SOY UNA SEÑORA? - (Autor: Sheykong, Caracas, 2020) Narra las peripecias de una joven ama de casa que se separa después de 12 años de matrimonio y decide probar una vida sexual abierta y dispuesta a probarlo todo ó casi todo.
CAPITULO 29 / NO TE CONFORMES CON MENOS (By Sheykong)
Ya
dentro del auto agradezco a Harry por la espera, fueron más de 4 horas estimo
yo, Adrianna se acerca hasta la ventanilla del auto para agradecer la visita y
despedirse. La veo muy familiar con
Harry, como si ya se conocieran y le pregunto:
-¿La
conoces Harry?
-No
mucho Señora Bonny, sólo fui a preguntarle donde se encontraba usted, sólo
eso-- -Me respondió-
-Ah
ok ¿Y qué te dijo Harry?
-Que
usted estaba recibiendo unos masajes en un Spa ¿No fue así?
-Si,
así fue Harry y todos se enteraron, por lo que veo.
-Sra
Bonny, disculpe el atrevimiento pero siempre he querido disfrutar un día de
Spa. ¿Me lo recomienda?
-Qué
curioso eres Harry…no todo, no todo. Te sorprenderías.
Y
así iniciamos el camino de regreso para encontrarme con mi hermoso Italiano. Y
sí, estoy lista para que pase lo que tenga que pasar. Que nervios.
Al
llegar al sótano de la torre, esperamos sólo unos diez minutos y Mauricio ya
estaba con nosotros en el auto, sentí un alegría indescriptible al verle
llegar, su sonrisa, su mirada vibrante y su presencia tan masculina me infunden
el más intenso morbo que he sentido alguna vez por un hombre.
Harry
de inmediato se pone en marcha, atravesando la ciudad, una ciudad que
desconozco en detalle pero donde me siento muy a gusto así, perdida, desubicada
y sin sentido de orientación, pero no me importa, sé que estoy en buenas manos,
mi corazón me dice que lo mejor está por venir y mi palpitona me asegura que
será una noche perfecta y ella nunca, nunca se equivoca.
-Quería
darte las gracias por el regalo de hoy –Le comento a Mauricio-
-Al
contrario, gracias a ti por recibirlo, sé que lo disfrutaste –Me responde-
Quise estar allí.
-Sí,
muchísimo, es primera vez que recibo ese tipo de cuidados, fue muy particular,
pero te quería hacer una pregunta ¿Por qué justo este regalo?
-Bonny,
un hombre no puede hablar bien de sí mismo si no cuida a la mujer que le
acompaña en su camino, hoy quise que te cuidaran como si lo hiciera yo mismo,
espero que no te haya incomodado.
-¿Sabes?
Por un momento sentí que me estabas desinfectando.
-¡Ja Ja
Ja Ja Ja! ¿Desinfectándote? ¡No! ¡Ja ja
ja ja! Yo mismo tomo esos cuidados para mi cuerpo,
son un bálsamo en medio de tanto trajín y ocupaciones, me encantaría que lo
tomáramos juntos en algún momento, debe ser muy especial estar allí contigo.
-¿Lo
dices en serio? –Le pregunto con voz de gatita melosa mirando sus ojos verdes
aceituna y recostándome sobre su pecho-
-Contigo
todo va en serio Bonny, aunque me hagas reír tanto, gracias por eso –Al
terminar de decirme esto, extendió su brazo izquierdo, lo pasó por encima de mí
y lo posó sombre mi hombro, abrazándome y dándome un tierno beso en la frente-
Y
se hizo el silencio, desde mi lugar pude ver que Mauricio observaba por la
ventana el paisaje como quien está satisfecho con lo que tiene y con lo que es,
y yo bien acurrucada en su pecho me siento protegida, me siento querida y es un
gusto viajar así, ver cómo cambia rápidamente todo a nuestro alrededor, dejamos
atrás la ciudad y sus formas de concreto, tráfico y avenidas complicadas para
adentrarnos en una suerte de paisaje campestre, sencillo y muy verde. Cada vez menos edificios y más casas, menos
calles y más montañas, menos apuro y más calma.
-¿Queda
muy lejos la hacienda? –Le pregunto a Mauricio por mera curiosidad-
-No
mucho, la ciudad ha crecido tanto que cada vez el recorrido lo hacemos en menos
tiempo, en todo caso prefiero estar contigo en esta carretera viendo los
árboles y el campo que en esa oficina defendiendo el patrimonio familiar, este
viaje lo estoy disfrutando mucho Bonny, quiero que lo sepas.
Yo
insisto, este hombre me procura más orgasmos con sus palabras que todos los
metros de pene que me dio Romualdo en doce años, el atardecer engalana nuestro
viaje y la sensación de escapar con alguien a quien quieres con rumbo incierto
me traslada a un sueño que siempre tuve, sólo que jamás imaginé que lo iba a
lograr y menos con alguien tan maravilloso como Mauricio.
Nos
desviamos de la autopista principal para entrar a una carretera pequeña, de
esas que te permiten sólo dos canales, la noche ya cayó sobre nosotros y veo
muy poco hacia afuera, los vidrios ahumados del auto me impiden observar los
detalles pero si puedo distinguir pequeños caseríos cada cierto tiempo, el
pecho de este hombre me tiene derretida, su perfume cítrico que me envuelve y
el calor de su cuerpo que me arropa me tiene totalmente rendida y lo que falta,
hay mucha noche por delante, estoy tan nerviosa como a la expectativa, pero de
una cosa no dudo: Este es el único sitio en todo el planeta tierra en donde
deseo estar ahora y Mauricio la única persona con la que compartiría este
momento tan lleno de romance y hoy tengo ambas, por fin.
-Ya
estamos llegando, faltan unos cinco minutos ¿Estás muy cansada? –Me pregunta-
-No,
para nada, sólo que entre el Spa y este viaje tan cómodo contigo acá abrazada,
se me bajan las defensas, me siento muy bien a tu lado Mauricio.
-Quiero
que sepas que desde que falleció mi esposa, nunca he traído acá a alguien, eres
la primera mujer que pisa la hacienda en varios años, ¿Eso te dice algo?
-Que
soy importante para ti, tanto como tú lo eres para mí, gracias por traerme
aunque yo podría compartir contigo en cualquier sitio modesto y ser igualmente
feliz ¿Eso te dice algo?
-Me
dice que no me equivoqué Bonny…que no me equivoqué.
Dicho
esto fuimos interrumpidos por unos hombres que confirmaban nuestra llegada,
supongo que por seguridad, pero una vez que identificaron el auto y a Harry
dieron la orden de abrir una enorme reja negra y todo marchó muy bien, seguimos
nuestro camino. Ahora puedo ver una
pequeña carretera empedrada que nos obliga a reducir la velocidad y que nos lleva
directo a una enorme casa sobre una pequeña colina, está muy iluminada y hay
unas personas en la entrada, supongo que será personal de la hacienda prestos
para atender a Mauricio.
-Llegamos,
espero todo sea de tu agrado, ven, acompáñame –Me dice Mauricio descendiendo
del auto y extendiendo su mano para ayudarme a bajar-
Hay
un clima bastante frío y una brisa fuerte pero que con esta hermosa compañía
resulta más bien una caricia de la montaña, no me incomoda para nada. Mauricio
me toma de la mano y me aprieta fuerte, en un segundo me hizo sentir de su
propiedad o mejor dicho me hizo sentir representada, sospecho que me va a
presentar y eso me llena de vergüenza ¿Qué pensarán de mí estas personas?
-¡Buenas
noches patrón! ¿Cómo estuvo su viaje? ¡No lo esperábamos tan tarde! –Grita con
voz muy agradable un hombre con sombrero que está acompañado de tres niños-
-¡Buenas
noches Máximo! El viaje estuvo mucho mejor que los anteriores, ya de vuelta por
acá y parece que no me quiero ir ¿No? –Les responde Mauricio saludando a los
niños con un cariñoso toque en sus cabecitas despeinadas-
-¡Patrón,
no nos dijo que venía acompañado! ¡Pero ya mismo preparamos todo! –Le responde
rápidamente el hombre como quien se siente descubierto-
-Si
Máximo, la Sra Bonny me acompaña, pero no voy a requerir nada por esta noche,
sólo dile a tu mujer que nos prepare algo ligero de cenar y pueden irse a
descansar, no se demoren ¡Tengo un apetito voraz hoy!
Dicho
esto el hombre desapareció en medio de la casa con los niños detrás de él jugueteando,
Mauricio tuvo un breve conversación con Harry y lo puso a escoger entre
quedarse acá o regresar mañana viernes en la tarde. Harry decidió quedarse,
luego de darme la bienvenida también desapareció por un lateral de la casa
junto con el auto.
-Bienvenida,
espero estés a gusto, no tengo al personal completo pero no creo que haga
falta, sólo seremos tu y yo –Me dice Mauricio tomándome nuevamente de la mano-
-Si
gustas yo puedo cocinar, me encantaría que probaras mi sazón.
-No
te ocupes de eso hoy, ya tendremos tiempo de muchas cosas, más bien deja que
Ana te sorprenda con la cena y disfrutemos este tiempo juntos, es sólo una
noche Bonny.
-Lo
que tú digas, soy la invitada ¿No? –Le respondo riéndome y colocando mis manos
sobre su duro pecho-
Lo
que siguió a continuación es muy difícil de describir, Mauricio aún con esa
sonrisa hermosa que le adorna y bañado por la luz amarilla de la entrada de la
casa, tomo mi rostro entre sus fuertes manos, me miró fijamente y me acercó su
rostro colocando sus labios sobre los míos.
Yo cerré mis ojos y me dejé llevar por él, su suave boca cubría
completamente la mía y su lengua se abrió paso para penetrarme con suavidad, la
delicadeza con que recorrió el interior de mi boca me indicó que era el hombre
correcto en este momento de mi vida y este profundo beso era el prefacio ideal
para una noche de entrega total, sin reservas ni límites.
No
sé cuánto duró el beso pero mientras su lengua hacía desastres en mis
emociones, abracé su ancha espalda y lo acerqué aún más a mí, sé que es un beso
único y también sé que es memorable, inolvidable, tibio y delicioso. En mi poca
experiencia he experimentado besos emocionados y besos por compromiso, por
cumplir y éste no es beso de “trámite” como diría la flaca, es un beso que
confirma su pasión por mí, que abre mis puertas a Mauricio y tumba toda
fortaleza, toda muralla y me entrega en sus manos, es un beso maduro de un
hombre que sabe lo que hace y lo hace muy bien, de un hombre verdadero, de esos
que te calientan con una palabra y te desnudan con sólo rozarte, es el beso que
esperaba desde hace años, ese que nunca vemos venir pero que siempre llega, ese
que te sella y te coloca un nombre de hombre y hoy mi hombre es Mauricio
Andreoni.
-Que
beso tan hermoso, Mauricio…no lo esperaba –Fue lo único que pude decir-
-No
digas nada…déjate amar. –Me dijo suavemente sin dejar de fijar sus ojos en los
míos-
Seguidamente,
entramos a la casa abrazados y sonriendo, la palpitona no me deja en paz y
estoy muy excitada de nuevo, ese beso me descolocó por completo y me puso
directa, creo que no voy a cenar o como que voy a cenar italiano y uno muy
rico.
Luego
de mostrarme algunas áreas de la casa, que por cierto es muy hermosa, amplia,
de buen gusto y de estilo colonial, nos sentamos en unos sillones muy amplios y
cómodos alrededor de un jardín interno que incluye una fuente muy hermosa y
unos helechos colgantes muy grandes, todos ellos dispuestos alrededor de la
fuente, intercalados por unas columnas delgadas muy cuidadas, blancas y
hermosas. El se levantó para buscar algo.
-Mauricio
esta casa es bellísima, debes estar muy orgulloso de tenerla –Le digo
notablemente impactada mientras él aparece con una botella de vino y un par de
copas-
-Sí,
encierra mucha historia Bonny, muchos momentos familiares felices, pero sólo es
una casa, no caigas en su engaño, las propiedades van y vienen, muchas
desaparecen pero la familia debe seguir, si una casa como ésta no sirve para el
disfrute y deja de generar felicidad ¿Para qué debe seguir en pié? ¡Mejor sería derrumbarla y construir otra
cosa! El amor es lo que permanece Bonny, si no hay amor esto es sólo ladrillos,
bahareque y tejas. No importa si el sitio es pequeño o sencillo, es el amor que
alberga lo que te da orgullo. Así pensaba papá y yo lo creo, no tengo dudas.
-Eres
un hombre muy intenso Mauricio, nunca conocí a alguien como tú, no soy muy
experta en el amor pero siempre tienes la frase correcta ¿No hay nada que te
distraiga o te haga bajar la guardia?
-Tú
Bonny, sólo tú me haces bajar la guardia, por eso estamos aquí, por eso he
insistido en conocerte y todo lo que encuentro en ti complementa mi mundo, no
sé si mañana me amarás pero esta noche tengo una sola oportunidad de entrar a
tu corazón y hacerme un lugar a tu lado.
-No
te cansas de hacerme el amor con tus palabras Mauricio ¿Te puedo pedir algo?
-Si,
como no.
-Hazme
el amor aquí y ahora.
Ahora
voy a decir dos cosas, una es que nunca le había pedido a nadie que me hiciera
el amor con el corazón atravesado en la garganta y la otra es que nunca había
visto en un hombre maduro una mirada tan llena de ternura, me pregunto si me
verá como una presa herida o como alguien que implora amor, pero tengo toda una
noche por delante para averiguarlo.
Mauricio
sonrió levemente y juraría que en sus ojos se asomaron unas lágrimas, no lo sé,
la luz tenue no me permite asegurarlo, pero ese hombre alto, fuerte, que dirige
un emporio y decide decenas de destinos esta recostado de una columna,
observándome con las copas en las manos y parece pedir que lo amen, que lo
consientan y que al menos por una noche pueda ser el quien se sienta protegido,
querido y cubierto por el amor de una mujer que no deja de admirarlo y no por
sus logros profesionales, sino por su calidez como persona, su respeto a la
familia y la forma como me hace sentir.
Todas
merecemos un Mauricio Andreoni, no hay que conformarse con menos. No me refiero q que nuestros hombres sean
empresarios, exitosos, europeos o hermosos, yo apunto a que nos den el lugar
que nos corresponde en sus vidas, nos traten con la importancia que merecemos y
nos garanticen una vida de respeto y atenciones, no estamos pidiendo demasiado,
es lo justo a cambio de nuestro amor. No
todos los hombres deciden ser como Mauricio, porque el reto de considerarnos les
queda muy grande y prefieren regodearse en relaciones de menos categoría hasta
que pierden toda autoridad. El reto
recae sobre todos pero sólo los que toman la decisión y dedican cada segundo de
su vida a servirnos por amor son los que finalmente se ganan toda nuestra
admiración y respeto. No importa si ese hombre no es muy agraciado físicamente
o si su forma de sustento es sencilla y poco notable, si asume el reto nos
encontrará siempre a su lado, porque el amor es para todos pero no todos saben
hacerlo.
Luego
de esta reflexión, me levanté del sillón y caminé directo hacia él sin dejar de
mirar a sus ojos y dibujando una sonrisa traviesa en mi boca, al estar bien
cerquita sólo le di un pequeño y tierno beso a mitad de sus labios, de esos que
juegan pero que invitan a la complicidad e inmediatamente le dije:
-¿Me
llevas?
CONTINUARÁ…

No hay comentarios:
Publicar un comentario