregunta eso? ¿A qué viene todo esto?

-¿Sabe usted cuántas mujeres se han acercado al Sr Andreoní desde que murió su esposa?

-No Olga, ni idea, pero sí me gustaría saber hacia dónde va esta conversación –le respondo-

-Inclusive años antes de enfermarse la señora, ya había comenzado un desfile por acá de jóvenes y no tan jóvenes interesadas en el Señor Andreoni.

-No lo sabía Olga, pero quizá me confunde con una arribista y ni sé por qué estamos hablando del tema ¿Mauricio sabe que usted está acá para esto?

-No Señora Bonny, no lo sabe y es mi iniciativa, le pido disculpas si se siente agredida por mi presencia, no es mi intención

-¿Agredida? ¡No! Sorprendida solamente, aún no logro entender su punto.

-Mi punto es el siguiente: No le haga daño al Sr Andreoni, por favor.

-Olga por Dios ¿Y por qué yo haría eso? –le pregunto muy impactada-

-El Sr Andreoni es una persona muy especial –Me responde mejorando su tono de voz- y yo diría que es un hombre noble, lo conozco desde muy joven, conocí a su padre y a su abuelo, estuve en su boda y en el nacimiento de sus dos hijas, viví junto a él toda la penosa enfermedad de su esposa y desde esa desgracia su vida no volvió a ser la misma, él no lo quería demostrar pero ya no volvió a ser aquel hombre que conocimos los que estuvimos tan cerca de él.

-Entiendo Olga, pero le aseguro…

-Hasta ahora Señora Bonny y eso es lo que me preocupa, por esa razón vine a pedirle que se aleje de él si sus intenciones son puro placer o dinero, aunque sé muy bien lo que le estoy pidiendo.

-Olga, no…

-Pero si las intenciones de su corazón son sanas, no sólo le pido que no se aleje de él sino me atrevo a exigirle que no lo deje sólo y luche, tenía años sin verlo sonreír, sin verlo tan inquieto y con ganas de estar acá, lo veo mucho más fresco y dispuesto, y además nunca me había pedido que dejara flores y notas en ningún escritorio de esta empresa, ¡jamás! Y algo más Señora Bonny,  El volvió a  ponerse esa corbata horrible que llama “De la suerte”, ¿la ha visto?

-Sí, la he visto, es imposible no verla. Es feísima.

-Espero no haberla importunado Señora Bonny y desearía contar con su discreción, si fuese posible.

-Olga gracias, me dejas atónita, sorprendida.  Es evidente tu amor por su familia y por él, puedo ver tu preocupación y la comprendo, yo haría lo mismo, créeme.  No le voy a hacer daño, antes prefiero alejarme. Nuestra amistad es muy linda y he aprendido a apreciarlo, tampoco sé que va a pasar más adelante pero quédese tranquila por favor.

-Gracias, me retiro entonces, que tenga buena tardes –Me dijo dando punto final a la conversación, muy a su estilo y levantándose para salir-

-¿Si le va a decir lo de la corbata? –Me preguntó volteando desde la puerta-

-Si Olga y le voy a obsequiar otra, de la suerte también –le respondo con una gran sonrisa-

Olga desapareció de mi oficina igual como llegó, rápida, discreta, directa y sin una sola sonrisa, así es ella y no por eso deja de ser servicial con Mauricio o con quien lo necesite acá, que mujer tan particular y que curioso el rol que le deparó la vida en esta familia, que no es la suya.

A  mí me queda seguir adelante con esta historia al lado de Mauricio o debo saber retirarme a tiempo, la vida se pone seria y debo estar a la altura. Por mi parte me muero por estar con él, creo que estoy lista y me encantaría aprovechar cualquier momento para dejarme seducir, sólo espero que él piense igual que yo.

Terminando yo de pensar en mi reflexión y recibo un mensaje de Mauricio que dice:

“Hoy vamos a pasar la noche en la hacienda, Harry te pasará buscando en unos minutos, quiero que hagas algo antes, ¿Puedes?”

Yo digo que sí. Claro que si.

CONTINUARA…

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